Conmemoran a "Marius", la jirafa sacrificada en Dinamarca

 Decenas de campañas online se conformaron a nivel mundial para salvar la vida de la jirafa. (Foto: Kasper Palsnov/AFP)

 Decenas de campañas online se conformaron a nivel mundial para salvar la vida de la jirafa. (Foto: Kasper Palsnov/AFP)

Activistas del movimiento ecologista ruso "El Siglo Verde" depositaron hoy flores frente a la Embajada de Dinamarca en Moscú para recordar a una jirafa sacrificada el pasado domingo en el zoológico de Copenhague.

Los ecologistas protestaban así por el sacrificio y posterior desuello -pese a una intensa campaña pública en internet para salvar su vida- de la jirafa Marius, de dos años, con el fin, según la administración del zoo, de evitar futuros problemas de consanguinidad.

El animal fue desollado en presencia de decenas de niños que visitaban el zoo, como se puede apreciar en las impactantes fotos del acto difundidas en Internet.

"Consideramos que la actitud hacia los animales es un indicador del nivel de desarrollo del pueblo. Un sacrificio público de un animal de un zoo es una vergüenza para una sociedad del siglo XXI", reza un comunicado de la ONG.
comunicado de prensa
, ONG El Siglo Verde
Las imágenes del desuello del animal causaron la indignación de miles de blogueros rusos, que además denunciaron la indiferencia de las autoridades danesas ante otra "manifestación de crueldad" en Dinamarca: la tradicional matanza de delfines en las zonas costeras de las islas danesas de Feroe.

Mientras, la dirección del zoo ha defendido que Marius debía ser sacrificada porque el objetivo del zoológico es asegurarse que los mejores genes pasan a las generaciones venideras, preservándose así a largo plazo la supervivencia de las especies que acogen.

20-30
animales
al año son sacrificados por el Zoológico de Copenhague.
De nada han servido las miles de firmas que han recogido varias peticiones populares online, las quejas de varias organizaciones no gubernamentales para la protección de los animales y las ofertas de otros zoos, que se mostraron dispuestos a acoger al animal que Copenhague prefería sacrificar.

El animal murió por un disparo de una pistola de perno, después de que se descartase el empleo de una inyección letal -que hubiese contaminado su carne-, ya que sus restos debían emplearse no sólo para investigación sino también para alimentar a carnívoros del zoo.

12 de febrero de 2014, 07:02

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