Conoce el huerto que alimenta la esperanza de los niños de Jocotenango

En Jocotenango, en un pequeño rincón de un inmenso cafetal, se encuentra el Huerto La Esperanza (Garden of Hope), un oasis para los niños de las escuelas vecinas. 

El proyecto fue fundado en 2015 por Claire Henkel, una joven consciente de la educación y la protección a la naturaleza.

La estadounidense estudió Sociología y Medio Ambiente en la universidad Macalester College, en Minnesota, y al terminar decidió convertirse en guía de montaña. 

Quería pasar todos mis días mostrando y educando acerca de la naturaleza, pero allá es muy caro y solo los niños que tenían mucho dinero podían ir a estos lugares tan bonitos
Claire Henkel
, fundadora del Huerto La Esperanza.

 

Así buscó un espacio en Centroamérica para rodearse de un hermoso ecosistema y compartir sus conocimientos a los más pequeños. 

Claire hizo maletas y migró a Guatemala para ser maestra en la Escuela Proyecto La Esperanza, una iniciativa nacida en 2011 que brinda educación a niños sin recursos. 

Esta escuela y ONG trabaja con 600 pequeños que reciben materiales, refacción, almuerzo, postre y educación gratuita, además de acceso a este hermoso vivero. 

"Guatemala fue algo nuevo para mí, no tenía familia ni amigos acá, pero decidí venir. Quería un lugar cerca de Estados Unidos para visitar a mis familiares y que ellos pudieran visitarme", cuenta a Soy502

Luego de un tiempo en la escuela, Claire buscó un espacio para poder hacer un huerto y convertirlo en un lugar especial para que sus alumnos aprendieran a amar la naturaleza.

"Transformé el lugar durante mis horas de almuerzo, mientras realizaba otros trabajos y estaba en la escuela; de hecho, construir este espacio era mi sueño, pero no quería forzarlo, quería saber si esto era algo que realmente la comunidad necesitaba", cuenta.

Para cumplir su propósito se reunió con el propietario de la finca cafetalera cercana a la escuela, dentro del Centro Cultural La Azotea, donde funciona un museo, además de una caballeriza y senderos naturales. 

"Le conté la idea y a él le gustó mucho, es una persona muy abierta y en favor de la educación; nos prestó un pedazo de tierra, valorando la importancia de ayudar a los niños", agrega Henkel. 

Algunos voluntarios nacionales y extranjeros ayudaron a transformar el área donde antes había cafetales: "Trabajaron muy duro con sus manos y esto nos ha ayudado a hacer comunidad", dice. 

Al ver el crecimiento del huerto, otros centros educativos comenzaron a visitar la siembra y a solicitar clases de jardinería y cuidado de las hortalizas. "Quienes pueden pagar por los cursos lo hacen; quienes no, reciben clases gratis", indica Claire.  

Al huerto asisten niños con problemas familiares y sociales.

"La meta de este lugar es que, eventualmente, también se puedan habilitar espacios semiprivados para el Departamento de Psicología de la escuela La Esperanza, pues muchos vienen a terapia; hay casos muy graves de abuso y maltrato en algunos hogares y este se ha convertido en un espacio alternativo donde los niños pueden expresarse, desahogarse y sentirse bien", asegura la fundadora.

Claire cuenta que quienes deseen ayudar pueden hacerlo una vez al mes: "Todos pueden apoyar, la mayoría son alumnos que han pasado por el proyecto y no vienen solos, su familia también se involucra. Pasamos un par de horas trabajando en el huerto: escuchamos música, comemos sandía y cada grupo se lleva una bolsa de verduras orgánicas y huevos de nuestras gallinas". 

Así es como todos contribuyen y reciben algo de regreso: "Siento que todos estamos construyendo el huerto, muchos padres nos ayudan a cuidar el lugar", agrega.  

Los objetivos del Huerto La Esperanza son que en un futuro sea autosostenible y que genere un ingreso económico para los egresados de la escuela La Esperanza, por medio de clases de jardinería y cultivo a las nuevas generaciones de alumnos que puedan pagar por ellas. 

 

El fin es que todas las plazas del huerto sean ocupadas por los niños de la comunidad y que quede el proyecto a cargo de ellos
Claire Henkel
, fundadora del Huerto La Esperanza.

Pero la educadora afirma que esto tomará un tiempo y seguirá trabajando hasta que ese día llegue. 

"Amo Guatemala, me gusta su gente, la música, la comida, los colores, disfrutar este clima todo el año. Este es el trabajo de mi vida: paso todos los días con los niños trabajando en la tierra, ensuciándome las manos, aprendiendo de la naturaleza", resalta. 


Le entristece que muchos de los chicos con quienes comparte sufren en casa, "Pero aquí tienen la oportunidad de volver a ser niños, de sentirse cómodos, de estudiar y reforzar las clases en las que tienen dificultades como matemáticas o ciencias. Conectan su educación a través del ambiente, les da mucha confianza, aquí se transforman", asegura.

Si deseas ser voluntario en el Huerto La Esperanza, puedes escribir al correo gardenofhopegt@gmail.com o solicitar una visita a través de un mensaje en Facebook: Garden of Hope/Huerto La Esperanza

El sitio está abierto de lunes a viernes de 9:00 de la mañana a 4:00 de la tarde, y sábados de 9:00 de la mañana a 12:00 del medio día.   



  • TE PUEDE INTERESAR: 

  • ADEMÁS: 

05 de enero de 2018, 05:01

cerrar