El pulso de fuerzas del narco, con "el Chapo" capturado

El reacomodo de fuerzas para el control de las rutas del narcotráfico es obligatorio. Pero no todo es sencillo, la sucesión de "el Chapo" no está del todo clara. (Foto: AFP)

El reacomodo de fuerzas para el control de las rutas del narcotráfico es obligatorio. Pero no todo es sencillo, la sucesión de "el Chapo" no está del todo clara. (Foto: AFP)

La captura de Joaquín “el Chapo” Guzmán fue un regalo de Navidad atrasado para México y Estados Unidos. No porque "el Chapo" cumple años el 25 de diciembre (según documentos judiciales de EE.UU., según los cuales tiene 59 años, aunque una biógrafa mexicana registra su nacimiento el 4 de abril y los 57 años cumplidos), sino porque con su captura las autoridades creen que le asestaron un puñetazo letal al narcotráfico. 

"El Chapo", líder del mexicano Cartel de Sinaloa (quizá el más fuerte en México), se hizo emblemático desde Norte hasta Sudamérica después de su captura en Guatemala en 1993, y su escandalosa fuga de una cárcel mexicana en 2001. Para octubre de 2011, el Cartel de Sinaloa introducía un kilo de cocaína a EE.UU. cada diez minutos (en promedio), según el experto mexicano en seguridad nacional Raúl Benítez le dijo al diario estadounidense The Washington Post. 

El Condominio Miramar, donde fue capturado Joaquín "el Chapo" Guzmán. (Foto: AFP)
El Condominio Miramar, donde fue capturado Joaquín "el Chapo" Guzmán. (Foto: AFP)

Sin embargo, las implicaciones de la captura no se escriben en blanco y negro, de acuerdo con Michael Vigil, ex Jefe de Operaciones Internacionales de la Agencia Federal Anti-Drogas de EE.UU. (DEA, por sus siglas en inglés). Hace tres años, el Cartel de Sinaloa era una estructura horizontal, una red de grupos relativamente independientes y poco visibles debido al protagonismo de "el Chapo", que colaboraban entre sí cuando sus intereses coincidían. Pero en 2013 todo cambió, según Vigil.

Joaquín "el Chapo" Guzmán Loera, al momento de su captura. Aún es una duda si será o no extraditado a Estados Unidos.
Joaquín "el Chapo" Guzmán Loera, al momento de su captura. Aún es una duda si será o no extraditado a Estados Unidos.

“El Chapo temía que su gente le robara y empezó a controlar todos los aspectos de las actividades en la organización: las conexiones con los productores colombianos, el transporte y distribución de drogas, y el lavado de dinero”, explica el ex funcionario de la DEA. “Además estaba cansado de ocultarse en la Sierra de Badiraguato (Sinaloa); quiso disfrutar de la comodidad que su dinero le permitía, y la buena vida comenzó a atraerlo”. Esta decisión sacó a "el Chapo" de su escondite, y sus esporádicas salidas de Badiraguato se volvieron más frecuentes y prolongadas. Ese fue su error fatal.

La semana del 10 de febrero, la Marina mexicana cateó varias casas en Culiacán, incluyendo una de Griselda López, ex esposa de El Chapo. “Encontró a varios guardaespaldas y armas de fuego con las que "el Chapo" se hacía fotografiar, y eso les indicó que estaba cerca”, asegura Vigil. “En una de las habitaciones encontraron un túnel que conectaba a un desagüe, por donde sospechan que escapó”. Pocos días después, las autoridades lo capturaron en Mazatlán.

Repercusiones en casa

La captura le causa dificultades al Cartel de Sinaloa en dos frentes: Uno, el negocio queda repentinamente sin un control fuerte; dos, el candidato sucesor en la línea de mando, Ismael “El Mayo” Zambada, no quiere heredar el liderazgo. “Las autoridades también buscan a "El Mayo", que está muy contento escondido en las montañas (en Badiraguato), donde es más difícil de capturar”, afirma el ex funcionario de la DEA.

Zambada sabe que no puede cometer errores porque acabaría en la cárcel. Varios de sus familiares corrieron esa suerte. El caso más notorio es el de su hijo, Jesús Vicente Zambada Niebla, alias “Vicentillo”, presunto ex coordinador logístico del cartel. Vicentillo fue capturado en 2009 y extraditado en 2010 hacia EE.UU. 

Vicente Zambada Niebla, "el Vicentillo" hijo de Ismael "el Mayo" Zambada, cuyo juicio inicia esta semana en una corte de Estados Unidos.
Vicente Zambada Niebla, "el Vicentillo" hijo de Ismael "el Mayo" Zambada, cuyo juicio inicia esta semana en una corte de Estados Unidos.

Por eso "El Mayo" prefiere moverse entre las sombras, lo cual le dificultará manejar la organización, a decir de Vigil. Ahora, el juicio de Vicentillo, que comienza el próximo 27 de febrero en Chicago, Illinois, y la captura de "el Chapo" ponen en aprietos a Zambada. En México, las autoridades, que le siguen buscando, capturaron a su jefe de sicarios, Jesús Peña, este 21 de febrero, en Culiacán, Sinaloa.

La captura de "el Chapo" también le trae otros problemas al Cartel de Sinaloa: la posible escasez de droga por la competencia de otros grupos. Según Vigil, con o sin "el Chapo", los proveedores colombianos venderán la droga a quien la compre. “El único problema en México es que cuando un cartel está debilitado, los otros intentan tomar sus plazas, como los Zetas intentan hacerlo en las áreas del Cartel de Sinaloa”, dice el experto. 

“Entre los Zetas, los jefes de plaza tienen autonomía, y todavía controlan algunas ciudades con las extorsiones y la violencia”, señala Vigil, para explicar que las operaciones de los Zetas podrían cambiar poco con la captura del primer jefe Zeta, Miguel Treviño (alias Zeta 40) en julio de 2013, y el cuestionado liderazgo de su hermano y sucesor, Omar Treviño. El ex funcionario de la DEA sospecha que esta relativa autonomía entre los grupos mexicanos, ante la ausencia de "el Chapo (y la captura del Zeta 40), podría generar una nueva ola de violencia por la disputa de rutas de trasiego.

El caso de Guatemala

Hacia el sur, la dinámica es distinta. Un ex asesor del Ejecutivo en Guatemala hasta 2012 afirma que las estructuras locales se fortalecieron. Además revela que el número de Zetas mexicanos en el país disminuyó (eran un tercio en 2009; su proporción es menor desde 2013). La fuente, que pidió no ser identificada, señala que algunas estructuras corruptas en el gobierno actual contribuyeron al fortalecimiento de los narcos guatemaltecos, haciéndoles menos vulnerables a los eventos externos. El gobierno, por su parte, afirma que intenta desarticular este tipo de vínculos. En 2013, al menos una docena de policías fueron capturados por su presunta participación en hechos ilícitos, desde sicariato y asaltos, hasta narcotráfico. Ningún alto funcionario ha sido acusado oficialmente.

De 2013 a la fecha, según Vigil, "El Chapo" envió a Guatemala delegados mexicanos del Cartel de Sinaloa para controlar de cerca las operaciones en manos de sus socios guatemaltecos. “Es gente familiarizada con la zona, que habla el mismo idioma”, revela, refiriéndose a que el control elevado no generó conflictos. La pregunta del millón es qué sucederá con esos contactos ahora, y si recibirán similares directrices de "El Mayo".

Si "el Chapo" es extraditado a EE.UU., como lo pretende el sistema de justicia estadounidense, quizá logre girar sus últimas instrucciones mientras está en suelo mexicano. El pasado 19 de enero, las autoridades mexicanas cumplieron 13 años de saber qué era vivir con el estigma de haber dejado escapar a "el Chapo" de una cárcel de máxima seguridad. Ahora tienen otra oportunidad para: (A) probar que sí pueden retener a un criminal importante, o (B) no arriesgarse a repetir el bochorno y entregarlo cual brasa a EE.UU. ahora sí, como un regalo de Navidad muy anticipado.