Cien días: ¿cero resultados?

Jimmy Morales, el día que tomó posesión. (Foto: Wilder López/Soy502)

Jimmy Morales, el día que tomó posesión. (Foto: Wilder López/Soy502)

Estamos en la semana en que se cumplen los primeros 100 días de gobierno, plazo en el que, por tradición no escrita, se le otorga una especie de “beneficio de la duda” a las nuevas autoridades. Uno anhela, durante ese lapso, ver un cambio de rumbo. Acciones concretas. Trazado de líneas. En pocas palabras, una luz de esperanza. No hemos llegado todavía a ese centenar de días. Eso será el sábado 23 de abril. 

Pero queda claro que la Guatemala de 2016 no está para conceder períodos de gracia. Todo sugiere que la paciencia colectiva se ha agotado. Y lo que es peor: los funcionarios electos se han esforzado, sobre todo en las últimas semanas, en darnos motivos suficientes como para desafiar nuestra tolerancia, esa que está cada vez más decreciente. 

El presidente y el vicepresidente, con sus parejas. (Foto: Wilder López/Soy502).
El presidente y el vicepresidente, con sus parejas. (Foto: Wilder López/Soy502).

No recuerdo, aunque era previsible que esto sucediera, una luna de miel entre electores y electos tan corta como la que hemos vivido este año. Cuando el señor y la señora Alí Babá fueron juramentados en sus cargos hace cuatro años se respiraban aires distintos. En aquel momento pocos podían prever que el expolio y el saqueo iban a convertirse en la única política de Estado que las recién estrenadas autoridades estaban dispuestas a impulsar con voluntad. 

Hace muchas lunas se creía que el programa Hambre Cero arrojaría resultados alentadores. Se confiaba en que podrían llevarse a cabo, por fin, las urgentes reformas al sector de justicia y al de seguridad. Se tenía fe en que podría mejorarse el sistema de pago de impuestos. (Aunque claro, hoy sabemos que nuestros Bonnie y Clyde hicieron una maravillosa reingeniería de procedimientos tributarios solo para sacarle provecho personal).

Una a una, estas aspiraciones cayeron cual piezas de dominó. Y, como consecuencia de ello, los guatemaltecos de todos los rincones salimos a tomar las plazas a demandar un giro de 180 grados, confiando además en promesas de cambio hechas en campaña.  

La bancada de FCN Nación es su sexto partido. Llegó procedente de CREO pero en su historial pasó por UCN, TODOS, Lider y Movimiento Progesista. (Foto: Archivo/Soy502)
La bancada de FCN Nación es su sexto partido. Llegó procedente de CREO pero en su historial pasó por UCN, TODOS, Lider y Movimiento Progesista. (Foto: Archivo/Soy502)

Cien días después, el ofrecimiento de enterrar a #LaViejaPolítica ha quedado en nada. Sus prácticas se han afianzado, por imposible que parezca. El FCN Nación se nutrió de todos los tránsfugas que pudo y acepta, sin remilgos, el comportamiento cuestionable de varios de sus diputados. Perdonó, con una sanción simbólica, (o sancionó con un perdón disfrazado, si se prefiere) al impresentable Juan Manuel Giordano y decidió no acatar la solicitud del presidente Jimmy Morales de separarlo de sus filas, con lo que, además, dejaron mal parado el mandatario. Antes habíamos visto diferencias entre oficialistas y gobernantes, pero en esta ocasión se rompieron todos los récords de velocidad. 

Por otra parte, al mandatario no se le ve rumbo claro. Sus declaraciones erráticas, aderezadas casi siempre por moralejas que repite una y otra vez sin que su audiencia necesariamente entienda de qué habla, no le han dejado bien plantado ni aquí ni en Nueva York. Pero más allá de frases desafortunadas, preocupa por ejemplo que la situación en los hospitales no haya mejorado absolutamente nada.  

Es más, pareciera que estamos peor que hace tres meses, con todo y las tan cacareadas donaciones.

Los escritorios están elaborados con madera y metal. (Foto: Mindef)
Los escritorios están elaborados con madera y metal. (Foto: Mindef)

Es imprescindible empezar a ver cambios en este sentido. Y en todos los otros. Cien días no son nada cuando se tienen por delante 1,361 para empezar a hacer cambios estructurales. Sin embargo, para un paciente de un hospital sin insumos ni material quirúrgico, las próximas 24 horas pueden significar la diferencia entre la vida y la muerte. ¿Desean las nuevas autoridades tomarse en serio esto de acabar con #LaViejaPolítica? Empecemos por ahí. 

21 de abril de 2016, 07:04

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