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Antes de la segunda vuelta, andamos con resaca electoral

Los candidatos a la presidencia se toman de una manera distinta el acercamiento con la gente a cuatro semanas de la segunda vuelta electoral. (Fotos: Archivo/Soy502)

Los candidatos a la presidencia se toman de una manera distinta el acercamiento con la gente a cuatro semanas de la segunda vuelta electoral. (Fotos: Archivo/Soy502)

Después de varios días de euforia, los guatemaltecos de pronto parecemos atacados de resaca, como si luego de tantas semanas de protestas y unas elecciones a ritmo de turbo y  #NoTeToca, hubiéramos despertado en un lugar desconocido, acurrucados entre dos extraños: una señora de edad madura y el tipo que vagamente recordamos subido en el escenario haciendo chistes. 

¡Horror! Con la bandera todavía amarrada al cuello, nos levantamos de un brinco y nos quitamos las legañas de los ojos, preguntando qué pasó mientras la batucada reventaba el bombo. 

¿En serio? ¿Cuál es el estupor? ¿Por qué de pronto nos sentimos abrumados por el baño de realidad, si ya sabíamos de qué iba la cosa hace meses?

Las opciones disponibles en las elecciones no eran ni son ideales. Ya lo sabíamos.  Las urnas nos entregaron a dos binomios que encabezaban encuestas, los dos con más opciones de ganar. 

La primera vuelta sirvió para hacer de lado al candidato que la mayoría juzgó más peligroso. Eso es todo. No se podía más. La opción de depurar listas quedó enterrada en el TSE. 

Como no tenemos varita mágica, la campaña de la segunda vuelta debería permitirnos elegir entre las dos propuestas que hay:  discernir entre los objetivos que persiguen los binomios al llegar al poder, analizar con quiénes los piensan implementar y ver si saben de dónde van a sacar los recursos para llevarlos a cabo.

Los candidatos eran los que eran desde el principio y cualquiera que sea el resultado, el movimiento ciudadano no puede sentirse derrotado ni achicopalado ni desganado porque desde el momento en que NO se suspendieron las elecciones, evitar el escenario que hoy tenemos estaba fuera de alcance.

No hay que olvidar que el proceso iniciado el 16 de abril tiene una agenda que trasciende a cualquiera que resulte electo ahora. Si y solo si perseguimos esos objetivos con persistencia patológica hasta conseguirlos –reforma electoral auténtica, reforma a ley de compras y contrataciones, reforma a ley de servicio civil y reformas institucionales para garantizar independencia judicial y contrapesos republicanos—nuestra realidad política va a cambiar.

Dicho esto, ojalá que en esta segunda vuelta candidatos y electores demostremos que algo aprendimos en las semanas previas y que tenemos madurez democrática para evaluar a los candidatos con seriedad, en lugar de ponernos a dibujar caricaturas y poner etiquetas.

El proceso de descomposición de la administración pública y de uso clientelar del presupuesto ha venido agravándose durante décadas: no puede resolverse de un golpe de timón en cosa de semanas.

Será un proceso de años, a lo largo de los cuales debemos exigir resultados concretos que, esos sí, deben darse en un calendario medido en meses

Mientras tanto, nada de llegar a la casa derrotados, arrastrando los pies, para hundir la cabeza en la almohada, como si estuviéramos de goma.

Aquí hay que espabilarse, tomarnos un café cargado y agarrar fuerzas de nuevo. Los peores escenarios que podían darse a partir del 16 de abril no ocurrieron. No fue así porque los guatemaltecos lo impedimos.

En vez de alzar los hombros y decir “a ver qué pasa”, salimos a la calle y nos encargamos de que las cosas pasaran.

Pues así habrá que seguir, hasta lograr cada una de las reformas que necesita el país.

Como decía mi abuelita, “a Dios rogando y con el mazo dando”.  No importa quién resulte electo. El trabajo de depuración que inició el Ministerio Público y la Comisión Internacional Contra la Impunidad, deben continuar. 

El movimiento ciudadano, de igual forma, debe mantener presión sobre el Congreso para que las reformas pasen como debe ser y sobre el Ejecutivo, para que marche derecho o se atenga a las consecuencias.

Vivos pues. #EstoApenasEmpieza. 

20 de septiembre de 2015, 20:09

*Las opiniones publicadas en las columnas son responsabilidad de su autor, no de Soy502
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