A Duolingo le llaman "el Robin Hood de la educación"

Luis von Ahn y Severin Hacker, fundadores de Duolingo, aplicación para dispositivos móviles para aprender idiomas de manera gratuita. (Foto: Duolingo)

Luis von Ahn y Severin Hacker, fundadores de Duolingo, aplicación para dispositivos móviles para aprender idiomas de manera gratuita. (Foto: Duolingo)

El diario “El Tiempo” de Colombia realizó un reportaje especial a Luis von Ahn por la revolución educativa generada a raíz de su aplicación para aprender idiomas Duolingo. En esta entrevista, realizada por Irene Larraz, el guatemalteco habla sobre la promoción de una educación justa

El Tiempo. Colombia.  Si un millón de personas utilizaran Duolingo, toda la Wikipedia se podría traducir del inglés al español en tan solo 80 horas. Esa es la filosofía de esta herramienta en línea: aprender un idioma mientras se traduce la web. 

Duolingo ha convertido este dogma en su modelo de negocio, un sistema educativo gratuito que se financia con las traducciones de los propios alumnos.

En tan solo 18 meses, la aplicación cuenta con 22 millones de usuarios, más que todo el sistema de educación pública en Estados Unidos, y en el 2013 fue elegida como la mejor de Apple –es la primera vez que la compañía selecciona una “appeducativa–, y una de las 10 mejores de Google.

El pasado domingo, Duolingo estrenó dos nuevos cursos en español para aprender francés y portugués, y el próximo mes planea lanzar una plataforma de apoyo para las escuelas de los Gobiernos que se lo han solicitado. 

Pero para el guatemalteco Luis von Ahn, su creador, el verdadero potencial de esta herramienta reside en “crear un modelo de educación justa”.

¿Qué significa “educación justa”?

Dicen que la educación trae igualdad, pero a mí me parece que sucede lo contrario: usualmente, los que tienen dinero pueden pagar una educación muy buena y, por tanto, siguen teniendo dinero, porque están muy bien educados, mientras que las personas que no tienen mucho dinero, nunca logran educarse bien y, por tanto, siguen sin tener dinero.

Lo que queremos hacer con Duolingo es no discriminar a alguien que tenga 1 mil dólares para aprender inglés y a alguien que no tenga nada; les damos la misma educación a todos, y el hecho de que pongamos a las diferentes clases sociales en el mismo plano de educación es algo justo.

¿Cuál es el método de aprendizaje que propone?

Al principio nos basamos en libros sobre educación, pero lo que hacemos ahora es que, como tenemos tantos usuarios, mejoramos la manera de aprender todos los días haciendo experimentos. Por ejemplo, si queremos saber si deberíamos enseñar plurales antes que adjetivos o al revés, con los siguientes 50 mil usuarios (que se logran en 12 horas), a la mitad les damos ejercicios de un modo y a la otra mitad, del otro, y medimos cuál de los dos es mejor: cuáles aprenden más, cuáles regresan a Duolingo, quiénes avanzan más rápido... Y lo mejor se lo damos a todos los usuarios.

Ya no tiene nada que ver con una teoría que alguien inventó sin saber si funcionaba o no, Duolingo está basado en datos; sabemos que funciona porque lo podemos medir.

¿Por qué simula un juego?

Sabemos que lo más difícil de aprender un idioma es mantenerse motivado, y por eso le pusimos bastantes mecanismos para que pareciera un juego. Ahora dicen “estoy jugando Duolingo”. La gente lo usa porque es divertido y porque prefieren Duolingo a un juego en el que pierden su tiempo.

¿Cómo se puede aprender y traducir al mismo tiempo?

Después de aprender un concepto, por ejemplo, vocabulario sobre comida, si quieren practicar, los usuarios pueden ayudarnos a traducir un documento del mundo real que está relacionado con lo que han aprendido, pero ellos deciden si quieren o no. Después, varios alumnos hacen la misma traducción y avalan la de los otros. Cuando una traducción recibe cinco votos, decimos que es correcta. Al final, resulta suficientemente buena para CNN, por ejemplo.

Tenemos un convenio con CNN y BuzzFeed para traducir sus noticias del inglés al español y con eso proveemos educación gratuita. Pero el potencial del mercado de las traducciones es gigantesco; genera 30 mil  millones de dólares al año.

¿Cómo se puede extender el “crowdsourcing” a otros campos de la educación?

No sé cómo podría funcionar, pero creemos que valdría la pena empezar a hacer otras aplicaciones educativas, como programación, pero no estamos seguros. También estamos usando crowdsourcing de otra manera: muchos de los nuevos cursos de idiomas ahora están siendo creados por voluntarios de la comunidad.

¿Cuál es el procedimiento para sumar idiomas?

Alguien lo tiene que solicitar y debe explicar por qué lo puede hacer, cuáles son sus cualificaciones. Nosotros revisamos todas las solicitudes, y si nos parece alguna buena, les decimos que pueden crear ese curso. Hasta la fecha hemos recibido 23 mil solicitudes. De esas, hemos abierto 28 cursos creados por la comunidad.

¿Cómo van a colaborar con los gobiernos?

La idea es que cada clase pueda tener un grupo en Duolingo y así el maestro puede ver mejor el progreso de sus alumnos y medirlo. Algo que los gobiernos nos han pedido, pero que creo que a los profesores no les va a gustar mucho es que, si podemos medir a todos los alumnos, también podemos evaluar al profesor.

Las claves del programa

Funciona como un juego: obtiene puntos cada vez que termina una tarea, pierde vidas si se equivoca, y sube de nivel cuando acumula los puntos necesarios.

Hay 25 niveles, y cada uno tiene pruebas de traducción, escucha, escritura y orales.

Duolingo solo da frases de acuerdo a su nivel. Si está perdido, puede ver la traducción de palabras que desconoce.

La web ofrece la posibilidad de hacer una traducción y de evaluar la calidad de las otras.

Cuando la traducción se completa, Duolingo la envía al dueño, el cual, según el tipo de documento que sea, paga por la traducción.

Y ya que ayuda a traducir, Duolingo es totalmente gratis, sin publicidad, ni suscripciones, ni tarifas engañosas.

Un genio de la informática

Luis von Ahn, de 34 años, puede considerarse un cerebro privilegiado. A los 21 vendió su primera compañía informática (Captcha) a Google y obtuvo después la prestigiosa beca MacArthur, conocida también como el “premio del genio”. Este matemático es profesor en la Universidad de Carnegie Mellon, en Pittsburgh.

09 de febrero de 2014, 17:02

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