Ganan once y pierden once: la culpa no es de Messi

Messi sufrió de nuevo una derrota con Argentina, en final. La revancha será hasta el próximo año en la Copa América Centenario. (Foto: EFE) 

Messi sufrió de nuevo una derrota con Argentina, en final. La revancha será hasta el próximo año en la Copa América Centenario. (Foto: EFE) 

Terminó la Copa América y como si nada, ya se acerca el inicio del fútbol europeo. Parece que apenas ha pasado el tiempo porque en este mes de vacaciones disfrutamos del torneo que finalmente ganó Chile. Los grandes equipos ya preparan su regreso a los entrenamientos mientras un solo hombre acapara los titulares: Lionel Messi.

Hasta sin jugar, el mejor jugador del mundo es noticia por las críticas en su contra. Hay quien lo defiende tras un ataque directo que surgió en la prensa argentina, concretamente en el periódico Olé. Acusan a Leo Messi de no dejarlo todo por la camiseta, de ‘caminar’ durante la final, de no ‘partirse’ como otros.

Hay que decir que Leo Messi no jugó bien la final contra Chile, así como tampoco destacó contra Alemania en el Mundial. Esta sensación aumenta mucho más porque venía de jugar tres finales con el Barça: contra el Atlético metió el gol del título, contra el Athletic hizo dos y contra la Juve inició la jugada clave que terminó en el gol de Luis Suárez.

En la final ante Chile armó la jugada de último minuto que terminó en un pase muy largo de Lavezzi a Higuaín, en una oportunidad que no tuvieron que haber fallado. Messi no podía recibir la pelota en tranquilidad, todo era falta. No eran golpes duros, porque la intención solo era incomodarlo. Con más de 50 partidos a sus espaldas y once jugadores rivales dedicados a derribarlo, ¿qué tanta culpa tiene Messi?

Hay que ir a Brasil para analizar el tema. Argentina llegó a la final después de superar un grupo bastante fácil, con equipos inexpertos como Nigeria, Irán y Bosnia-Herzegovina. Luego vino Suiza, una selección que al día de hoy llora porque tuvo en sus manos el partido. Messi apareció en con una asistencia, y en el último minuto Argentina se salvó de milagro.

Contra Bélgica, Holanda y Alemania en la final, la albiceleste defendió bien y se encomendó a su potencia ofensiva, que no rindió frutos y sufrió aquel gol de Mario Götze. Y, ¿dónde estaba Messi? Pues ahí, haciéndolo todo para su equipo porque no hay nadie más que lo haga. Leo es el mejor mediocampista y el mejor delantero de su selección, y así el fútbol no funciona. O eres uno o eres otro, pero no las dos.

Enzo Pérez, Ezequiel Lavezzi, Javier Mascherano y Lucas Biglia iniciaron aquella final contra Alemania como mediocampistas encargados de alimentar a Messi. Ya sabemos que Mascherano es genial en lo que hace, pero ninguno de ellos es un medio de construcción como los que necesitaría el capitán para sentirse cómodo.

Ante Chile salieron Biglia, Masche, Di María y Pastore, liderados por Messi en el mediocampo. De ellos, solo Pastore podría considerarse un medio creativo, pero ni siquiera él lo es. Por eso, el Tata Martino bajó a su número diez para crear juego, y él lo hizo muy bien hasta que apareció Chile.

La afición esperaba que Messi fuera el líder en mediocampo y de paso el delantero estrella que marcara los goles. Ahora lo critican porque falló, porque no hizo ganar a su equipo, y hasta le llaman una ‘mentira’. La mentira, sin embargo, ha sido creer que esta selección de Argentina tiene una plantilla potente.

Su delantera es envidiable, con Messi, Di María, Agüero, Tévez e Higuaín, pero atrás de ellos no hay nada. Faltan al menos dos de esos mediocampistas tan españoles, que vienen surgiendo desde hace años: Xavi, Xabi Alonso, Iniesta, Isco, Koke, Cazorla y Fábregas, entre otros. Leo Messi es uno solo y si los demás fallan, no puede estar en todos lados para arreglar errores.

De haber ganado las finales del Mundial y de la Copa América, todos los jugadores hubieran levantado el trofeo al final del partido, todos hubieran gritado al cielo celebrando. Hubiera sido una victoria de los once en el campo y del resto en el banco. Así deben ser las derrotas también, no de uno solo, y menos de Leo Messi, que tanto le ha dado al fútbol. 

10 de julio de 2015, 19:07

cerrar