Síndrome de Down: el cromosoma 21 que llena el mundo de amor

Cada 21 de marzo se conmemora el Día Mundial del Síndrome de Down. Este tiene como objetivo concientizar a las personas sobre dicha condición y demostrar que quienes la padecen puedan ser incluidos en la sociedad y tener una vida digna y productiva.

“El síndrome de Down es el accidente genético de mayor incidencia, pero dándoles la atención que necesitan, estas personas pueden desarrollarse plenamente siendo autónomas e independientes”, afirma Tere de Basterrechea, directora ejecutiva de Fundación Margarita Tejada.

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La institución cuenta con varios programas para integrar a las personas con síndrome de Down y que lleguen a ser ciudadanos activos dentro de la sociedad. Uno de ellos es el Colegio Experimental Inclusivo Las Margaritas, donde estudiantes convencionales conviven con un grupo de niños con la mencionada condición.

Estos pequeños convencionales afirman que tienen mucho que aprenderle a las personas con este síndrome, como su amor, solidaridad y felicidad.

"Si el mundo tuviera el corazón de un niño Down, sería mejor, habría menos corrupción, violencia y más amor", afirma Josué, un alumno de primaria del colegio Las Margaritas.

“La inclusión empieza en la familia, pero el siguiente paso más importante es la educación”, afirma Silvia Rodríguez, educadora del programa de inclusión escolar. Según las maestras, es importante que estos niños se adapten a la sociedad y sean aceptados para que aprendan a ser autónomos e independientes.

Las personas con síndrome de Down sí pueden y son capaces
Tere de Basterrechea
, directora de Fundación Margarita Tejada.

Desde que se empezó a incluir en los diferentes centros educativos a los niños con este cromosoma extra, los beneficiados han sido todos. No solo existe una atmósfera de aceptación hacia el síndrome de Down, sino también a todas las diferencias.

Al mismo tiempo, los niños convencionales se vuelven agentes transmisores hacia sus familias sobre la aceptación a todas las personas. Se transforma la vida de todos los niños, algunos con más oportunidades y otros con ser más tolerantes.

Aunque los centros educativos, personas y empresas ya están abiertos a recibir y apoyar a quienes tienen esta condición, aún falta mucho por hacer.

La campaña Enlázate consiste en colocarte tres cintas de diversos colores: rojo, que significa amor por las personas; verde, esperanza de ser incluidos; y amarillo, que representa a la fundación y las personas con esta condición. “Si ya cuentas con estas cintas, significa que ya formas parte de este cambio que busca abrir puertas y oportunidades para estas personas que tienen muchas capacidades y talentos”, afirma Tere.

21 de marzo de 2017, 06:03