Los enemigos de la salud

Las harinas refinadas son nocivas para la salud. (Foto: CBG.es)

Las harinas refinadas son nocivas para la salud. (Foto: CBG.es)

Desde hace muchos años, he tenido padecimientos "heredados". Así colesterol, triglicéridos y reflujo se convertían en regalos de mis antepasados para mi entretención cotidiana. 

Desde hace meses, sin embargo, descubrí que todo lo que me han estado diciendo para el combate de esas enfermedades, es falso

Resulta ser que los procesos metabólicos que causan esos problemas no se curan con la típica dieta, sino que se agravan. El reflujo y hasta mi supuesta intolerancia a la lactosa deriva, no de alimentos como el café, sino de alimentos que contienen gluten

El cuerpo eleva o disminuye su producción de colesterol según la cantidad y tipo de grasa que se consuma, pero al revés de lo que han dicho. Las grasas vegetales no son tan sanas como se piensa y es mejor consumir grasa animal de cierto tipo y los conocidos como MCT, que se derivan del aceite de coco. 

El cerebro necesita consumo de calorías y por lo tanto, una dieta baja en calorías produce problemas de humor, concentración y funciones del razonamiento. 

Terrible para el consumo humano, como se ha estado descubriendo, son los granos, principalmente el trigo, por su contenido de gluten, y el maíz, por su propensión a alojar mohos tóxicos. 

Esta nueva tendencia de buscar efectos de la comida en el cuerpo ha llevado a algunos médicos a tratar de encontrar la explicación a enfermedades autoinmunes en la comida o en la exposición a toxinas producidas por hongos y mohos, como a psiquiatras a estudiar los efectos de la alimentación y la flora intestinal como origen de autismo y síndrome de atención. Esos estudios, según lo que he podido investigar, ya han dado grandes y sorprendentes resultados. 

Es triste que este tipo de alimentación surge a modo de sostener la necesidad de dar subsidios a los agricultores en Estados Unidos. La obesidad, diabetes tipo 2, cáncer y otras enfermedades metabólicas pueden estar, como se ha ido descubriendo, ligadas a las recomendaciones de alimentación de la FDA que surgen como excusa y sustento para subsidiar a los agricultores. 

Lo cierto, sin embargo, es que a estas alturas, yo como mantequilla, puyazo y costilla, sin padecer reflujo o rinitis... Pero pobre de mí si se me ocurre meterme un pan a la boca, que la nariz me empezará a gotear y mi abdomen se inflará. En cuestión de minutos. 

*Las opiniones publicadas en las columnas son responsabilidad de su autor, no de Soy502

31 de julio de 2015, 06:07

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