Otto Pérez catalizó la salida de Serrano Elías y ahora renuncia él

Otto Pérez Molina está nuevamente en el umbral de un mandato presidencial que termina prematuramente: es suyo propio. (Foto: Plaza Pública).

Otto Pérez Molina está nuevamente en el umbral de un mandato presidencial que termina prematuramente: es suyo propio. (Foto: Plaza Pública).

A veces la historia avanza en movimientos circulares. La trayectoria política de Otto Pérez Molina cobró notoriedad a nivel nacional en 1993, cuando el militar jugó un papel clave al acelerar la renuncia del entonces presidente Jorge Serrano Elías, acusado de romper el orden institucional del país. Ahora, 22 años después, el general Pérez Molina vuelve a encontrarse en el umbral de una renuncia anticipada y deshnorosa: la suya propia.

Gracias a la salida prematura de Serrano Elías, Pérez Molina ganó prominencia en la vida política del país en 1993. En ese entonces Pérez Molina ostentaba el grado de coronel y era Director de Inteligencia del Ejército.

Cuando el ex presidente Jorge Serrano Elías disolvió el Congreso y la Corte Suprema de Justicia para darle un golpe de timón a su gobierno, Pérez Molina convocó al grupo de oficiales allegado a él y los persuadió de que lo correcto era cerrar filas con los grupos ciudadanos que se habían alineado con la Corte de Constitucionalidad y darle la espalda al mandatario que había roto el orden institucional.

La decisión de Pérez Molina contribuyó a forzar la salida de Serrano Elías del poder y lo catapultó al círculo de confianza del mandatario que le sucedió, Ramiro de León Carpio. De hecho, el ex presidente Serrano Elías ha acusado varias veces a Pérez Molina de haber promovido un "golpe de estado" en su contra.

Tras el fallido "serranazo", Pérez Molina se convirtió en el jefe del Estado Mayor Presidencial de De León Carpio y varios analistas de la época señalaban que el cerebro de ese gobierno de transición era en realidad el militar que dirigía la guardia presidencial.

De esa época data también la relación que Pérez Molina forjó con Roxana Baldetti, quien fungió como subsecretaria de Relaciones Públicas de la Presidencia en la administración de Jorge Serrano. Asimismo, durante la crisis de 1993, Pérez Molina navegó hábilmente entre los personajes más influyentes de la cúpula empresarial que movieron los hilos de la llamada Instancia Nacional del Consenso que trabajó para buscar una salida al nudo legal que se formó con el fallido autogolpe de Serrano.

Esa relación de confianza que Pérez Molina entabló con podersos empresarios, le sirvieron más adelante para buscar financiamientos a sus aspiraciones políticas

Hoy, 22 años después, Pérez Molina ha sido acusado por el Ministerio Público y la Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala, CICIG, de dirigir una organización criminal que defraudó millones de las aduanas del país.

Según los entes investigadores, esta banda, que de manera operativa era dirigida por el Secretario Privado de la Vicepresidencia, Juan Carlos Monzón, respondía, al más alto nivel, a las órdenes de Baldetti y Pérez Molina. 

Debido a ello, los fiscales que llevan el llamado caso de "La Línea" han pedido retirar la inmunidad al Presidente, para proceder con la investigación criminal. 

En 1993, Pérez Molina se encontraba del lado de quienes exigían a Jorge Serrano que depusiera su investidura, para preservar la integridad del sistema político. Hoy, sucede lo contrario: con un paro nacional y multitudinarias movilizaciones, la sociedad guatemalteca le exigió renunciar a Pérez Molina, para preservar la dignidad de la Presidencia.

El general Pérez Molina sólo accedió luego de saber que ya existía una orden de captura en su contra. Dimitió el 2 de septiembre a las 19 horas y su decisión fue informada al Congreso a las 23 horas.

 

 

 

 

03 de septiembre de 2015, 03:09

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