Estados Unidos enseña el cincho: la ley Magnitsky

Los dos congresistas de mayor rango de la Comisión de Relaciones Exteriores le han solicitado a Rex Tillerson que sancione a guatemaltecos corruptos con la Ley Magnitsky. (Foto: Alex Wong/Slate)

Los dos congresistas de mayor rango de la Comisión de Relaciones Exteriores le han solicitado a Rex Tillerson que sancione a guatemaltecos corruptos con la Ley Magnitsky. (Foto: Alex Wong/Slate)

Si el gobierno no entiende con esto, es que de verdad no da una.

Las máximas autoridades de la Comisión de Relaciones Exteriores del Congreso de Estados Unidos, un demócrata y un republicano, solicitaron al Secretario de Estado, Rex Tillerson, que le cancele la visa a los guatemaltecos que están obstaculizando la lucha contra la corrupción.

En una carta que recién se ha hecho pública, los congresistas invocan la Ley Magnitsky, creada para sancionar a la mafia rusa, y piden que la Casa Blanca utilice ese decreto como chicote en el caso de Guatemala. Los representantes también piden que "se ajuste" el financiamiento destinado a nuestro país en el presupuesto del año fiscal 2017 a la luz de los acontecimientos recientes.

Y en concreto, ¿cuál es el agravio que se le achaca a nuestro país?

El intento del presidente Jimmy Morales de declarar persona non grata a Iván Velásquez y los decretos que se fumaron los 107 diputados del #PactoDeCorruptos para excarcelar dos terceras partes del código penal, pero en especial, el financiamiento electoral ilícito, que el jefe de Cicig definió como "el pecado de origen de la democracia guatemalteca".

La Ley Magnitsky contempla sanciones graduales: desde la negación o revocación de visas, hasta el congelamiento de activos (cuentas bancarias e inmuebles, por ejemplo) y la prohibición expresa a los estadounidenses de hacer negocios con las personas señaladas.

Espero que el presidente Morales y el equipo de impresentables que ahora dirige la Cancillería, así como quienes lo indujeron a precipitar esta crisis con la declaratoria de "non grato" y otros berrinches infantiles, como la denegación de visa, comprendan que el gobierno de los Estados Unidos no está jugando ni advirtiendo en vano. Antecedentes de este tipo de sanciones --y más graves-- abundan y castigan no solo a individuos, políticos y empresarios por igual, sino al final, a la sociedad completa.

Es triste comprobar que teniendo otras salidas posibles a la crisis que pudimos tomar hace semanas --desde la aprobación de una ley sensata de aceptación de cargos y un acuerdo de justicia transicional para los casos de corrupción-- las autoridades guatemaltecas hayan preferido llevar al país hasta este desolado escenario que viene a alterar un manotazo de Washington.

Hay que señalar que con esta solicitud de uso de la Ley Magnitsky, el gobierno de Estados Unidos le sube el tono a su comunicación diplomática. Nos están enseñando el cincho: todavía no han chicoteado a nadie, pero no dudarán en hacerlo y a nadie le cabe duda de que ese cincho va a doler. No se trata simplemente de no poder ir a ver a Mickey Mouse: también está en juego el riesgo de perder propiedades y la capacidad de hacer negocios.

El gobierno del presidente Morales --y en especial los responsables de Cancillería-- deben comprender el peso justo de las palabras y ajustar sus acciones al mismo, renunciando a hacer desplantes groseros y totalmente gratuitos, como esa carta amenazante que le enviaron al Comisionado Velásquez para informarle que le renuevan la visa pero que "se porte bien".

Esta es la carta que firmó la viceministra de Relaciones Exteriores y en la que informa la renovación de visa al comisionado Iván Velásquez. (Foto: Soy502)
Esta es la carta que firmó la viceministra de Relaciones Exteriores y en la que informa la renovación de visa al comisionado Iván Velásquez. (Foto: Soy502)

Esa carta, que firma para más inri la viceministra Alicia Castillo, suegra del diputado Javier Hernández, el padrino más vociferante del #PactoDeCorruptos en el Congreso, es un despropósito mayúsculo, que podría ser calificado como una violación al acuerdo que da vida y sustento a la CICIG.

Visto ya el chicote de Ley Magnitsky, ominosa e innecesariamente, caprichos como este ya no deberían repetirse. Por el contrario, las voces sensatas alrededor del presidente deberían cobrar fuerza y buscar salidas viables a los problemas que enfrentamos, que no son pocos ni menores.

Ojalá eso veamos en los próximos días...

 

17 de octubre de 2017, 17:10

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