La vida en el Espacio: “Gravity" vs. la realidad

La astronauta Sunita L. Williams usando una pistola de agarre en la Estación Espacial Internaciona (EEI) de la NASA. (Foto: El confidencial.com)

La astronauta Sunita L. Williams usando una pistola de agarre en la Estación Espacial Internaciona (EEI) de la NASA. (Foto: El confidencial.com)

La escena de la película 'Gravity' en la que dos astronautas quedan flotando a la deriva en el espacio después de que su nave 'Explorer' es destruida por la colisión de restos de basura satelital, transporta a los espectadores a uno de los mayores logros de la raza humana: vivir y trabajar en el espacio.

Aunque la cinta tiene incoherencias técnicas (como el hecho de que un astronauta flote y se aleje rápidamente, cuando en realidad solo flotaría, o que el pelo de Sandra Bullock esté bien peinado en la ingravidez, impacta con sus imágenes de la Tierra en el espacio y de una Estación Espacial Internacional (EEI) destruida.

Este micromundo de 400 toneladas, y del tamaño de un campo de fútbol, ha albergado, desde el año 2000, a 200 visitantes y astronautas de distintas nacionalidades. Una de ellas es la estadounidense Suni Williams, quien comandó en el 2012 la expedición 33. En esa misión ella documentó en video cómo es la vida a bordo de la EEI.

A pesar de los errores en que cae sobre la seguridad y el trabajo en el espacio, los astronautas Mike Hopkins, Rich Mastracchio y Koichi Wakata, de la EEI, felicitaron a los productores de ‘Gravity’ tras ser galardonada días atrás con siete premios Óscar.

La construcción de EEI empezó en 1998 y terminó en el 2011, pues habría sido imposible edificarla en la Tierra, porque no existe transbordador ni nave que soporte su peso, así que fue ensamblada en el espacio. Se requirieron al menos 40 misiones para estructurarla en su totalidad. Los módulos donde los astronautas viven y trabajan están fijados a la estructura central de la estación.

En 837 metros cúbicos de volumen (algo así como el tamaño de una casa mediana de tres cuartos) viven seis tripulantes por seis meses, y cuentan con 820 metros cúbicos de espacio presurizado. Allí tienen el privilegio de presenciar 16 amaneceres y atardeceres cada 24 horas.

Cada astronauta trabaja unas 10 horas diarias, duermen de 5 a 8 horas y desayunan, almuerzan y comen en horarios fijos. Consumen alimentos liofilizados, congelados y a veces deshidratados, que les llegan en naves de carga. Y no se duchan, se asean con toallas húmedas.

La labor de los astronautas se concentra en comprender cómo se comportan los materiales y los sistemas biológicos en la microgravedad del espacio, mientras aprenden a combatir los efectos fisiológicos de estar allí.

Cuando no están experimentando, los astronautas –que usualmente vienen de Italia, Francia, Alemania, Bélgica, Holanda, España, Suecia, Rusia, Estados Unidos, Canadá y Japón– hacen caminatas espaciales, controlan actividades propias de la Estación o hacen labores de mantenimiento.

El domingo, que suele ser el día de descanso, se comunican con la familia, hacen ejercicio y viven su privacidad. 

Tomado de El Tiempo.