Las facetas de una astrónoma: Eleonora Poitevin

Eleonora Poitevin es un orgullo para la Astronomía guatemalteca. (Foto: Cortesía Edgar Castro Bathen).

Eleonora Poitevin es un orgullo para la Astronomía guatemalteca. (Foto: Cortesía Edgar Castro Bathen).

La comunidad chapina de astrónomos aficionados cuenta con varias mujeres y dentro de ellas hay una que se caracteriza por tener múltiples facetas y un historial brillante que merece ser conocido. 

Se trata de Eleonora Poitevin, a quien conocí cuando se preparaba la gran observación del tránsito de Venus de 2012 en la ciudad de Guatemala. Me sorprendió ver que quien estaba organizando la actividad era una mujer, y que lo hacía con disciplina y firmeza.

Disculpen si mi comentario suena machista, pero es la verdad. No se ve eso todos los días en este país. Pero los resultados son los que cuentan y lo cierto es que el Club de Ciencias de la Universidad Rafael Landívar y los clubes de Astronomía de la Universidad del Valle, Liceo Javier, Universidad de San Carlos, Universidad Galileo, Municipalidad de Guatemala y la Asociación Guatemalteca de Astronomía se unieron bajo el liderazgo de Eleonora Poitevin para apoyar en los distintos puntos de observación.

El conteo final indicó que más de cinco mil personas pudieron ver el evento astronómico con seguridad y a través de telescopios con los filtros apropiados.  Ha sido la observación masiva más grande que se ha hecho en Guatemala. 

Eleonora Poitevin atiende a la prensa durante el tránsito de Venus del 5 de Junio de 2012.
Eleonora Poitevin atiende a la prensa durante el tránsito de Venus del 5 de Junio de 2012.

Hubo una afluencia masiva para ver el tránsito de Venus en la URL. (Foto: cortesía Edgar Castro Bathen).
Hubo una afluencia masiva para ver el tránsito de Venus en la URL. (Foto: cortesía Edgar Castro Bathen).

La capacidad de Poitevin para dirigir y organizar un evento de esa magnitud mostró una de sus facetas, pero la siguiente ocurrió cuando aceptó mi solicitud para observar en el telescopio de 14” de la Universidad Rafael Landívar con un grupo de alumnos de la Galileo. Primero nos dio una explicación del uso de la cúpula móvil, el telescopio computarizado y los oculares que se utilizan. Luego fue poniendo objeto tras objeto, para mostrarle a los alumnos cómo se miran las nebulosas y galaxias del cielo profundo.

Con el fin de probar las capacidades del telescopio, le pedí que me mostrara un objeto difícil de observar, la Cocoon Nebula, en la constelación del Cisne. Entonces ella ingresó el nombre del objeto y el telescopio computarizado empezó a moverse. Cuando se detuvo, la nebulosa no se miraba. Quizá porque no había buen “seeing” (condiciones del cielo), o porque no estaba en el cénit, pero el objeto no se miraba. Entonces Eleonora cambió de ocular, puso un filtro para nebulosas y el objeto fue visible. A decir verdad, yo nunca la había visto con telescopios menores y quedé encantado de verla, pero un poco más por observar ese manejo del instrumento, los oculares y filtros. Requiere capacitación, no es algo que se pueda hacer de la noche a la mañana.

Eleonora Poitevin, manejando el telescopio de 14” de la URL. (Foto: Cortesía Edgar Castro Bathen).
Eleonora Poitevin, manejando el telescopio de 14” de la URL. (Foto: Cortesía Edgar Castro Bathen).

Al preguntarle de dónde viene su interés por la astronomía, cuenta que cuando tenía cinco años, su abuela paterna era gran seguidora de los fenómenos astronómicos, por lo que siempre que Eleonora se quedaba en su casa, la despertaba en las madrugadas, la abrigaba bien y subían a la terraza a ver las estrellas. Usaban una carta celeste que su abuela tenía, para localizar estrellas. Eso quedó grabado en la mente de la niña Eleonora y probablemente de allí viene su fascinación por las estrellas.

Cuando tenía once años su abuelo falleció, dejando varios libros a su padre. Dentro de éstos estaba uno que cautivó su atención, titulado “Astronomía”, de la Biblioteca Juvenil Bruguera. Eleonora lo tomó desde que lo vio en la caja y aún lo posee. Es como una joya. Con ese libro aprendió desde detalles del sistema solar, telescopios, hasta la clasificación de las estrellas y galaxias, y muchas cosas que aún sigue utilizando y poniendo en práctica. 

Eleonora entró a la Universidad Rafael Landívar a estudiar Ingeniería Civil, y ésta es otra de sus facetas, está a punto de graduarse como Ingeniera Civil y piensa dedicarse a esa rama en su vida profesional. ¿Cómo dividirá su tiempo? Pues como muchos grandes triunfadores, deberá ser "multitasking". De hecho, ya lo hace hoy día.

Eleonora Poitevin está próxima a graduarse de ingeniera civil. (Foto: Edgar Castro Bathen).
Eleonora Poitevin está próxima a graduarse de ingeniera civil. (Foto: Edgar Castro Bathen).

Y como no todo debe ser trabajo en la vida, Eleonora también sabe divertirse. Le gusta practicar danza, es fan de películas de ciencia ficción como Startrek, Star Wars, El señor de los anillos, Harry Potter y es cosplayer de varios personajes de Star Wars. ¿De dónde saca tanta energía? No lo sé, pero los científicos necesitan distraerse, sino miren a Stephen Hawking, quien acaba de debutar ¡como actor!

A Eleonora Poitevin también le gusta mucho la ciencia ficción. (Foto: Cortesía Edgar Castro Bathen).
A Eleonora Poitevin también le gusta mucho la ciencia ficción. (Foto: Cortesía Edgar Castro Bathen).

Actualmente Eleonora se retiró de la coordinación del Club de Ciencias y Astronomía de la URL por estar cerca de terminar su carrera y la necesidad de dejar a las nuevas generaciones para que pongan en marcha otras ideas. En cambio, adquirió una nueva responsabilidad que es ser catedrática del Diplomado en Astronomía de la Universidad Galileo. “Mi objetivo es formar personas que tengan bien claros los conceptos y estoy dedicada a ello”, dice, pero en realidad está dedicada a esta y mil cosas más.

¿Qué le depara el futuro a esta brillante chica con la inteligencia y el empuje que tiene? Fácil, se define en dos palabras: las estrellas.

11 de julio de 2016, 14:07

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