La burla del Congreso en la investidura de Jimmy Morales

Así terminó la Legislatura más cuestionada de la historia: con un falso apretón de manos entre Luis Rabbé y Mario Taracena. (Foto: Wilder López/Soy502)

Así terminó la Legislatura más cuestionada de la historia: con un falso apretón de manos entre Luis Rabbé y Mario Taracena. (Foto: Wilder López/Soy502)

Los actos protocolarios de la transmisión de mando presidencial se atrasaron cuatro horas el 14 de enero de 2016. No media hora, ni una hora: ¡cuatro horas!

Ese retraso caprichoso, antojadizo y sobre todo, interesado, del cambio de autoridades, tanto de las legislativas como las de la cúpula del Organismo Ejecutivo, es el signo más evidente del caos político en el que estamos inmersos.

La elección de la nueva Junta Directiva del Congreso retrasó toda la agenda de la transmisión de mando. (Foto: Alexis Batres/Soy502)
La elección de la nueva Junta Directiva del Congreso retrasó toda la agenda de la transmisión de mando. (Foto: Alexis Batres/Soy502)

El discurso de toma de posesión del nuevo presidente, Jimmy Morales, puede haber gustado o no. Se puede discutir si el fondo estuvo a la altura de la forma, si hubo esencia o pura emotividad, si fue apropiado el final, pero todo ello palidece ante un hecho imperdonable: el orden del día estuvo a punto de irse al garete porque el presidente saliente del Congreso, Luis Rabbé, atrancó la agenda mientras intentaba por todos los medios retener el mando de la Junta Directiva.

Luego de dos horas de esperar que la ceremonia comenzara, tal y como estaba previsto, varios personajes se retiraron hastiados del palco diplomático, liderados por el jefe de la Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala, Iván Velásquez, y por el Embajador de los Estados Unidos, Todd Robinson.

El Jefe de la CICIG llegó molesto a la ceremonia de investidura, y con razón. (Foto: Jorge Rojas/Soy502)
El Jefe de la CICIG llegó molesto a la ceremonia de investidura, y con razón. (Foto: Jorge Rojas/Soy502)

Deben haber estado furiosos, y con razón. En especial porque esta vez la impuntualidad no fue un asunto anecdótico, resultado de nuestra proverbial desorganización. No, la espera injustificada en el Congreso se debió a la forma más oscura y profunda de irrespeto y abuso a los demás: al intento de acaparar poder --y los beneficios que éste otorga-- en la institución que rige las principales decisiones políticas del país.

Más que falta de planificación y orden, la demora fue un signo inequívoco de nuestra falta de seriedad --incluso de principios-- en el orden político.

La larga espera hizo desesperar a los invitados. (Foto: Wilder López/Soy502)
La larga espera hizo desesperar a los invitados. (Foto: Wilder López/Soy502)

A medida que avanzaba el tiempo y las redes sociales trinaban, algunos comentaron que las descaradas negociaciones de los diputados harían esperar al Vicepresidente de los Estados Unidos, al Rey emérito de España y demás invitados especiales. Como siempre, los guatemaltecos sumergidos en el qué dirán.

Lo realmente preocupante de ese atraso es que quienes lo fomentaron, tanto dentro como fuera del Hemiciclo, se pasaron por el arco del triunfo el mensaje que los guatemaltecos han repetido desde el 25 de abril de 2015: que exijimos decencia de nuestras autoridades.

¿Qué no entienden de ese mensaje tan claro? Estamos hartos --oigase bien, hartos-- de la manipulación insolente de las instituciones. La gestión política del país debe cambiar. Otto Pérez y Roxana Baldetti no se lo tomaron en serio, y hoy guardan prisión preventiva. ¿A eso tendremos que llegar con todos o mejor van cambiando por las buenas? 

La peor Legislatura de la historia terminó como se esperaba de ella: con un capítulo deplorable que estropeó el día. 

Es preocupante, además, que la bancada oficial, la de FCN Nación, fue la única que se sumó al capricho de Rabbé, con Lider. ¿Casualidad o acuerdo? Esperemos lo primero, porque aunque es legítimo que el partido oficial busque cómo entablar una forma de operar en el Legislativo, sí sería muy descorazonante que sucumban a las peores prácticas desde el inicio.

Ojalá el próximo Congreso sepa leer la situación y se despida de la corrupción y las groserías. Nadie se las va a celebrar. Como dijeron los manifestantes desde hoy: tolerancia cero, señores diputados, tolerancia cero.

 

 

 

14 de enero de 2016, 21:01

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