Dos mentirosos de la misma loma

El precandidato oficial, Alejandro Sinibaldi, ha tenido una mala semana: le ha tocado bajar la cabeza y aceptar que mintió sobre sus calificaciones académicas, lo cual lo pone en el mismo plano que a su archi rival, precandidato de Lider, Manuel Baldizón. (Foto: Perfil de Facebook de Alejandro Sinibaldi).

El precandidato oficial, Alejandro Sinibaldi, ha tenido una mala semana: le ha tocado bajar la cabeza y aceptar que mintió sobre sus calificaciones académicas, lo cual lo pone en el mismo plano que a su archi rival, precandidato de Lider, Manuel Baldizón. (Foto: Perfil de Facebook de Alejandro Sinibaldi).

Le llegó la hora al ministro Alejandro Sinibaldi. Desde que la prensa descubrió los plagios del precandidato Manuel Baldizón, la expectativa era descubrir quién más había comido de la misma manzana. El primero que salió con cupón fue el precandidato naranja, mejor conocido como “El Sipi”.

En una entrevista que le hizo en TV Azteca el colega José Eduardo Valdizán a Sinibaldi en 2011, el entonces candidato a alcalde dijo que era “administrador de empresas, graduado de la Universidad Rafael Landívar”.

Semanas después, el periodista Enrique Naveda de Plaza Pública le arrancó al ahora ministro esa máscara en otra entrevista. La cosa quedó ahí, sin mayor alharaca, quizá porque en ese momento no escandalizaba tanto que Sinibaldi hubiera mentido sobre su grado académico sino de dónde sacaba el chorro de millones que usó en la campaña.

En su perfil de Facebook, el ministro de comunicaciones publicó esta aclaración sobre la mentira que dijo en una entrevista a TV Azteca, cuando afirmó ser administrador de empresas. (Foto: Fanpage Alejandro Sinibaldi).
En su perfil de Facebook, el ministro de comunicaciones publicó esta aclaración sobre la mentira que dijo en una entrevista a TV Azteca, cuando afirmó ser administrador de empresas. (Foto: Fanpage Alejandro Sinibaldi).

En este nuevo momento,  casi tres años más tarde, la mentira grabada por las cámaras de TV Azteca ha vuelto a flotar y Sinibaldi ha tenido que bajar la cabeza ante la evidencia: Manuel Baldizón y él han compartido la misma loma del fraude y el engaño.

¿O no? La verdad es que para ser justos en este tema hay que establecer distancias entre ambos políticos. Y aunque ambos han mentido sobre sus calificaciones académicas, lo de Baldizón resulta más grave.

El candidato de Líder ha hecho de su supuesta estatura intelectual un eje de campaña. El hombre de los lentes se ha querido presentar como genio de la academia, un autor publicado cuyos aportes engrandecen el corpus del conocimiento generado en el país.

Manuel Baldizón presenta una abultada hoja de vida profesional y anuncia haber escrito varios libros. ¿Basta con imprimirlos para generar admiración entre las multitudes o es necesario que sean buenos documentos? ¿Al menos propios? (Foto: Facebook Manuel Baldizón).
Manuel Baldizón presenta una abultada hoja de vida profesional y anuncia haber escrito varios libros. ¿Basta con imprimirlos para generar admiración entre las multitudes o es necesario que sean buenos documentos? ¿Al menos propios? (Foto: Facebook Manuel Baldizón).

Baldizón insiste –acaso insistía—en que le llamaran doctor, se mandó a hacer vallas para publicitar su obra y presumía de un abultado cv que resultó ser más humo que sustancia. ¿Cuál puede ser el origen de esa mitomanía sobre su formación académica? Sólo podemos especular. Quizá al ser víctima de su propia falta de referentes, él sí se crea erudito. Es posible también que sobreestimando su propia astucia, y subestimando el conocimiento de los capitalinos, haya calculado que podía triunfar en el embuste. 

Sinibaldi, hay que reconocerlo, ha manejado mejor la crisis de su mentirota. En vez de aferrarse a la falsedad y encontrar excusas inverosímiles, salió a dar la cara y aceptó que fue un error. 

Eso desde luego, no borra la mentira, que persigue al precandidato oficial hasta el día de hoy y nos hace preguntarnos en cuántos otros temas donde no hemos rascado lo suficiente también ha respondido con falsedades con la misma cara tiesa que le puso a José Eduardo Valdizán.

Aunque haya aclarado, la mentira persigue a Alejandro Sinibaldi, pues nos hace preguntarnos en cuántos otros temas ha respondido con falsedades con la misma cara tiesa que le puso a José Eduardo Valdizán.
Dina Fernández
, columnista

En un país donde solo una diminuta elite logra culminar estudios universitarios, donde el político más veces reelecto de la historia democrática nunca  ha escondido que carece de títulos académicos, lo que más ofende de Baldizón y Sinibaldi no es la carencia de laureles universitarios, sino la mentira, y la mentira gratuita, vanidosa, sobre un hecho que al final es políticamente irrelevante.

Este asunto, dilucidado ahora, 20 meses antes de la elección, perderá vigencia y fuerza a la hora de la campaña de 2015.

Y en ese punto también hay que concederle la razón a don Manuel. Fuera de los títulos y los plagios, nos deben preocupar los temas de fondo. Pero éstos también incluyen que quienes aspiran al poder mienten descaradamente y mienten por todo, incluso para lo que no es importante. Y todavía superior a ello, nos debe quitar el sueño qué revela esta polémica de la calidad de la educación universitaria en nuestro país: de sus estándares, sus propósitos, del entramado de relaciones que establecen las universidades con el poder, y de las pruebas establecidas para evaluar y garantizar la formación profesional.

Es obvio que nuestras universidades no son las que queremos y sobre todo, no son las que necesitamos. ¿Y sobre eso, qué hacemos? ¿Y qué proponen Baldizón y Sinibaldi?

09 de marzo de 2014, 14:03

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