Anciana actriz sobrevivió 32 horas bajo los escombros en México

Las historias de personas sobrevivientes del terremoto del 19 de septiembre siguen sorprendiendo a la comunidad mexicana mientras los medios se encargan de difundir esos relatos.

La actriz Adela Peralta vivió para contar su experiencia y antes de que la entrevistaran en un hospital donde se recupera, pidió que la maquillaran para salir presentable en las tomas.

"Estoy viva y a las vivas", dice sonriente Adela Peralta, la mujer de 87 años conectada a numerosos aparatos médicos que tratan sus dos fracturas en la columna y heridas en el esófago.

"Cuando empezó a temblar, enfrente de mi tenía un espejo del tamaño de toda la pared y se desprendió una piedrota como de metro y medio y la puerta de la cocina tapó la entrada del departamento. Se apagó la luz y yo quedé recargada en una posición muy incómoda, nunca logré sentarme bien durante las 32 horas", relata Adela.

Durante la espera, tuvo alucinaciones con cachorros y niños jugando. También se preocupaba por su familia. "Pensaba en mis hijos, los tres, y pensaba yo, ¿vivirán? Oraba y oraba", asegura.

Varias personas fueron rescatadas del edificio de Adela. Al principio salían con vida, pero a medida que iba transcurriendo el tiempo solo salían cadáveres, entre ellos el de una abuela abrazada a su nieta, cuenta Sara Peralta, hija de Adela.

32 horas después del sismo, los rescatistas ya no registraban señales de vida y solo esperaban encontrar el cadáver de Adela, la última persona que quedaba bajo los escombros.

La misión de recuperar el cuerpo parecía tan imposible, que muchos sugirieron retirar a los rescatistas e intervenir con maquinaria pesada para remover rápidamente las ruinas. "Yo me puse como una perra" para evitar que eso sucediera, reconoce Sara.

Repentinamente, entre la oscuridad, Adela escuchó una voz que le dijo: "Señora, no se vaya de aquí, la vamos a sacar".

"Y yo me dije, ¿a dónde me podría ir, si no me puedo ni parar?", relata Adela bromeando. 

"¡Está viva, está viva!", decían eufóricos los socorristas, al ver la cabeza blanca salir por un estrecho orificio entre rocas y retorcidas varillas de metal. Un estremecedor coro de ovaciones y aplausos respondió.

El hallazgo de la abuela quedó inmortalizado en un video filmado el 20 de septiembre por uno de los bomberos que participó del rescate.

"El aplauso rotundo y de alegría se sintió de toda la gente al saber que yo estaba viva", recuerda Adela, quien adora estar frente a las cámaras y está acostumbrada a los aplausos.

27 de septiembre de 2017, 16:09

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