De cuando el mundo acordó salvarse

El 10 de diciembre, en París se llegó al acuerdo del COP21. En la imagen, el acuerdo con la Torre Eiffel de fondo. (Foto: AFP)

El 10 de diciembre, en París se llegó al acuerdo del COP21. En la imagen, el acuerdo con la Torre Eiffel de fondo. (Foto: AFP)

Heme ahogada de calor a pocos días de celebrar la Nochebuena. Suplicando encontrarme con aire acondicionado a donde quiera que voy. Con las sandalias habituales de marzo o abril. Sé perfectamente que en este país lo de Blanca Navidad es una quimera. Lo sabemos todos. Pero que el clima de las fechas de cuando conmemoramos el nacimiento de Jesús se parezca más al de Semana Santa es francamente insólito. 

Mientras en Guatemala vivimos un inusual diciembre, y algunos ansiamos la llegada de algún frente frío para librarnos de tanto verano interminable, en París, por fortuna, los líderes del mundo (incluyendo a los de nuestro país) se pusieron de acuerdo después de décadas de no lograrlo y decidieron hacer algo por salvar al planeta. Como respuesta a históricas heladas e históricos huracanes se firmó un histórico acuerdo en la XXI Cumbre de las Partes (más conocida como COP21). 

El compromiso, adquirido por 195 países, se lee fácil pero alcanzarlo es sumamente complicado: “...que la temperatura del planeta no aumente más de dos grados centígrados a fines de siglo, con la aspiración de que no suba más de 1.5 grados”. Para ello se destinarán cifras multimillonarias, se llevarán a cabo estudios más ambiciosos de los planteados hasta ahora y se adoptarán acciones drásticas en países industrializados. Pero quizás el mayor triunfo de la COP21 es el reconocimiento, tácito, de que la humanidad es también responsable del cambio climático (que es una realidad y no una teoría) y que, por tanto, tiene que hacer algo para empezar a revertir sus efectos. Así como lo había adelantado ya el Papa Francisco en su encíclica Laudato Si

Para Guatemala, uno de los países más vulnerables a padecer las consecuencias de eventos catastróficos como consecuencia del cambio climático, los acuerdos alcanzados en la COP21 tendrían que ser buenas noticias. Habrá que hacer cambios, lo antes posible, para modificar la matriz energética. El bioquímico chileno Marcelo Mena, uno de los negociadores, lo dejó claro: “La segunda mitad de este siglo debería de ser el principio del fin de la era de los combustibles fósiles”. Además, se acordó un subsidio de US$100 mil millones anuales para que quienes tengamos que adaptarnos a esta realidad podamos hacerlo.

El acuerdo de París, como han señalado ya algunos expertos, esté probablemente muy alejado de la perfección. Y quizá sea difícil llegar a la meta planteada. Sin embargo, nadie puede restarle un ápice de importancia al hecho de que 195 países se pusieran de acuerdo en algo. O que la evidencia científica está ganando definitivamente la partida. Podrán croar ranas de aquí y de allá por razones ideológicas, pero al calentamiento global, después de décadas perdidas, por fin se le está tomando en serio. Por todos. Lo dijo muy claro el Papa: es una reponsabilidad que no le podemos dejar a la próxima generación. 

20 de diciembre de 2015, 15:12

*Las opiniones publicadas en las columnas son responsabilidad de su autor, no de Soy502
cerrar