Estamos como estamos porque somos como somos

Para que Guatemala cambie, hay que empezar por la persona que está en el espejo. (Foto: static.flickr.com)

Para que Guatemala cambie, hay que empezar por la persona que está en el espejo. (Foto: static.flickr.com)

Cabal tu pisto. Nos encanta juzgar y criticar a todos los demás (pero especialmente a políticos, sindicalistas, líderes campesinos y empresarios entre otros) y culparlos de todos los males de nuestros país. Pareciera que todas estas personas son extraterrestres o extranjeros. No es así. Como decía una campaña local hace unos años son “Tan guatemaltecos como tú”.

Por eso digo que estamos como estamos porque somos como somos. Guatemala es la suma de las actitudes, hábitos, filosofía y forma de ser de cada uno de nosotros. Ni más ni menos. No espere más de lo que usted y yo somos o damos para Guatemala. Pero tome en cuenta que es esa suma (y muchas veces resta o división) de lo que somos cada uno de nosotros lo que producimos como sociedad.

Como sociedad compartimos valores (o antivalores) que premiamos o reconocemos. Vivimos por la ley del más vivo o como le dicen en otros países la ley del atajo.
Quique Godoy
, economista

Por supuesto que si la persona es un alto funcionario de gobierno (nacional o local) sus actitudes tienen mucho más impacto que las de cualquier otro ciudadano. También tiene un impacto más alto si es un dirigente sindical, magisterial, campesino o empresarial o uno de nuestros diputados. Pero pensemos este tema un poco más.

¿De dónde surgen esos dirigentes políticos, empresariales, gremiales o sociales? Ya le decía antes, no son extraterrestres ni extranjeros. Son fruto de nuestras comunidades y nuestras familias. Como sociedad compartimos valores (o antivalores) que premiamos o reconocemos. Vivimos por la ley del más vivo o como le dicen en otros paises la ley del atajo. Donde podemos pasarnos de vivos lo hacemos y mientras no me cachen no hay clavo.

Si usted tiene alguna duda al respecto de esa afirmación mírese en el espejo, voltee a ver dentro de su círculo familiar o de amistades y revise los comentarios cuando alguien logró pasarse de vivo con algún negocio, con algún amigo o con su pareja. Aplaudimos esas acciones. Pero después los pelamos si lo hicieron en alguna función pública.

Estamos como estamos porque somos como somos. Pretendemos que nuestros funcionarios y dirigentes nacionales sean pulcros, santos y perfectos pero no volteamos a ver de dónde están saliendo. De una sociedad que no sólo es permisiva con acciones inmorales e ilegales sino que más aún ¡las aplaudimos por vivo! Porque se “salió con la suya”. El baboso es al que cacharon no el que hizo algo malo.

¿Quiere que cambiemos Guatemala? ¿Quiere que tengamos un país desarrollado, con visión de futuro, incluyente y que promueva lo mejor de cada uno de nosotros? Empecemos por el cuate que está allí en el espejo cada mañana cuando nos despertamos.

Esto no quiere decir que no exijamos a quienes están en funciones de liderazgo o puestos de autoridad. Esa es parte de nuestra tarea como ciudadanos pero es más importante aún la función de crecer cada uno de nosotros como ciudadanos y de ser ejemplo para nuestros hijos y nuestros nietos.

Estamos como estamos porque somos como somos. ¡Piénselo y asuma su compromiso!

Dios los bendiga y les recuerdo que toda la gloria, la honra y el honor son siempre para Jesús.

02 de abril de 2014, 21:04

cerrar