Gobierno versus José Rubén Zamora

Un gobierno entero tiene mucho más poder que un solo periodista. (Foto: litthusfred.no)

Un gobierno entero tiene mucho más poder que un solo periodista. (Foto: litthusfred.no)

Una vez más el gobierno actual está actuando de una manera bastante cuestionable. Una de las cosas más delicadas en las democracias de hoy en día es la libertad de prensa y la libre emisión del pensamiento. Son valores inquebrantables si se busca vivir en libertad y, aunque a veces la prensa puede cometer errores y abusos, es demasiado peligroso abrir la caja de pandora con intentos por controlarla o censurarla. El caso de Jose Rubén Zamora es paradigmático en nuestro país en estos últimos años, especialmente en los últimos meses. Él evidentemente tiene una línea periodística que va en contra de los intereses del gobierno y prácticamente todos los días se pueden leer en El Periódico notas poniendo en “evidencia” al binomio presidencial.

Personalmente, pienso que hace falta exactamente eso, evidencia. Aún así, considero que como periodista, él tiene toda la libertad (concedida legalmente) de hacer lo que hace. No es sorpresa para nadie que tenemos un gobierno corrupto donde los políticos se enriquecen a costa de los ciudadanos que poco podemos hacer al respecto más que castigar con votos en la siguiente elección. Tampoco es nada nuevo que los periódicos publiquen notas en contra de los funcionarios públicos. Es más, es lo que la mayoría considera que es su principal labor para informar a los lectores que no tienen otra manera de enterarse de lo que sucede en la vida política de su país.

Pero lo que no entiendo es que si el gobierno se jacta de que estas acusaciones son ficticias y que los “ataques” por parte de Zamora son infundados, entonces ¿por qué le ponen tanta atención? El país tiene suficientes asuntos por resolver como para que ellos se enfoquen tanto en esto. Además, nuestra democracia ya es suficientemente débil como para que empecemos a amedrentar periodistas. Si a números y votos vamos, El Periódico tiene relativamente poca circulación en el país. En todo caso, llama más la atención los ataques del gobierno (en teoría muchísimo más poderoso) contra un solo periodista que lo que un periódico pueda o no publicar contra el gobierno.

Como estrategia de comunicación, una vez más, el gobierno está tomando caminos lamentables. Están llevando al ojo público a poner atención a escándalos periodísticos y están atrayendo más críticas de las que puedan manejar. No sólo han tomado decisiones cuestionables para gobernar y administrar los recursos públicos (que al final del día es su trabajo) sino además dedican tiempo y energía a atacar periodistas porque publican cosas que no les favorece. Ellos mismos están arruinando su imagen y manchando sus nombres más de lo que alguna publicación pueda hacerlo.

 

21 de enero de 2014, 22:01

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