EE.UU. estaría al borde de un cierre de Gobierno si no aprueba presupuesto

    El presidente de la Cámara Baja, el republicano John Boehner, aseguró tras la votación que aplazar la reforma sanitaria es "lo justo dadas las excepciones que la Casa Blanca ha permitido a grandes empresas y compañías aseguradoras".

El presidente de la Cámara Baja, el republicano John Boehner, aseguró tras la votación que aplazar la reforma sanitaria es "lo justo dadas las excepciones que la Casa Blanca ha permitido a grandes empresas y compañías aseguradoras".

La Cámara de Representantes de EE.UU. presentó a la Casa Blanca un plan presupuestario que vuelve a atacar la reforma sanitaria y que tiene opciones casi nulas de respaldo en el Senado, lo que coloca al país al borde del primer cierre parcial del Gobierno federal en 17 años. El plazo se vence el lunes a la media noche.

Tras un maratoniano sábado de reuniones a puerta cerrada y debates en el pleno de la Cámara, los legisladores aprobaron la madrugada del domingo, por estrecha mayoría, un proyecto de ley impulsado por la bancada republicana y que ya ha sido amenazado con el rechazo de los demócratas del Senado y el veto presidencial.

La maniobra supone la culminación de una larga batalla de los republicanos contra la reforma sanitaria aprobada en 2010 por el presidente Barack Obama e ilustra los profundos desacuerdos que persisten 48 horas antes de que se agoten los fondos para financiar todas las actividades del Gobierno y comience el temido "cierre".

Si se produce el cierre del Gobierno, el presidente y su administración deberán enviar a casa a los funcionarios considerados como no imprescindibles. Esto podría suponer la clausura de Parques Nacionales, el retraso en la emisión de pasaportes, el cierre de ventanillas o de teléfonos de información pública, entre otros.
Si se produce el cierre del Gobierno, el presidente y su administración deberán enviar a casa a los funcionarios considerados como no imprescindibles. Esto podría suponer la clausura de Parques Nacionales, el retraso en la emisión de pasaportes, el cierre de ventanillas o de teléfonos de información pública, entre otros.

En realidad, el plan aprobado hoy por la Cámara sí sienta las bases para evitar el cierre del Gobierno, dado que extiende los fondos para las actividades no esenciales de las agencias federales hasta el próximo 15 de diciembre. Sin embargo, lo hace a través de dos enmiendas que son inaceptables para los demócratas y la Casa Blanca: una que retrasaría la aplicación de la reforma sanitaria al menos un año, y otra que eliminaría un impuesto del 2.3% en los dispositivos médicos que entró en vigor a raíz de la propia ley de salud.

Una parálisis de parte del Gobierno federal, inédita desde enero de 1996, obligaría a mandar a casa durante el tiempo que dure la escasez de fondos a hasta 800 mil funcionarios y podría costar más de mil millones de dólares, según la Casa Blanca.

"Los cierres del Gobierno anteriores han perturbado la economía, y éste también lo hará", alertó Obama el sábado.

29 de septiembre de 2013, 13:09

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