Adiós a los odiosos pactos

Aquí vamos de nuevo: el Ministerio Público ha pedido que ocho diputados y dos magistrados de la Corte Suprema de Justicia (¡dos!) se sometan a los tribunales que correspondan. Es decir, que se les retire el antejuicio.

Previo a ello deben cumplirse los pasos requeridos por la ley. Y después, si los trámites se completan, procederá que tanto a una como a otros se les quite la inmunidad. Un procedimiento que tiende a ser más engorroso que sencillo y en el cual suelen prevalecer criterios más políticos que jurídicos.

Que legisladores y magistrados estén en la mira de la señora de la balanza, sea por la causa que fuere, es lamentable. No es motivo de orgullo patrio. Pero es incluso peor que en ciertos círculos ya se hable de una componenda entre congresistas y jueces para no hacerse daño entre sí. El vespertino La Hora lanzó la voz de alerta esta semana, citando a algunos diputados y también a personas allegadas a ellos que, por lo que circula, revelaron supuestas negociaciones en la línea de “si tú dejas libres a los míos, yo dejo libres a los tuyos”. 

Da pena que esta situación, lejos de resultarnos ajena, nos sugiera algo tan familiar. Ninguna de las fuentes consultadas por la nota ya mencionada se mostraron extrañadas de que tales convenios fuesen posibles. Es la vieja política, versión 2016. Idéntica a la repudiada el año pasado.

No abogo para que se condene “a priori” a nadie. Creo que el MP no se ha tomado ninguno de estos asuntos a la ligera, y que si ha pedido que se les retire la inmunidad a diputados y magistrados, sus razones tendrá. Y me imagino que son de peso. Ahora le corresponde a la comisión pesquisidora conformada para el caso de Douglas Charchal, estudiar el expediente con seriedad. Es lo mínimo que se espera de quienes la integran. De idéntica forma debe desempeñarse el magistrado Waldemar Fernández Ortiz, el juez pesquisidor en el proceso contra los ocho legisladores oficialistas.

A nosotros lo que nos toca es estar vigilantes. Y desconfiados. Estos incidentes pueden marcar uno de los más importantes puntos de inflexión del primer semestre del año. Si no hay razones para retirarles la inmunidad a estos funcionarios,  los encargados de resolver tal cosa, tanto en la Corte como en el Congreso, deberán explicarnos a todos, en un español claro y sencillo, por qué llegaron a esa conclusión. Y si deciden los contrario, también deberán proceder de la misma manera. Ya no estamos para pactos odiosos. No son justos. Ni legales. Ni éticos. Las componendas han de ir a donde corresponden: al infierno. 

*Las opiniones publicadas en las columnas son responsabilidad de su autor, no de Soy502

05 de mayo de 2016, 16:05

cerrar