Carta a los jóvenes graduandos

Una estudiante camina en el campus central de la universidad del Valle. (Foto: Archivo/Soy502)

Una estudiante camina en el campus central de la universidad del Valle. (Foto: Archivo/Soy502)

En estos meses del año es que los graduandos del diversificado empiezan a pensar en su futuro, el cual casi siempre pasa por la idea de estudiar una carrera universitaria.

Recuerdo que en mi año de graduación como bachiller, hace 20 años, tenía como criterio elegir mi carrera según la oferta laboral y la alta remuneración. Sin pensarlo mucho, elegí la Ingeniería, olvidándome que en los exámenes vocacionales yo había admitido estar atraído por las Letras o la Biología. El examen vocacional, en el cual las aptitudes físicas, espaciales y abstractas habían salido más altas, me animaron a elegir la carrera.

Pese a mis ambiciones de un buen sueldo, un buen carro y una casa propia, siempre añoré estudiar Literatura. Y cuando tenía bien avanzada la Ingeniería, decidí estudiar simultáneamente las dos carreras, pensando en la segunda como un hobbie. Sin embargo, un cambio en mi destino hizo que desde hace varios años trabajara en el área de las Letras y el Periodismo. 

  • Además...

Estudiar y trabajar en el campo de la Ingeniería era muy frustrante para mí, porque no me gustaba del todo y un futuro así me hacía infeliz. La paga, obviamente, sería mejor, pero he aprendido que el dinero viene y va, sin importar cuánto hagamos por retenerlo, y que por más que ganemos, casi siempre sentiremos que el salario no nos alcanza.

Trabajar en lo que no nos gusta es frustrante; esto nos provoca laborar sin pasión, y esto causa profesionales mediocres, lo cual hace un daño terrible al país.

Por eso aconsejo a los jóvenes recién graduados, quienes por estas fechas deben estar buscando carreras y universidades, que evalúen en qué área invierten más su pasión. Habitualmente, nuestros juegos infantiles nos pueden dar la clave de esto.

Actualmente, existe una buena diversidad de carreras, incluso algunas con un alto grado de especialización, como Danza, Escultura, Educación, Piano, Diseño de Moda, Teología, Cine, etc., que hace años no existían.

Obviamente, habrá personas que sí sientan pasión por la Ingeniería, el Mercadeo, la Odontología o la Auditoría, y para ellos estará bien seguir estas carreras.

Pero si no tenemos pasión, no podemos ser buenos profesionales. La pasión nos hace esforzarnos, mejorar nuestro trabajo, trabajar horas extras, incluso dedicarle más tiempo; pero si no nos gusta, ni porque nos paguen bien lo haríamos con gusto.

Así que a los jóvenes graduandos, les recomiendo seguir una carrera que les apasione, aunque crean que no habrá campo laboral: siempre lo habrá, sobre todo si son buenos en ello. Y a los padres de familia, les recomiendo dejar en libertad en esta elección a sus hijos, y no imponerles una carrera o restringirles a unas cuantas en las que crean que les están garantizando el futuro.

No tengan miedo a elegir una carrera que tiene poca afluencia; la sociedad necesita de todos los conocimientos. Necesitamos más Antropólogos, Cineastas, Musicólogos, Biólogos, Ambientalistas, Filósofos, Economistas, y menos mediocres que no se esmeran porque simplemente no les gusta lo que hacen.

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11 de mayo de 2017, 16:05

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