18 reglas que pueden servirte si piensas regalarle a tu hijo un smartphone

Janelle Hoffman y su hijo, protagonistas de esta hisotira, durante una entrevista.

Janelle Hoffman y su hijo, protagonistas de esta hisotira, durante una entrevista.

El fácil acceso a Internet desde los dispositivos móviles hace que un celular sea una ventana de acceso al mundo, pero también un quebradero de cabeza para aquellos padres que se plantean regalar a sus hijos uno de estos smartphone.

Ante esta situación, el medio de comunicación digital El Confidencial, recoge el testimonio de Janell Hoffman, madre de un joven adolescente norteamericano que resolvió entregar el teléfono junto con un contrato con 18 reglas básicas a cumplir. El documento dictaba lo siguiente:

1. Es mi teléfono. Yo pagué por él. Yo te lo presto a ti. 

2. Siempre conoceré la contraseña.

3. Si suena, cógelo. Es un teléfono. Di “hola”, haz gala de tus modales. Jamás ignores una llamada si en la pantalla se lee “Mamá” o “Papá”. Jamás.

4. Le darás el teléfono a uno de tus progenitores de inmediato a las 19h30 cada día de colegio y a las 21h el fin de semana. Estará apagado toda la noche y se volverá a encender a las 7h30. Si no harías una llamada al teléfono fijo de alguien, donde sus padres pueden contestar, tampoco llames o envíes mensajes con el móvil. Escucha esos instintos y respeta a las otras familias como nos gusta que nos respeten a nosotros.

5. No irás al colegio con él. Habla en persona con la gente a la que envías mensajes (los días de media jornada, las excursiones y las actividades extraescolares requerirán consideraciones especiales).

6. Si se cae en el baño, se golpea contra el suelo o se esfuma en el aire, tú serás el responsable de los costes de sustitución o reparación. Corta el césped, haz de canguro, ahorra dinero de tu cumpleaños. Si ocurre, tendrás que estar preparado.

7. No uses la tecnología para mentir, hacer tonterías o engañar a otro ser humano. No te involucres en conversaciones que sean dañinas para los demás. Sé un buen amigo.

8. No envíes mensajes, correos electrónicos o digas nada a través de este medio que no dirías en persona.

9. No envíes mensajes, correos electrónicos o digas a alguien algo que no le dirías en voz alta y en presencia de sus padres. Autocensúrate.

10. Nada de porno. Busca en la web información que compartirías abiertamente conmigo. Si tienes alguna duda sobre algo, pregunta a una persona. Preferiblemente, a tu padre o a mí.

11. Apágalo, siléncialo, déjalo a un lado en público. Especialmente en restaurantes, en el cine o mientras hablas con otro ser humano. No eres una persona maleducada, no dejes que el iPhone cambie eso.

12. No envíes ni recibas imágenes de tus partes íntimas o de las partes íntimas de cualquier otra persona. No te rías. Algún día estarás tentado de hacerlo, a pesar de tu gran inteligencia. Es arriesgado y puede arruinar tu vida adolescente/joven/adulta. Es siempre una mala idea. El ciberespacio es vasto y más poderoso que tú. Y es difícil hacer que algo de esa magnitud desaparezca, incluyendo una mala reputación.

13. No hagas tropecientas fotos o vídeos. No hay necesidad de documentarlo todo. Vive tus experiencias. Quedarán registradas en tu memoria toda la eternidad.

14. Deja tu móvil en casa a veces y siéntete protegido y seguro de esa decisión. No está vivo ni es ninguna extensión de tu cuerpo. Aprende a vivir sin él. Sé mejor y más poderoso que FOMO [en inglés, siglas de “fear of missing out”, el miedo a perderse algo que está ocurriendo, a no estar siempre conectado].

15. Bájate música que sea nueva o clásica o diferente de la que millones de tus semejantes escuchan, que es siempre lo mismo. Tu generación tiene un acceso a la música mayor que cualquier otra en la historia. Aprovéchate de ese regalo. Expande tus horizontes.

16. Practica juegos de palabras, puzzles o rompecabezas de vez en cuando.

17. Mantén tus ojos arriba. Observa el mundo que sucede a tu alrededor. Mira por la ventana. Escucha a los pájaros. Date un paseo. Habla con un desconocido. Pregúntate sin buscar en google.

18. Te harás un lío. Te quitaré el teléfono. Nos sentaremos y hablaremos sobre ello. Volveremos a empezar. Tú y yo siempre estamos aprendiendo. Estoy en tu equipo. Estamos juntos en esto.

Finalmente, la carta termina con este mensaje de despedida: “Espero que puedas aceptar estos términos. Muchas de las lecciones aquí recogidas no se aplican sólo al iPhone, sino a la vida. Estás creciendo en un mundo que cambia rápido. Es apasionante y tentador. Haz las cosas sencillas. Confía en tu poderosa mente y en tu gran corazón por encima de cualquier máquina. Te quiero. Espero que disfrutes de tu nuevo y espectacular iPhone". 

30 de septiembre de 2013, 13:09

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