Claudia y Montserrat, una historia de amor de madre e hija

La historia de Monserrat y sus padres primerizos es muy alentadora. Cuando Claudia, la mamá de la pequeña, empieza a contar los hechos, su rostro se llena de una luz que solo se puede describir como “amor”.

Claudia Herrera y su esposo buscaron a su primer bebé durante un año y fue en septiembre del 2015 que vieron nacer a la pequeña Monserrat, una niña muy cariñosa, alegre y sana.

“Tuve un embarazo muy normal y sobre todo lo disfruté muchísimo”, dice la madre mientras está sentada en una sala de juegos de un hospital.

OTRA HISTORIA: 

El primer año de la bebé, quien llegó a ser la luz y alegría de tres familias, fue muy normal. Claudia y su esposo vivían los retos de ser padres primerizos y cada día aprendían algo nuevo con su hija. Pero en enero de 2017 todo cambió.

Instinto de madre

Claudia define como “instinto de madre” el momento en el que su pequeña dejó de comer con normalidad. “Su alimentación disminuyó, tal vez no bajó tanto de peso, ni se puso pálida, tampoco estaba decaída o sin energía; pero mi esposo y yo nos dimos cuenta que nuestra hija había tenido un cambio”, afirma la madre.

Luego de realizar una serie de exámenes y que los resultados estuvieran en el rango de lo normal, la progenitora no quedó tranquila y decidió cambiar de pediatra y hacer más exámenes. Los nuevos diagnósticos le cambiaron la vida. “El 26 de marzo nuestra vida cambió en cuestión de dos horas. Solo escuché que la doctora dijo: 'la nena tiene leucemia'. Inmediatamente dejé de escuchar el resto de cosas que dijo y sentí como que mi mundo se estaba destruyendo”.

Vestida con su tutú de bailarina y su cabeza completamente rapada, Monserrat visita las clínicas de la Unidad Nacional de Oncología Pediátrica (UNOP) para recibir su tratamiento de quimioterapia. Según afirma Claudia, lo van a enfrentar con mucha fuerza, paciencia, esperanza, pero sobre todo con amor. 

Como mamá debo estar saludable tanto física y mentalmente para poder apoyar a mi hija, que es lo más importante en este momento
Claudia Herrera de Marroquín
, mamá de Monserrat.

Ser mamá es un reto enorme, pero ser una madre que lucha contra una enfermedad para seguir dándole vida a su hija es un reto todavía más grande. La vida jamás volvió a ser la misma, pero el tratamiento va muy bien y la pequeña Monserrat lo ha asimilado excelente. “Es duro verla vomitar, ver cómo se cae su pelo. Hay días menos complicados que otros, pero estamos dispuesto a luchar y llegar a donde sea con tal de ver a nuestro regalo perfecto de Dios sana”, dice Claudia mientras tiene sentada en sus piernas a la niña.

Gracias a la Fundación Ayudame a Vivir, los padres de la pequeña Monserrat solo deben preocuparse de su bienestar y recuperación ya que no deben pagar nada por el tratamiento que recibe.

13 de mayo de 2017, 15:05

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