Desigualdad, ese incómodo término

Mientras los niños trabajen, en lugar de estudiar, Guatemala está condenada en el siglo XXI. (Foto: Esteban Biba/Archivo Soy502)

Mientras los niños trabajen, en lugar de estudiar, Guatemala está condenada en el siglo XXI. (Foto: Esteban Biba/Archivo Soy502)

América Latina es la región más desigual del mundo. Y Guatemala, el país más desigual de la región. Lo cual, para nada, es motivo de orgullo. La enorme brecha que hay entre quienes tienen mucho y quienes viven en la más abyecta miseria se traduce en niños y niñas sin posibilidad de ir a la escuela (la deserción estudiantil de este año suma 13 mil), en menores oportunidades de desarrollo para el país en su conjunto y en que la democracia no funcione como debería.

De estos temas, por fortuna, se está hablando, y mucho, en estos días.

Esta semana tuve la oportunidad de moderar el foro “Paraíso Desigual” en el que participaron Elena Chiquival, empresaria indígena y Salvador Paiz, vicepresidente de Fundesa. También estuvo presente el Superintendente de Administración Tributaria, Juan Francisco Solórzano, y dos jóvenes académicos landivarianos, Samuel Pérez y Gabriela Carrera. La primera y más valiosa conclusión quizá fue que necesitamos entender el concepto. “Resulta incómodo”, decía Samuel Pérez. Y ello porque tal vez no se comprende del todo.

La desigualdad no es un problema de Guatemala, sino del mundo entero. El Fondo Monetario Internacional, el Foro Económico Mundial y la Comisión Económica para América Latina y El Caribe han lanzado voces de alerta de que ésta no puede seguir ampliándose porque al final, todos, nos veríamos afectados.

A la palabrita, sin embargo, muchos la asocian con “expropiación”, “redistribución” y términos similares sin que vaya por ahí la cosa. Si va por la vía de mejorar lo que se recauda, pagar más impuestos y combatir la evasión; así como de cambiar las prioridades de inversión por parte del Estado pero esta discusión, lo sabemos todos, ha resultado harto complicada en este país.

Pero también es harto complicado vivir en una Guatemala donde las mujeres ganan menos por el mismo trabajo en el área urbana y lo ínfimo si se trata de mujeres indígenas del área rural. También es terriblemente duro salir todos los días a la calle sin saber si se regresará sano o salvo a la casa porque abunda la mano de obra barata para el crimen organizado. Ni es agradable vivir con las angustias de que lo que se gana (el promedio del salario de un guatemalteco es de Q2,158) no cubre la canasta básica (Q7,186.18).

Por ello es importante hablar de cómo reducir esas brechas que, en este momento, lejos de reducirse se amplían día con día. Se ha abierto una página (paraisodesigual.gt) y se vienen más conferencias (en la Universidad Rafael Landívar el 31 de mayo y 1 de junio). Es importante ampliar el debate. Conversar sobre las posibles soluciones. Llegar a acuerdos. Más del 50 por ciento de niños guatemaltecos padecen de desnutrición crónica. No viven en un paraíso, precisamente. 

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24 de mayo de 2017, 18:05

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