Cal, harina y circo

Preferiría aprovechar el espacio  para escribir sobre algo más edificante, pero los deplorables sucesos que han ocupado las portadas durante las últimas dos semanas no me lo permiten. El bochorno nos alcanza a todos. Lo de la cal es inaceptable, mancha la institucionalidad y nos afrenta como ciudadanos, da pena. El rol o juego político en ello es desprestigio puro y crudo, no a la persona sino a la figura, a la imagen del funcionario público.

La harina o el harinazo está haciendo que como audiencia la ciudadanía se acostumbre al circo, persigue que lo aceptemos como un hecho y en el camino  “los espectadores” nos rebajemos a esa altura. Que lo relativicemos todo. La consolidación democrática requiere de la construcción del debate político entre gobierno y oposición; pero es un hecho que ese juego aún nos queda grande. Al margen de ello se abusa de una figura penal para brincar sobre la Ley de Libre Emisión del Pensamiento, lo que representa, más allá del caso en concreto, una validación hecha por figuras públicas sobre el litigio de mala fe y la actividad forense inescrupulosa.

Ese no es el país que queremos, ni la clase política que merecemos. Debemos impedir que dirigentes confundidos o que funcionarios fantochescos cimenten en nuestro sentimiento ciudadano la noción que todo está perdido, que este es el espectáculo que merecemos o que nada cambiará.

Los verdaderos problemas de este país son otros y algunas de las verdaderas soluciones están en construcción. Pero debemos impedir que la falta de altura y el uso mediático de cualquier maniobra circense nos distraiga en el verdadero objetivo: transformar esta realidad, alcanzar un país mejor y sobre todo ser felices.

Lo nuestro no debe quedar en palabras, ni en anhelos lejanos, debe traducirse en acciones y por eso propongo:

-Recordar y hacer recordar a otros que Guatemala merece y puede tener mejores liderazgos.

-No generalizar o relativizar sucesos, no todos los funcionarios son corruptos ni todos los políticos ineptos.

-Critiquemos y generemos reflexión colectiva, no dejemos que los hechos que irrespetan nuestra ciudadanía transcurran en silencio o se queden en el chiste

-Atrevámonos a cuestionar, actuar y participar.

El panorama es sombrío  pero sobre todo queda en nosotros recordar que podemos y debemos impulsar y defender el respeto, generar confianza y transmitir esperanza con nuestras ideas, palabras y acciones. 

Por Gregorio Saavedra, Gerente General TECHO Guatemala

@Goyo_Saavedra

*Las opiniones publicadas en las columnas son responsabilidad de su autor, no de Soy502

24 de enero de 2014, 15:01

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