Asimilar el cambio

El plan de negocios es una guía, no está escrito en piedra. Cuando la realidad se aleja de las proyecciones, hay que saber maniobrar para planear y ejecutar los cambios necesarios. (Foto: Wasanga.com).

El plan de negocios es una guía, no está escrito en piedra. Cuando la realidad se aleja de las proyecciones, hay que saber maniobrar para planear y ejecutar los cambios necesarios. (Foto: Wasanga.com).

Llegar es complicado, mantenerse es todavía más difícil.

El cumplimiento de un plan de negocio es complejo, pero es más difícil aún llegar al punto deseado cuando se tienen metas a largo plazo en un mundo tan incierto como el de hoy.

Estar frente a un proyecto no es para todos. Requiere mucho esfuerzo, dedicación, entrega y cualidades diferentes que no se enseñan en las escuelas de negocios. Sobre todo requiere aguante y una habilidad puntual para reconocer que cuando existen variaciones del entorno se debe actuar de forma obligatoria para cumplir con las expectativas del plan.

Las proyecciones hay que alcanzarlas corriendo, caminando o gateando: lo importante es alcanzarlas.
Devadit Barahona
, emprendedor

Podría decirse que no existe plan de negocios perfecto porque la vida misma no lo es. Incluso pronosticando caídas de ventas estacionales, tendencias de negocios sustitutos hasta problemas contractuales con proveedores hacen que el arte de la proyección sea solo un número que debemos alcanzar corriendo, caminando o gateando, pero alcanzarlo.

Siguiendo con el hecho de que el miedo no se lleva con una sana toma de decisiones, se puede traer a la mesa la frase de Albert Einstein que hace referencia a crear un ambiente de revolución cuando las cosas no están funcionando de acuerdo con nuestros planes: “Si buscas resultados distintos, no hagas siempre lo mismo”. Se puede generar un plan de negocio con un monto determinado de ventas, pero jamás se alcanzará haciendo exactamente lo mismo por toda la duración del pronóstico y eso es lo que hace la diferencia entre los diferentes métodos como las medias móviles ponderadas, regresión lineal, etc. al criterio que puede tener una persona con su percepción del entorno y su visión de los recursos internos para cumplir con dicho plan.

Pero, hacer exactamente lo mismo en un ambiente en el que las cosas no están funcionando resulta necio, sin visión y con un alto apego sentimentalista a lo que funcionó en el pasado.  Sería pasar por alto las tantas recomendaciones de pensar fuera de la caja, ser creativos y mover las piezas para crear las condiciones para alcanzar o superar una meta auto propuesta o impuesta.

No tomar decisiones es también una forma de tomarlas. Si no estás llegando a la meta, debes buscar otra manera de alcanzarla.
No tomar decisiones es también una forma de tomarlas. Si no estás llegando a la meta, debes buscar otra manera de alcanzarla.

A pesar que el cambio es algo constante en nuestro alrededor, nos encaprichamos en no admitir que es necesario en todo sentido. Siempre y cuando esté claro el punto final, el camino siempre tendrá diferentes calles, diversas opciones para llegar y sobre todo el paisaje será diferente.

Hace poco recibí un excelente consejo en el que la oxigenación de una empresa es la adición de personal y que a pesar de tener una visión corporativa de desarrollo de personal, planes de carrera y otros deseos ideales que tenemos para ir del punto “A” al “B” de la forma más agradable y amena, no necesariamente es lo mejor. Sin hacer uso de la postura en la que el fin justifica los medios, no debemos ser espectadores del tiempo. Si algo no funciona en nuestros proyectos, hay que cambiarlo. No hacerlo nos convierte en temerosos del cambio y principales culpables de volvernos los dinosaurios de nuestra época. 

27 de enero de 2014, 19:01

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