Las batallas que se vienen en 2017

Guatemala tiene un largo camino por recorrer para hacer realidad las demandas de justicia del 2015. (Foto: Wilder López/Archivo Soy502)

Guatemala tiene un largo camino por recorrer para hacer realidad las demandas de justicia del 2015. (Foto: Wilder López/Archivo Soy502)

Para analizar qué podemos esperar de 2017, hay que ver hacia atrás, pues el país está inserto en un proceso que inició hace 20 meses, con el destape del caso La Línea.

El 2015 fue el año de las sorpresa. Después de décadas de inmovilidad y silencio, la población salió a las calles para protestar por la corrupción y botó al gobierno del Partido Patriota.

La agenda planteada en las protestas del 2015 sigue pendiente. (Foto: Archivo Soy502)
La agenda planteada en las protestas del 2015 sigue pendiente. (Foto: Archivo Soy502)

Pocos días después de haber asegurado la renuncia y el encarcelamiento del ex presidente Otto Pérez Molina, la gente también sorprendió en las urnas.

El candidato que más tiempo y dinero había invertido en el proceso electoral, al que todos consideraban casi presidente, fue derrotado de manera contundente. Ascendió al poder el postulante más ajeno al sistema: Jimmy Morales, cómico de profesión.

El año que recién termina, el 2016, fue el del tsunami. La corrupción, que los ingenuos creían contenida a la esfera de gobierno, reveló su verdadera naturaleza: la de una marea que sube, incontenible, y sumerge a la sociedad entera.

Los procesos por corrupción alcanzaron a personajes considerados “intocables”: la crema y nata de los empresarios del país, desde los tradicionales, de sangre azul, hasta los emergentes.

El entusiasmo de 2015 por la lucha contra la corrupción se convirtió en una incertidumbre teñida de miedo. Los grupos mafiosos empezaron a reacomodarse y forjar alianzas, no solo para defenderse, sino para contraatacar.

El 2017 empieza entonces así, bajo el signo de una conflictividad creciente: es posible prever que será un año de grandes y decisivas batallas.

La sociedad que anhela el fin de la impunidad tendrá que reencontrar fuerza en sí misma, porque el entorno no parece favorable.

Del Ejecutivo y del presidente Morales se puede esperar muy poco. Al cabo de 12 meses de parálisis, el gobierno de Jimmy solo ha conseguido decepcionar. Lejos de marcar un cambio ante la “vieja política”, el mandatario cayó pronto en los mismos vicios

La sociedad deberá demostrar si sigue en pie de lucha contra la impunidad. (Foto: José Dávila/Archivo Soy502)
La sociedad deberá demostrar si sigue en pie de lucha contra la impunidad. (Foto: José Dávila/Archivo Soy502)

Débil, rehén de un congreso repleto de tránsfugas, oportunistas y tramposos, militares de la vieja guardia en busca de revancha, Morales no parece en capacidad de articular ninguna política coherente, mucho menos de ejecutarla, en los próximos meses. Ni siquiera su lema  de campaña,“ni corrupto ni ladrón”, convence ya. El proceso que inició el MP contra su hermano y su hijo, pese a originarse en un asunto menor, ha logrado levantar sobre Jimmy y su gobierno una sombra larga.

El presidente que sí puede tener influencia sobre nuestros asuntos está por asumir el poder en Washington. A partir del 20 de enero, veremos si el relevo de demócratas a republicanos, encabezado por Donald Trump, tiene alguna repercusión mayor en Centroamérica.

Por ahora, hay analistas que aseguran que la política de Estados Unidos hacia el Triángulo Norte es un acuerdo bipartidista que se mantendrá incólume.  Aunque esto se repite mucho, habrá que esperar los primeros seis meses para ver si es cierto. Los grandes ejes de la política exterior norteamericana, consensuada por ambos partidos hace décadas, están en el tapete de las revisiones, así que yo no doy por seguro nada.

Se desconoce aún si el cambio de presidente en Washington tendrá repercusiones en América Central. (Foto Archivo AFP)
Se desconoce aún si el cambio de presidente en Washington tendrá repercusiones en América Central. (Foto Archivo AFP)

Mientras ese rumbo se define, los sectores más conservadores del país apuestan por ganar influencia en la administración Trump y disminuir la presión que ejerce la embajada de los Estados Unidos en la lucha contra la impunidad y a favor de grupos vulnerables. 

De más está decir que en este contexto, el MP y la CICIG necesitan del apoyo local e internacional, si queremos que la lucha contra la corrupción y la impunidad no flaquee.

El tridente conformado por MP, CICIG y SAT se enfrenta a mafias reagrupadas y aliadas. (Foto: Wilder López/Archivo Soy502)
El tridente conformado por MP, CICIG y SAT se enfrenta a mafias reagrupadas y aliadas. (Foto: Wilder López/Archivo Soy502)

El desafío que espera a esas dos instituciones en 2017 es titánico, porque todo el esfuerzo realizado hasta hoy se vendrá abajo si no se logran condenas ejemplares en tribunales. Al MP le toca fundamentar las acusaciones ya presentadas y levantar nuevos casos, porque la población exige que se lleve ante la justicia a los responsables de todos los negocios turbios que son vox populi, como los entuertos de Alejandro Sinibaldi y su peña o los del Transurbano, por citar solo algunos. 

Las mafias están listas para defenderse: a diferencia de cuando salió a luz pública la Línea, ahora han tejido una alianza que pasa por el Congreso, la Corte Suprema, el Ejecutivo y el Mariscal Zavala, y alcanza a algunos empresarios radicalizados. Es de suponer en el 2017 este grupo de coaligados hará lo posible por desacreditar y neutralizar los casos de corrupción. 

En el último año se efectuó un acercamiento entre Ejecutivo, Corte Suprema y Congreso. (Foto: Jesús Alfonso/Archivo Soy502)
En el último año se efectuó un acercamiento entre Ejecutivo, Corte Suprema y Congreso. (Foto: Jesús Alfonso/Archivo Soy502)

En ese contexto no hay que perder de vista que 2017 es el último año de Thelma Aldana como Fiscal General, pues su período termina en mayo de 2018. Habrá que ver si la funcionaria más respetada del país se inclina por buscar nuevos horizontes en el extranjero o si se queda en Guatemala, para buscar la reelección y consolidar su legado, o incluso si se lanza a ligas mayores, algo que por el momento no ha mostrado interés.

El 2017 también será el año de la batalla por las reformas a la constitución discutidas en 2016.

Si dejamos que el proceso camine con su propio momentum, existe un riesgo enorme de repetir la derrota del referéndum de 1999, que mandó al baúl del olvido las reformas constitucionales propuestas en el marco de los Acuerdos de Paz.

Es de vital importancia rescatar ese proceso, porque el sistema de integración de justicia del país ya dio muestras de agotamiento en la pasada elección de las Cortes.

Recordemos que fue la cooptación descarada y canalla de la cúpula del poder judicial por los intereses más oscuros, la que preparó el camino para las movilizaciones de 2015 que culminaron con el colapso del gobierno del PP.

La reiteración de un proceso viciado para elegir Cortes puede terminar de lanzarnos en una debacle institucional estilo Ecuador en los años 90.

De ahí que el 2017 sea un año decisivo. Que encontremos el coraje y la sabiduría para encararlo porque todavía está abierta la rendija de oportunidad que se abrió con las sorpresas de 2015, para darle un timonazo al país, que nos ponga sobre un rumbo más próspero y más justo

02 de enero de 2017, 13:01

cerrar