La violencia sólo hará más fuerte el repudio

Si Lider opta por la violencia, la condena social será contundente. (Foto: Jorge Ortiz/Soy502).

Si Lider opta por la violencia, la condena social será contundente. (Foto: Jorge Ortiz/Soy502).

El partido Libertad Democrática Renovada, Lider, tiene derecho a manifestar pero es su deber hacerlo pacíficamente.

Más que eso, va en interés directo del partido que las protestas anunciadas desde este "miércoles rojo" se realicen de forma ordenada, sin explosiones de violencia y respetando el trabajo de la prensa independiente y si fuera el caso, de personas o grupos que quisieran hacer escuchar un punto de vista diferente.

Al momento de escribir esta nota, la información que tenemos en Soy502 sobre la magnitud y el tono de las manifestaciones anunciadas por Lider, donde posiblemente cuenten con el apoyo gubernamental, es confusa e incluso contradictoria. Sospechamos, eso sí, que pueden extenderse hasta el viernes 24 de mayo.

La Embajada de los Estados Unidos ha tomado la precaución de limitar sus servicios, ante la posibilidad de que ocurran disturbios frente a su sede. También existe la posibilidad de que los manifestantes quieran plantarse ante la sede de la Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala, CICIG para externar su descontento por las solicitudes de antejuicio presentadas en tribunales.

Por nuestra parte, solicitamos a las autoridades del Ministerio de Gobernación que cumplan con su deber y velen por el cumplimiento de la ley y por la seguridad de la población. Al Procurador de los Derechos Humanos, Jorge de León Duque, le pedimos que ofrezca igualmente su apoyo y acompañamiento, para que los guatemaltecos puedan ejercer sus libertades, sin perjucio de su integridad.

Recordamos a la dirigencia de Lider y del Partido Patriota que en el año 2003, en un contexto similar, el llamado "jueves negro" que organizó el Frente Republicano Guatemalteco tuvo nefastas consecuencias para esa organización.

El "desborde" avieso y premeditado de esa protesta fue la lápida del partido y todavía hoy, 12 años después, traemos a la memoria esa mancha en nuestra historia contemporánea.

Confío que ahora, como entonces, la sociedad no responderá a provocaciones y sabrá castigar de manera legal y democrática cualquier abuso cometido.

Sabemos que las investigaciones y procesos iniciados por CICIG tienen en jaque a los partidos y dirigentes políticos más corruptos. Sabemos también que los señalados cuentan con dinero suficiente para invadir las calles. Sabemos, ahora incluso con pruebas, cómo consiguen y mueven esas fortunas con absoluta impunidad.

Podemos contabilizar ahora cuántas oportunidades nos ha robado la corrupción, los daños enormes que provoca, las vidas que devora. 

Que usen ese dinero para hacer sentir su presencia, incluso para amenazar, no cambia las convicciones profundas que albergamos sobre las necesidades del país. Lejos de mitigar nuestra indignación, sólo la refuerza.

Hemos clamado con vehemencia, y lo volvemos a repetir, que demandamos cambios. Cambios auténticos, genuinos y profundos, cambios que no se pueden fundamentar en las mismas bases podridas. Lo sostenemos, lo reiteramos y no vamos a retroceder.

Exijimos, por nosotros y nuestros hijos, que prevalezca la justicia y que retomemos el camino de la decencia. Que el trabajo, tan añorado y necesario de CICIG y los heróicos fiscales del Ministerio Público que han abanderado esta lucha, continúe y se profundice. Que enterremos los vicios y comencemos de nuevo, con reglas diferentes, para los partidos políticos y los grupos de poder.

En las últimas semanas hemos visto renacer el verdadero corazón de la ciudadanía de Guatemala. Después de muchos años, ¡décadas!, de oscuridad y silencio, podemos sentir que el amanecer está cerca. Ni la pobreza de estos años ni los caudales de sangre lograron abatir nuestra sed de justicia. No conseguirán aplacarla, ni con un día de disturbios a sueldo ni con tres.

La luz se hará, porque tiene que ser así, porque para ella fuimos creados. 

Esperamos que la protesta se desarrolle sin incidentes y que la zozobra se disipe pronto. De lo contrario, el repudio, tanto aquí como allende las fronteras, sólo será más fuerte.