El adiós para Don Margarito, uno de los asesinados en el Roosevelt

Así se despidieron de Don Margarito los trabajadores del Hospital Roosevelt. (Foto: Javier Lainfiesta/Soy502)

Así se despidieron de Don Margarito los trabajadores del Hospital Roosevelt. (Foto: Javier Lainfiesta/Soy502)

El Hospital Roosevelt pasó de la conmoción al luto. Un día después del atentado perpetrado por un grupo de pandilleros, que dejó a ocho muertos y a 11 personas heridas, una angustiosa tranquilidad se respira entre los jardines, pasillos y departamentos. 

Policías y soldados resguardan el perímetro. Las medidas de seguridad se han duplicado y se restringe el acceso al público en general. La consulta externa, maternidad y demás servicios de salud, usualmente abarrotados de personas buscando atención médica, están cerrados y completamente vacíos.

En la entrada del hospital se pueden observar dos moñas negras. (Foto: Javier Lainfiesta/Soy502)
En la entrada del hospital se pueden observar dos moñas negras. (Foto: Javier Lainfiesta/Soy502)

Al fondo se escuchan cantos. En el lobby del hospital es velado Margarito Sucuc. “Don Margarito”, como lo recuerdan con aprecio, fue guardia de seguridad del Roosevelt por más de 15 años hasta que perdió la vida en la balacera del miércoles.

“Estando aquí, cuidando, solo esperamos la voluntad de Dios”, comenta Humberto Hernández, compañero y amigo de Sucuc. “Los que estamos aquí trabajando somos como hermanos. Aún bromeamos hace unos días y luego nos encomendamos a Dios”, cuenta el hombre. 

El perímetro del hospital es resguardado por soldados. (Foto: Javier Lainfiesta/Soy502)
El perímetro del hospital es resguardado por soldados. (Foto: Javier Lainfiesta/Soy502)

Hernández, al igual que Sucuc el día del ataque, y los otros 80 guardias de seguridad que trabajan en el Hospital Roosevelt no están armados. Su función es de control y no están autorizados ni capacitados para portar pistola.

El ataque tiene trastornado a Hernández. En sus 18 años de trabajo en el centro asistencial jamás había presenciado el nivel de violencia del ataque del miércoles. En realidad, su sentir es el de las enfermeras, cuerpo de médicos y el personal de apoyo de toda la entidad: “Estamos asustados y no queremos que traigan más reos aquí”, es el pensamiento general. 

 Mira el video: 

 

El director del hospital, Carlos Soto, informa en conferencia de prensa que el lugar no atenderá más privados de libertad y que no abrirá la consulta externa hasta que se implementen nuevas medida de seguridad. Concluidas sus declaraciones, el doctor se une al cortejo fúnebre de Don Margarito. 

Hernández, con lágrimas amargas, lleva en hombros el féretro de su amigo. Cientos de trabajadores del Hospital Roosevelt acompañan la procesión mientras pasa por la entrada principal, a escasos metros de donde quedó tendido el cuerpo. 

El cuerpo de Don Margarito recorrió el hospital. (Foto: Javier Lainfiesta/Soy502)
El cuerpo de Don Margarito recorrió el hospital. (Foto: Javier Lainfiesta/Soy502)

Nancy Sandoval, infectóloga del centro asistencial y miembro de la Junta Directiva, resume la paradoja de la situación de inseguridad que se vive en el recinto: “No es posible que un paciente, que viene buscando salud y vida, encuentre la muerte por una causa externa y que pone en peligro a todos”. 

El féretro es descendido y metido a una camioneta. (Foto: Javier Lainfiesta/Soy502)
El féretro es descendido y metido a una camioneta. (Foto: Javier Lainfiesta/Soy502)

El féretro lo meten a una camioneta blanca y con un aplauso se despiden. Una caravana de vehículos lo acompaña hasta su lugar de descanso en San Juan Comalapa, Chimaltenango. 

  • RECUERDA: 

El cuerpo se va, pero el dolor, la incertidumbre y el miedo se quedan. Aún reina entre los colaboradores ese sentimiento de impotencia e inseguridad. 

18 de agosto de 2017, 06:08

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