“El celular me salvó la vida”, el testimonio de Mario Arévalo

Mario recobró la sonrisa y ahora aprovecha cada minuto de su vida tras estar cerca de morir al ser víctima de un asalto. (Foto: Fredy Hernández/Soy502)

Mario recobró la sonrisa y ahora aprovecha cada minuto de su vida tras estar cerca de morir al ser víctima de un asalto. (Foto: Fredy Hernández/Soy502)

Mario Arévalo tiene mucho que agradecerle al azar: una casualidad le dió una nueva oportunidad de vivir.

Este muchacho, originario de Chiquimula, se mudó hace unos años a la capital guatemalteca para trabajar en una empresa donde tiene algunos conocidos que le abrieron las puertas para empezar una nueva aventura en la ciudad. 

Como muchas personas que utilizan el transporte público y camina por las calles de la urbe, Mario ha sido víctima de asaltos. Sin embargo, el último susto que pasó por poco le cuesta la vida, justo cuando se preparaba para ir a votar a Ipala, su ciudad natal

“Yo quería ir a votar a mi pueblo, por eso al salir del trabajo el 5 de septiembre me subí a la moto y empecé mi camino. Todo iba bien, pero en el trayecto empezó a llover y me puse un impermeable, en una de las bolsas me coloqué el celular para que no se mojara y me fui escuchando música”, cuenta el muchacho. 

Su relato continúa: “Iba en la cuesta de la Conora, a dos kilómetros para terminarla, cuando de la nada salieron cuatro hombres con pasamontañas y me hicieron el alto, pero al mismo tiempo me empezaron a disparar. Tuve que detenerme y ellos me quitaron lo que llevaba de valor. Luego me dejaron ahí, pero yo me sentía mal”.

El muchacho recuerda que iba prácticamente solo cuando fue sorprendido por los delincuentes que le dispararon y lo despojaron de sus pertenencias. (Foto: Fredy Hernández/Soy502)
El muchacho recuerda que iba prácticamente solo cuando fue sorprendido por los delincuentes que le dispararon y lo despojaron de sus pertenencias. (Foto: Fredy Hernández/Soy502)

Al hospital

Tras unos kilómetros recorridos, Mario llegó a Jutiapa donde preguntó por el hospital más cercano pues sentía mucho dolor en una de sus piernas. 

“Cuando llegué al hospital dije que me habían disparado, pero me dolía mucho la pierna. Cuando el doctor me atendió y me empezó a revisar, se sorprendió cuando sacó mi celular, porque dos de los disparos fueron directos a donde estaba el teléfono, el cual desvió las balas que fueron hacia mi pierna izquierda, por eso sentía mucho dolor”, recuerda. 

El teléfono de Mario quedó inservible, pero éste sirvió de escudo para que los balazos no se alojaran en su corazón. (Foto: Cortesía Mario Arévalo)
El teléfono de Mario quedó inservible, pero éste sirvió de escudo para que los balazos no se alojaran en su corazón. (Foto: Cortesía Mario Arévalo)

Según el médico que lo atendió en el IGSS de Jutiapa, si el teléfono no hubiera estado en ese lugar seguramente los disparos hubieran dado directamente en el corazón del muchacho. 

Tras ser trasladado a la capital para ser atendido de urgencia, Mario se ha recuperado lentamente y ya ha regresado a trabajar, aunque no puede realizar todas sus actividades como antes debido a la operación que le practicaron para determinar si no tenía daños secundarios por los disparos.

“Le doy gracias a Dios porque me protegió y me dio una nueva oportunidad. Ahora siento que estoy viviendo una nueva vida. Es algo que no puedo explicar. Raras veces me pongo el celular cerca del pecho, pero esta vez Dios me preparó para no morir y cada día es una oportunidad para luchar por nuestros sueños”, concluye su relato. 

Un amigo suyo se encargó de traer su motocicleta y la mochila que llevaba a la ciudad la cual se encontraba resguardada en la comisaría de la Policía Nacional Civil de Jutiapa, pero al registrarla notó que le faltaban algunas cosas así como 300 quetzales en efectivo que había colocado en una bolsa oculta. Mario dice que ese nuevo hurto no le quita el sueño, porque el dinero se repone, pero la vida es un regalo de Dios.

 

10 de octubre de 2015, 10:10

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