La verdad detrás de las paredes del correccional Las Gaviotas

Las autoridades revelaron algunos detalles de la vida en Las Gaviotas. (Foto: archivo/Soy502)

Las autoridades revelaron algunos detalles de la vida en Las Gaviotas. (Foto: archivo/Soy502)

Se le conoce solo como Las Gaviotas, pero tiene un nombre mucho más extenso: Centro Juvenil de Detención Provisional (Cejudep). Es un lugar ubicado en una de las calles más concurridas de la ciudad, en medio de casas, negocios y colegios.

Pero, ¿qué se esconde detrás de las paredes azules y blancas que resguardan a 566 reclusos? ¿Qué pasa en ese recinto todos los días?

Las peticiones de los adolescentes durante el motín e intento de fuga ocurridos el 3 de julio encendieron las alarmas. Ellos se quejaron de malos tratos, comida en mal estado y abusos a las visitas. Sin embargo, lo que las autoridades intentan demostrar con fotografías y documentos difiere de las palabras de los jóvenes.

El pasado 13 de abril, una revuelta similar tuvo un descontento idéntico: la comida que recibían los internos estaba en mal estado. Un día después, según explica el subsecretario de reinserción y resocialización de adolescentes en conflicto con la ley penal, Vladimir López, se cambió de proveedor de alimentos.

Los días en Las Gaviotas

Los adolescentes que llegan al Cejudep aún no están sentenciados, pero se les acusa de delitos que pueden ir desde portación de arma de fuego hasta asesinatos múltiples. Se trata, pues, de un centro de detención provisional.

El día empieza temprano. Los reclusos deben asearse y desayunar antes de las ocho de la mañana. Siempre les dan cereal con leche deslactosada. Esto se hace bajo la supervisión de una nutricionista, quien comprueba que los menús tengan lo necesario para la correcta alimentación. 

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Todos son obligados a tener el mismo corte de pelo y a portar uniforme. Esta es una de sus quejas, pues los internos no están de acuerdo en llevar ropa deportiva gris, playera y zapatos blancos.

Sin embargo, los funcionarios son tajantes en explicar que eso no cambiará, pues la ley les obliga a darle a los jóvenes la ropa para vesti. Además, el uso de prendas iguales previene un conflicto más grande y evita que las personas que tengan más recursos económicos denigren o afecten a los que tienen menos.

Durante el resto de la mañana, los adolescentes reciben talleres con el fin de que aprendan un oficio que les permita reintegarse a la sociedad.

Vladimir López muestra fotografías de los alimentos que les sirven a los reclusos de Las Gaviotas. (Foto: Wilder López/Soy502)
Vladimir López muestra fotografías de los alimentos que les sirven a los reclusos de Las Gaviotas. (Foto: Wilder López/Soy502)

Antes de servirles el almuerzo, los monitores deben probar la comida para verificar que esta se encuentre en buen estado. De esa manera, un día de junio se comprobó que el pollo, la comida más servida, llegó en mal condiciones.

El día de visita depende del sector en el que esté el recluso, pero siempre empieza después del almuerzo. Los internos se quejaron de que los controles a sus familias son muy exhaustivos. Ante esto, las autoridades de Bienestar Social explican que han encontrado chips de teléfono en los órganos genitales de algunos visitantes.

Durante la tarde, los adolescentes practican deporte en el patio del centro. En ningún momento tienen derecho a visita conyugal, una de las peticiones más repetidas.

El subsecretario López asegura que no pueden ceder ante este pedido por algo básico: se trata de un lugar concebido para albergar a menores de edad, aunque cerca del 33 % son mayores de 18 años.

Por ahora, la rutina no ha regresado a Las Gaviotas. Tres reclusos murieron, más de 200 fueron llevados a la Torre de Tribunales y el motín dejó serios daños en el edificio.

05 de julio de 2017, 06:07

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