Corrupción de todos los sabores

Hay personajes que se convierten en emblemas de la corrupción, pero la falta de honestidad corroe a la sociedad completa y ha permeado todo tipo de asuntos y relaciones. 

Hay personajes que se convierten en emblemas de la corrupción, pero la falta de honestidad corroe a la sociedad completa y ha permeado todo tipo de asuntos y relaciones. 

Guatemala está en un punto de quiebre. Sabemos claramente que el dinero ilícito paga alrededor de 75% de los gastos de campaña. Vemos números del gasto de campaña y encontramos montos que podrían ser útiles en buenas manos, pero son "inversiones" para impunidad, para negocios sucios. Se ha destapado, lo que era conocido mas no demostrado, que los diputados y alcaldes crean constructoras y ONG para desviar fondos públicos. 

Los ciudadanos comunes y corrientes financiamos la inmundicia bajo las excusas que nuestros impuestos se usarán para generar "nuevas", "mejores" o "fantásticas" oportunidades, cuando la verdad es que se usan para mantener parásitos sociales

Estoy convencido que la gran mayoría de la gente que obtiene un puesto por elección y ejerce una función pública, es corrupta. En mayor o menor grado, es la forma de operar de nuestro país. 

Tenemos la corrupción destapada por CICIG, mas no es la única. Está la corrupción de ventanilla, la que pide centavos por acelerar un trámite. Está la corrupción disfrazada de favor: cuando se traslada información sobre las bases de licitación que se publicarán; cuando se ejerce una facultad discrecional a favor de alguien, no de la ley; cuando se usa un pariente o amigo "para hacer" obra o servicios, sin sobreprecios ni mordidas, al precio real, pero por compadrazgo. Hay hasta la corrupción de evitarle la cola al cuate. 

En mi profesión se observa que muchos clientes quieren que "uno hable con alguien" no que analice el caso y plantee una defensa técnica... Eso es corrupción solapada. 

Es por ello que estamos descubriendo esa gran nube gris de corrupción, pero no tenemos que descuidar el actuar pequeño que también puede ser una falta a los fundamentos y principios de la ética. 

Tengo la esperanza que como país sí podemos ser prósperos, pacíficos, colaboradores y solidarios, no gracias a los políticos sino que gracias a que eliminaremos del panorama a la actual clase política y sus malas intenciones.