Conoce a la Comunidad que da hogar a los sin hogar, ¿quieres ayudar?

Para entender a las personas sin un techo, el sacerdote Neri Mijangos vivió la experiencia: "En 2011 viví por algunos días en la calle, conocí de cerca las necesidades y penas de un indigente”.

Así nació, hace cinco años, la Comunidad Misionera del Camino dirigida por este religioso de 37 años. De la nada, comiendo y durmiendo en espacios pequeños y hasta celebrando misa en el suelo. Ahora cuenta con un terreno propio en El Jocotillo, Villa Canales, donde viven 32 personas en situación vulnerable

En la casa de pasillos solitarios se escucha una voz que entona himnos católicos acompañada de los acordes de una guitarra. Un hombre da la bienvenida a las visitas, lo hace con un fuerte abrazo. Padece algún grado de retraso mental, se le une otro con síndrome de Down con la mismas cálidas atenciones. Ahí viven hombres, mujeres y algunos niños que han sufrido maltrato y diferentes abusos.

A la fecha, la comunidad ha dado un sepelio digno a 14 ancianos rescatados de condiciones infrahumanas. 

Yo estuve eventualmente viviendo en las calles, tapándome con cartón, sin bañarme, recibiendo abusos y maltrato por parte de las personas y buscando comida en diferentes lugares para poder sobrevivir. Es una experiencia dolorosa y difícil
Neri Mijangos
, sacerdote.

“Muchas veces estas personas solo están esperando una mano amiga que les diga 'aquí estoy'. Y eso es lo que queremos hacer”, dice Mijangos. "Existen muchas razones por las que se llega a la indigencia, pero todas desembocan en sufrimiento y frío", describe. También habla de los días de lluvia en la calle.

La comunidad tiene dos objetivos: formar misioneros jóvenes, y sacerdotes y religiosas que atiendan indigentes para ofrecerles una vida digna. “El requisito para que las personas estén con nosotros es que no tenga familia ni a nadie que pueda pagar por ellos”, indica Lesni Barrios, hermana de la comunidad a cargo del área de mujeres, en la que viven una niña de dos años y una mujer de 90 sin hogar.

Las necesidades de la comunidad son muchas, ya que debe pagar deudas, servicios, vestuario, alimentación, medicinas, tratamientos y todo lo que un hogar necesita para poder funcionar y devolver esa dignidad que como seres humanos se merecen sus miembros.

¿Cómo ayudar?

La Comunidad Misionera del Camino se sostiene únicamente con donaciones de personas particulares. Si quieres formar parte de este gran proyecto en construcción, lo puedes hacer donando víveres, productos de limpieza, vestuario, objetos en buen estado y hasta tiempo para convivir con estas personas, quienes en su mayoría tienen problemas mentales.

Puedes comunicarte al teléfono 3087-1097 o donar a la cuenta de Banrural 3270011825, a nombre de la Asociación Asicomca ONG; o, si vives en el extranjero, a la de Wells Fargo Bank 7726129831, a nombre de Corporación Missioners of Mercy.

El padre Neri tiene planes que espera realizar con la ayuda de las personas: construir áreas adecuadas para cada grupo, enseñar oficios para reinsertarlos en la sociedad, educar niños, construir un hospital y un cementerio. “Para mí esta comunidad es una oportunidad para quienes buscan salir de su situación y tener una vida digna, o morir dignamente. Oportunidad de salvación para nosotros, de hacer algo bueno como personas y empresas particulares. Oportunidad de decir que tu vida tenga sentido porque le das sentido a la vida de los demás”.

04 de diciembre de 2017, 07:12

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