El matrimonio: ¿una institución religiosa?

A pesar de los rituales religiosos que existen en torno al matrimonio, éste no es en sí mismo una institución religiosa. (Foto: Nuestro Diario).

A pesar de los rituales religiosos que existen en torno al matrimonio, éste no es en sí mismo una institución religiosa. (Foto: Nuestro Diario).

Etimológicamente la palabra "matrimonio" quiere decir "bajo cuidado de la madre" o "protección de la madre", según las posibles raíces latinas del término. 

Esto implica que el matrimonio es una institución para la reproducción. De tal manera que la palabra tiene inmerso en su significado, su finalidad. 

Las tensiones entre el matrimonio religioso y el civil no son nuevas. El rey Enrique VIII, al centro de esta imagen, provocó una auténtica revolución en Inglaterra  y la geopolítica de Europa para anular su primer matrimonio con Catalina de Aragón. Este soberano se casó seis veces. (Foto: Wikipedia).
Las tensiones entre el matrimonio religioso y el civil no son nuevas. El rey Enrique VIII, al centro de esta imagen, provocó una auténtica revolución en Inglaterra y la geopolítica de Europa para anular su primer matrimonio con Catalina de Aragón. Este soberano se casó seis veces. (Foto: Wikipedia).

De allí que encontramos que los matrimonios civiles no han sido reconocidos en las legislaciones sino hasta casi el siglo XX, en algunos casos, como Chile y Argentina. Podría ser el mismo caso guatemalteco, que adopta un código civil hasta 1877. 

La institución matrimonial religiosa, por su parte, puede o no reconocer las uniones matrimoniales civiles. También dentro de las distintas regulaciones a nivel mundial, el matrimonio existe o no y en los casos de su existencia, con matices, muchas veces diversos. 

¿A qué se debe? A que el concepto de matrimonio "legal" es, posiblemente, una interferencia en las esferas más íntimas de la personalidad de cada cual. Recordemos, por ejemplo, a Enrique VIII y su revolución disparada por el deseo de anular su matrimonio "católico". 

La finalidad social del matrimonio es la reproducción.
Mario E. Archila
, abogado tributarista

El matrimonio, a pesar de la creencia, no es una institución religiosa. Tiene manifestaciones religiosas y rituales religiosos, mas precede a muchas de las religiones modernas, pues su finalidad social es la reproducción

¿Corresponde a la ley regularlo? Desde la perspectiva de existencia y contenido de la relación entre los cónyuges, no. Desde la perspectiva de las obligaciones entre seres humanos que derivan de la reproducción y la convivencia, sí. ¿Qué es esto? La regulación general de proteger a un ser humano de la violencia o coacción de otro. 

En Guatemala, la ley coloca prohibiciones para contraer matrimonio, dentro de las que están las prohibiciones por parentesco. Suena bien, por las implicaciones genéticas que podrían darse en la reproducción de "parientes", aunque eso no impide que se reproduzcan entre primos, entre padres e hijos o entre personas genéticamente incompatibles. Pero allí entran otras leyes como violación, estupro y otros delitos sexuales. 

La terminación del matrimonio, como vínculo, no debería ser un tema sujeto a litigio. Lo que sí es litigable, en todo caso, son las obligaciones económicas derivadas de dicha disolución. ¿Por qué? Porque la vida compartida no puede ser impuesta. ¿Y los hijos? Lastimosamente la ley no puede obligar a amarlos, simplemente a proveerles. 

Existe, por tanto, un debate de ideas muy profundo a considerar previo a plantear conceptos de reforma al régimen de matrimonio civil; mucho más en el denominado "matrimonio igualitario", pues hay finalidades propias en el matrimonio -reproducción- que exceden las intenciones de "igualar". Eso sí, el reconocimiento de la decisión de dos adultos a hacer vida común, consorcio, es posible llevarlo al ámbito legal, para otorgar el mecanismo de resolver sus conflictos económicos y de parentesco civil que surgen, de por sí, actualmente, con su convivencia

13 de enero de 2014, 23:01

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