Cuatro insólitas historias de bodas en la Municipalidad

Una de las decisiones más importantes para muchas personas es formar una familia. Firmar ante un abogado el acta que deja constancia de esa unión civil es uno de esos pasos que, a pesar del nerviosismo, muchos viven con gran emoción. 

Para conocer sobre el proceso de unión civil, Soy502 visitó la oficina del licenciado César Sazo, quien se encarga de legalizarlas en la Municipalidad de Guatemala. Ahí presenciamos la celebración de dos enlaces matrimoniales, mientras el notario relataba las vivencias que guarda en la memoria. 

ENAMORADOS... 

Desesperada 

“Recuerdo que una vez estaba celebrando una unión civil, cuando de pronto ingresó una mujer que decía ser la esposa del contrayente y la madre de sus hijos. Tuve que llamar a elementos de seguridad para que controlaran a la señora”, explica Sazo. 

El abogado añade que tuvo que salir a conversar con la señora, explicándole que si era cierto lo que decía, ella debía presentarse a un juzgado de familia para resolver la situación, pero que él no podía hacer algo para que se impidiera el acto.  

 La cédula pérdida

Otra de las vivencias que recuerda el profesional es cuando la madre de uno de los novios no quería que se celebrara la unión, así que hizo algo para evitarla y que provocó mucha molestia entre los invitados. 

La mamá del novio escondió la cédula en ese entonces. Hubo una fuerte discusión en la sala por la situación, pero finalmente se descubrió lo que sucedía. Fue algo que molestó a la pareja que estaba por firmar el acta”, explica.  

¡Qué nervios!

Al ser una de las grandes decisiones de muchas personas, existe mucho nerviosismo entre los contrayentes. Algunos no lo manejan de la misma manera, siendo vencidos por las sensaciones y las emociones. 

“Lo que más pasa es que uno de los dos se desmaya, pero ocurre más con las damas. Lo que se hace en ese caso es llamar a los bomberos para que los atiendan”. 

 

¿La edad no importa?

Hasta el 2015, la Municipalidad celebraba uniones civiles de menores de edad, pero tras las modificaciones al Código Civil para que las personas se casaran a partir de los 18 años, esto ya no ocurre, aunque existen anécdotas que llaman la atención.  

“Entre esas vivencias, puedo mencionar la unión civil entre un hombre de 89 años con una jovencita de 16; la celebramos porque no había nada legal que impidiera ese hecho. También hubo una unión a la inversa, una señora de 75 años contrajo matrimonio con un muchacho de 16”, detalla. 

Así, entre recuerdos, César Sazo rememora algunos de los momentos más curiosos o especiales que ha presenciado, llevando un estimado de 60 mil uniones civiles desde que empezó a laborar para la Municipalidad de Guatemala. 

14 de febrero de 2017, 06:02

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