Eres ciego, sordo y un tremendo mudo

El método científico se basa en cuestionar todo, especialmente al que asegura tener la verdad absoluta. (Foto ilustrativa: Ideas de Babel)

El método científico se basa en cuestionar todo, especialmente al que asegura tener la verdad absoluta. (Foto ilustrativa: Ideas de Babel)

Imaginen un organismo unicelular habitando un charco: dentro de su limitado espacio y con su minúsculo tamaño apenas puede percibir su entorno, sólo cuenta con diminutos flagelos que le permiten alguna movilidad. Para estos seres el charco forma su mundo, todo lo que existe, no conciben una realidad fuera de allí y en ese estado podrían estar convencidos de ser los únicos seres existentes.

El hombre en el planeta está en iguales condiciones dentro del universo. Para ejemplificarlo más claramente aquí un video de 3 minutos que espero te abra la mente:

  

 

Para los que no lo van a ver, les dejo estos datos: el universo visible al hombre tiene un tamaño estimado de 90 mil millones de años luz, sin embargo el tamaño del universo invisible  al hombre se estima 250 veces mayor. La palabra invisible les hará más sentido en la medida que sigan adelante con la lectura.

Hace algunas semanas conversaba con un amigo y éste respondía en una parte de la plática: "yo solo creo en lo que puedo percibir con mis cinco sentidos". Ahí nació la necesidad de escribir este texto.

Y es que ya en otros artículos he expresado que el mayor de nuestros problemas es el estado de ignorancia e inconsciencia que nos envuelve. Basamos lo real partiendo de lo que nuestros limitados sentidos externos nos pueden ofrecer.

Dije limitados aunque realmente son ¡limitadísimos! Nuestros ojos apenas pueden percibir un porcentaje minúsculo de colores respecto al total del espectro de luz existente: somos realmente ciegos.

Nuestros oídos, comparados con el aparato auditivo de otros seres vivos, también resultan obsoletos, pues percibimos cerca de 20 hertz (Hz) en lo más agudo y 20 mil hertz (kHz) en los sonidos más graves. Un perro percibe entre 45hz y 76 kHz, los murciélagos de 50Hz a 500 kHz. Podría decirse que estamos sordos. Nuestro olfato cuenta con 387 sensores olfativos mientras un elefante tiene cerca 1948.

Con todas estas limitaciones aún nos creemos los seres inteligentes superiores de la tierra. Una gran parte de la masa crítica humana está convencida de ser los únicos en el cosmos. Allí empieza la raíz de toda la  decadencia que padecemos y por la que estamos destruyendo nuestro hogar en un total estado de inconsciencia.

Cada vez que escucho los diálogos "intelectuales" de algunos parásitos con forma humana, sobre quién posee la verdad en doctrinas religiosas, modelos económicos o sociales; cada vez que a mis limitados oídos llegan vibraciones auditivas que se traducen en capitalismo, socialismo, comunismo, republicanos o demócratas y demás, casi quisiera haber nacido en un limitado charco de agua, en una realidad casi en segunda dimensión, libre de tanta basura generada por otros miembros de mi especie, creada por su ceguera, sordera e ignorancia no reconocida. 

Les hablé antes sobre el universo invisible y es que para agravar aún más nuestra insignificancia, la física cuántica a través de la teoría de cuerdas ha determinado que existen al menos 11 dimensiones: nosotros vivimos en el tercer planeta del sistema solar, limitados a la tercera dimensión. Imaginen (si pueden) toda la realidad que existe fuera de nuestro alcance.

Sean cuidadosos al hablar, sentenciar y emitir juicios, sean aún más cuidadosos al creer lo que les venden con base en estímulos de sus limitados sentidos. Huyan inmediatamente de cualquier genio que se crea poseedor de la verdad única y sobre todas las cosas, cuestionen absolutamente todo.

Grandes personajes lo han hecho antes, como Giordano Bruno, Copérnico, más recientemente Stanley Meyer (con su motor que hacía obsoleto el modelo basado en petróleo) y claro el más grande revolucionario que estuvo entre nosotros hace más de dos mil años.

Tristemente, todos los anteriores padecieron persecución, rechazo y finalmente la muerte a manos de poderes que veían en riesgo la ruptura del estatus quo. La debilidad de estos enormes personajes era que estaban solos contra el mundo; si tan solo empezara un movimiento masivo partiendo de reconocer el estado dormido en que nos encontramos, si se diera una verdadera ruptura de los esquemas obsoletos dogmáticos y miopes que nos enfrascan, tal vez el rumbo pudiera enderezarse.

Mientras tanto al menos no permanezcamos inmóviles y estoicos cuando todo lo que conocemos se destruye. Actuemos, aprendamos: cada paso en contra de la corriente nos acercará más a la verdad. 

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08 de septiembre de 2017, 18:09

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