El demonio de las Tarjetas de Crédito

Las tarjetas de crédito son un dolor para muchos, una bendición para otros. (Foto: Google)

Las tarjetas de crédito son un dolor para muchos, una bendición para otros. (Foto: Google)

Se ha estado hablando de la iniciativa de ley de Tarjetas de Crédito. Hay debate y opiniones encontradas. Diputados soñando el sueño de grandeza… 

Las tarjetas de crédito son un dolor para muchos, una bendición para otros.

El 90% de mis pagos los hago con una tarjeta de crédito. Eso me permite tener un registro de lo que pago. Es importante también para cumplir con regulaciones de “bancarización”.

Nunca en más de 15 años de tener tarjeta propia he pagado un centavo de intereses. Es más, creo que sólo en una tarjeta pago membresía y únicamente porque es de las tarjetas que devuelven dinero por supermercados y gasolina, con lo que aún pagando la cuota, recibo más dinero al año de esa tarjeta de lo que me cobran. 

¿Cuánto es la tasa de interés de mi tarjeta? No tengo ni idea. ¿Cuánto son los cargos por servicios, administrativos, mora y demás? No tengo ni idea. ¿Debería saber? No. Simplemente sé que son “impagables” para mi nivel de vida y capacidad de pago. ¿Pero estás diciendo que todo lo pagas con tarjeta? Claro. Pago todo lo que sé que puedo cubrir. Y en caso de una emergencia, recurriría a pedir prestado -banco, familia, amigos- antes de entrar en el ciclo de la muerte de pagar intereses a una tarjeta. Es mucho más barato pedir un sobregiro bancario que pagar esos intereses. No importa cuánto sean. 

Para mí la tarjeta es un medio de pago que me permite mantener mi efectivo y recolectar los cobros de mis clientes, mientras compro lo que necesito, dentro de los presupuestos “normales” de consumo. 

En algunas cosas, se aprovechan ventajas que son financieramente rentables. Por ejemplo, las facilidades de cuotas con tarjeta tienen un cobro al negocio. Esto ayuda en dos formas: 

1. Si uno quiere hacer una inversión en un equipo, sin castigar su flujo de efectivo; 

2. Si la facilidad de pago en cuotas es el mismo precio que el precio de contado o bien, si el precio al contado es menor a la disponibilidad de efectivo inmediata. 

Estas formas de pago sí las he usado y he podido comprar computadoras y electrónicos para la oficina sin que eso impacte el flujo de efectivo. 

Es así que una tarjeta de crédito no es el demonio. Nadie le obliga a uno a comprar con ella. Mucho menos a comprar “2 ó 3 veces el sueldo” en una tarjeta. Una tarjeta de crédito es un medio que puede ser “para emergencias” o una forma de pago con unos 25 días (aproximadamente) de no gastar el efectivo. No quiere decir, por tanto, que usted gane tres mil quetzales mensuales y cada mes se gaste el efectivo y además le meta de tres mil en la tarjeta. 

El demonio es no poner el tema en la realidad: tres mil quetzales es lo que tengo, no tengo más por la tarjeta. Tenga tarjeta sólo si la usará como medio de pago o para una emergencia (y no tiene otra manera de salir de ella)… 

04 de noviembre de 2015, 09:11

*Las opiniones publicadas en las columnas son responsabilidad de su autor, no de Soy502
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