El asesinato de Byron Lima o el caos para cambiar el juego

Byron Lima usó los tribunales para intimidar a sus enemigos. (Foto: Archivo Soy502)

Byron Lima usó los tribunales para intimidar a sus enemigos. (Foto: Archivo Soy502)

La muerte emblemática que todos esperábamos desde que estalló el caso La Línea, al fin llegó. Pero contrario a lo que muchos temíamos, las fuerzas oscuras no eliminaron a un operador de la justicia, a un testigo clave, a un activista.

No. Mataron a un jefe criminal, a uno de los más importantes del país. Este capitán era conocido como el reo más poderoso de Guatemala: se suponía que era el dueño de las cárceles y más de una vez anunció que quería ser presidente, bajo la bandera del anticomunismo y la ultra derecha.

Que este asesinato --motivado probablemente por una mezcla de intereses mezquinos y maquinaciones para generar una disrupción política-- tenga como víctima a un jefe mafioso, dice mucho sobre la degradación social del país.

Significa que actualmente es en el tablero de las mafias y su fila de juicios de alto impacto, donde hoy se juega el balance de fuerzas del país.

Determinar las causas de este crimen será una tarea seria y exhaustiva que debemos dejar a los profesionales. Sin embargo, sí podemos prever varios efectos posibles del asesinato de Byron Lima. Comenzaré enumerando algunos de los generales, que pueden afectar el clima político del país.

1. Caos y miedo

La muerte en extremo violenta de Lima Oliva, un hombre que a su vez dominaba el frenesí alimentario de las mafias, genera confusión en cuanto a quien detenta el poder real en el país. Si esos poderes pueden entrar a la cárcel y matar a Lima en su propio feudo, tienen el músculo necesario para quitar a muchos del camino. Una masacre como la ocurrida en Pavón infunde miedo e incertidumbre. Esa atmósfera de caos es sin duda propicia para las fuerzas siniestras que ya tendrán calculados sus próximos pasos en los tribunales, las cárceles, el congreso y otras entidades, dentro y fuera del gobierno.  Muchos cambios pueden ocurrir ahora en sigilo, mientras reina el destanteo.

2. Temporada de conspiraciones

Por la prominencia de Byron Lima y la absoluta falta de resguardo de la escena del crimen, será complejo determinar con certeza cómo y a manos de quién murieron el capitán y su guardia. Pese a ello, en redes sociales y medios de comunicación se han ventilado ya varias hipótesis sobre el crimen. Sin los debidos sustentos, las teorías adelantadas hasta ahora parecen seguir agendas particulares y podrían ser utilizadas con oportunismo para atacar a ciertos blancos políticos: desde el Ministerio Público (MP) y la Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala (CICIG), hasta el gobierno. Incluso el propio narcotraficante convicto, conocido como "El Taquero", a quien el Ministro de Gobernación atribuyó la autoría material del crimen, ¿fue él en realidad o es un chivo expiatorio? 

3. Un gobierno más débil

Este tipo de crímenes, que desnudan la vulnerabilidad de la población y el escaso control del gobierno en las instituciones clave, siempre debilitan al aparato de gobierno, y en particular, al Ejecutivo. El presidente tendrá una labor más difícil con el fantasma de Lima sobre su gestión. Para agravar la situación, a estas alturas el presidente Jimmy Morales no parece involucrado en el tema y el Ministro de Gobernación tampoco ha tomado medida alguna respecto a los responsables del sistema penitenciario.

4. ¿Esto apenas empieza?

En redes sociales circuló un críptico mensaje proveniente del hermano de Byron Lima, Luis Lima Oliva, quien llamaba a la unidad "a la familia militar" en contra del MP y la CICIG, bajo el lema del movimiento ciudadano #EstoApenasEmpieza. ¿Qué querría decir con esto? ¿Apenas empiezan los asesinatos? ¿Es acaso una amenaza? Es entendible que las personas en momentos de dolor digan cosas de las que luego se arrepienten, pero dada la gravedad de las circunstancias, no hay que perder de vista lo dicho por el hermano de Lima Oliva.

Fuera de estas condiciones generales, es probable que la muerte de Lima Oliva también provoque efectos más concretos y tangibles, de orden táctico, en los casos que se ventilan en tribunales y el sistema penitenciario.

Es precisamente por la capacidad disruptiva que este crimen puede tener en esos crímenes, beneficiando a varios de los acusados, que uno se pregunta si las autoridades no están sobre simplificando al decir que el asesinato se gestó por una disputa de territorio en Pavón.

1. Mensaje para otros reos 

Lo primero que ocurrió, luego del asesinato de Byron Lima, es que los dos principales testigos de los casos La Línea y Cooptación del Estado, Juan Carlos Mónzón y Estuardo González, pidieron su traslado para ser colocados bajo resguardo de la CICIG. Es obvio que si fue posible matar a Byron Lima, cualquier persona que se encuentre detenida es vulnerable. Este mensaje resulta especialmente útil para todas las mafias, pero más aún a las que están siendo sometidas a juicios en los procesos por corrupción. ¿Quién querrá abrir la boca y colaborar con la justicia con esta masacre como antecedente? 

2. Más arrestos domiciliarios

Después de la muerte de Lima, el miedo a los períodos de detención --tanto a la preventiva como a las condenas formales-- puede incrementar la presión en contra de los procesos que se ventilan actualmente. Varias voces se han elevado ya señalando la conveniencia de las medidas sustitutivas y los arrestos domiciliarios. Ante la imposibilidad actual de resguardar la vida de muchos detenidos, es probable que muchos se vayan a su casa mientras se dilucida su situación.

3. Nuevos señoríos

El asesinato de Lima deja un vacío de poder en el sistema penitenciario que será ocupado muy pronto. El Estado es por lógica quien debería tomar control de las cárceles, pero no veo al equipo de gobierno ejerciendo ni atisbo de liderazgo. Si la autoridad no logra imponer el orden institucional pronto, habrá que ver cómo se recomponen las mafias cuando haya pasado el remolino. En especial, habrá que poner atención en aquellos grupos oscuros que acechan desde las calles, desde las cárceles o incluso desde el propio Estado, para apoderarse de los negocios y el coto de poder que emanan del sistema penitenciario.

De todo esto, lo más preocupante es el desgaste adicional que recibirá el gobierno de Jimmy Morales, si no logra aprovechar esta crisis para enfrentar la situación de las cárceles, abandonadas desde hace tanto tiempo, al punto que son hoy madriguera y refugio del hampa.

Otro problema, a nivel del imaginario político del país, radica en la mitificación de una figura como la de Byron Lima. Nunca debió morir, menos asesinado de manera salvaje y brutal en la cárcel, cuando el Estado era responsable de su vida.

Pero de ahí, a enaltecer lo que él representaba --el ejercicio de la violencia, el irrespeto a la ley y la jactancia por el odio--, media una distancia enorme entre esto que somos hoy, el reino de las mafias, y el país que deberíamos construir, con la justicia por cimiento.

20 de julio de 2016, 09:07

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