El principio del fin de los naranjas

No hay mucha diferencia entre los discursos del presidente para presentar los resultados de su gobierno y los que hacía como candidato, en campaña.  (Foto: Perfil de Facebook de Otto Pérez)

No hay mucha diferencia entre los discursos del presidente para presentar los resultados de su gobierno y los que hacía como candidato, en campaña.  (Foto: Perfil de Facebook de Otto Pérez)

Después de 730 días de lucir la bandera sobre el pecho y hacer entradas triunfales al ritmo de “La Granadera”, el presidente Otto Pérez Molina se siente campeón. Ayer fue a Escuintla a echar discursos sobre todo lo que ha hecho en dos años de gobierno.

Como en campaña, menos mal que la multitud que asiste a esos eventos es acarreada porque si el presidente se parara frente a una muestra real de la población, no recibiría tanto aplauso. El otro día en Huehuetenango ni siquiera lo dejaron hablar por tanto abucheo.

Lo cierto es que el tiempo pasa rápido: hemos llegado ya a la mitad de la administración de Otto Pérez Molina y Roxana Baldetti. Eso en términos legales. En términos político operativos, el gobierno del Partido Patriota está llegando a su fin.

El PP va a hacer campaña, no porque de verdad crean que pueden ganar en 2015, creo que no son ilusos, sino porque necesitan mantener un vínculo real con el poder. Diputados, alcaldes, magistrados, Fiscal General y Contralor de Cuentas. Por eso los veremos metidos hasta la nuca en las Comisiones de Postulación.
Dina Fernández
, columnista

Los primeros dos años, los que hoy terminan, son los de trabajo real para un gobierno en Guatemala. Los dos restantes son de desgaste y sobre todo, de preparación para la próxima campaña presidencial.

Ese esfuerzo electoral ya inició --para muestra los Q125 millones derrochados en publicidad gubernamental en 2013-- aunque podría parecer ilusorio. Todos sabemos que para darle al Partido Patriota una oportunidad de ganar, Jesucristo en persona tendría que bajar a pedir el voto por Alejandro Sinibaldi. Si insisten no es por necios o porque se engañen a sí mismos, sino porque la necesidad de retener poder es tan acuciante como real. 

La vicepresidenta intentó ayer poner buena cara mientras presentaban su informe de gobierno en Escuintla. (Foto: Facebook de Roxana Baldetti).
La vicepresidenta intentó ayer poner buena cara mientras presentaban su informe de gobierno en Escuintla. (Foto: Facebook de Roxana Baldetti).

El PP necesita alcaldes y diputados para defenderse de las facturas que les intentarán pasar más temprano que tarde. Necesitan magistrados en salas de apelaciones y en la Corte Suprema, así como un jefe en el Ministerio Público y uno en la Contraloría de Cuentas que no quiera contarles las costillas.

Por esas razones, los veremos en las próximas semanas jugarse el todo por el todo en las Comisiones de Postulación que van a decidir la elección de los magistrados del TSE, Salas de Apelaciones, Corte Suprema, Fiscalía General y Contraloría de Cuentas. Todos estos puestos se deciden este año y los Patriotas harán hasta lo imposible por conseguir funcionarios afines en todas las instancias.

¿Y en cuánto a los dos años recién concluidos? ¿Cuál es el legado de los Patriotas?

El gobierno de Pérez Molina no ha logrado mayores avances en las promesas centrales de su campaña. Las muertes violentas siguen igual, de la transparencia no hay tales y en cuanto a ordenar la inversión social...¿cuál inversión social?
Dina Fernández
, columnista

Tres fueron las grandes promesas de Pérez Molina al tomar posesión: seguridad, transparencia y orden en la inversión social.

En seguridad no han logrado mayor cosa: apenas han podido mantener la tendencia a la baja en las muertes violentas que desangran al país. Los homicidios siguen bajando a paso de tortuga, como viene ocurriendo desde el gobierno pasado, pero bajan tan despacio y tan poco que nadie lo percibe ni lo celebra.

En transparencia también salen reprobados: la voracidad para perseguir los negocios derivados del tesoro público es demasiado notoria. En lugar de ser reconocida como la gran justiciera, cazadora de corruptos, la vicepresidenta Roxana Baldetti se ha convertido en todo lo contrario: el símbolo del saqueo. Alrededor de esta señora se urden los “business” más jugosos, ella es la primera que se niega a declarar su patrimonio y la que salta y le advierte a la Cicig que no se meta con las aduanas.

En cuánto a ordenar la inversión social...¿alguien dijo inversión social? ¿Cuál? Así como la seguridad no era prioridad en el gobierno anterior, el combate a la pobreza no interesa en el actual.

Los Patriotas podrán decir lo que quieran, triplicar el gasto en publicidad en 2014: la suerte está echada. El sol de los naranjas comienza a declinar. Ese fin anticipado no luciría tan mal si no fuera porque los posibles sucesores nos traerán, como ha sido la constante en los últimos 25 años, más de lo mismo, sólo que un poco peor.

12 de enero de 2014, 16:01

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