El gran error de Edwin Escobar

Durante la vigilia de Lider, el alcalde de Villa Nueva, Edwin Escobar, obsequió a los simpatizantes que lo acompañaron más de 2 mil hamburguesas, pero reiteró que fue la Concejal Suplente quien pagó la comida con sus ahorros. (Foto: Wilder López/Soy502)

Durante la vigilia de Lider, el alcalde de Villa Nueva, Edwin Escobar, obsequió a los simpatizantes que lo acompañaron más de 2 mil hamburguesas, pero reiteró que fue la Concejal Suplente quien pagó la comida con sus ahorros. (Foto: Wilder López/Soy502)

El alcalde de Villanueva, Edwin Escobar, ha demostrado en pocos meses su facilidad para jugar a la política tradicional de Guatemala, esa donde no hay convicciones ni principios ni lealtades y donde se llegó al colmo de abandonar hasta las formas.

En esa cloaca, el único propósito que cuenta es llegar al poder. Como sea. Y si para eso hay que cambiar de partido tres veces en menos de cuatro años, así sea, como la jugó Edwin Escobar.

La teoría de Edwin es que no importa lo que represente, hay que estar del lado del ganador (con la sacrosanta excusa de que eso le permitirá trabajar “por su pueblo”). Y ahora, según Escobar, el caballo ganador es Manuel Baldizón.

Antes de que comenzara oficialmente la campaña, Escobar me dijo que todo el país estaba negociando con el dueño del partido rojo, aunque fuera a escondidas. Entre la lista de los socios solapados de Baldizón, Escobar mencionó a Roxana Baldetti, a Alejandro Sinibaldi, a varios empresarios del G8. “¿Sólo yo me voy a quedar fuera?”, inquirió. “¡No! Yo voy a hacer lo que tengo que hacer”.

Y en estos días, Escobar demostró que en esa búsqueda por la reelección, no conoce límites. La gente que llegó a hacer bulto a la “vigilia de oración” a favor del señalado candidato vicepresidencial de Lider, Edgar Barquín,  la llevó, en buena medida, Edwin Escobar.

Gratis no salió. Asegura Edwin que una concejal suplente sacó de su bolsa 40 mil quetzales cash para pagar el refrigerio de agradecimiento que se le dio a la gente, preparado por Hamburguesas Berlín.  Ya vas. ¿Una concejal de Villanueva regalando amablemente 40 mil quetzales? ¿Cuánto gana la concejal, entonces, es de apellido Rockefeller? Edwin…no somos estúpidos.

A eso agreguemos que una pasadita por Guatecompras confirma que la municipalidad de Villanueva firmó en abril un contrato por 178 mil quetzales para proveer más de mil almuerzos, mil cenas, mil desayunos, casi seis mil refacciones y cuatro mil tamales.

En plena campaña, ¿qué es esto sino un palmípedo que camina como pato, nada como pato y grazna como pato?

Dirá Edwin que son apenas 178 mil quetzalitos. ¿Por qué el escándalo ante los desastres que hacen otros?

Porque como me ha dicho siempre una persona muy sabia, se es honrado hasta que se deja de serlo. No importa si es mucho o poco, lo que importa es la decisión de transgredir y mandar al infierno los principios.

Yo no discuto que Lider tenía el derecho de hacer su vigilia: son libres de estar equivocados y de gritarlo a los cuatro vientos (aunque ya veremos si ellos respetan nuestra libertad, que lo dudo…)

Lo que discuto es el objetivo de esa vigilia: defender lo indefendible y denostar contra los avances que ha tenido el combate a la corrupción en estos últimos tres meses, gracias al Ministerio Público y CICIG.

Entiendo que Barquín se defienda con uñas y dientes, aunque se hunda más cada vez que abre la boca. Al fin de cuentas, por los audios del proceso iniciado contra ese insigne lavador de dinero, Francisco Morales, conocido como Chico Dólar,  sabemos que Barquín estaba consciente de los riesgos que tomaba: que se podía ir preso.

¿Pero Escobar? Hasta el candidato a alcalde metropolitano, Tono Coro, tuvo la prudencia de solo llegar a dar la vuelta entre esa muchedumbre que llegó a clamar a favor de la impunidad y la corrupción.

 

Edwin Escobar y Tono Coro, en la vigilia de oración del partido Lider. (Foto:Wilder López/Soy502)
Edwin Escobar y Tono Coro, en la vigilia de oración del partido Lider. (Foto:Wilder López/Soy502)

Edwin Escobar no supo leer este momento político. No entendió, o ignoró, las consecuencias de llegar a plantarse frente a la Corte Suprema de Justicia, para acuerpar a quienes han saqueado y traicionado al país.  Más que tomar partido por un binomio y un color, tomó partido por la esencia equivocada.

Antes podía alegar ignorancia. Ya no.  No sé si los villanovanos voten por él, pero que se olvide de pensar en escalones más altos. Que se olvide también de que Joe Biden llegue a darle palmaditas en la espalda. 

27 de julio de 2015, 06:07

*Las opiniones publicadas en las columnas son responsabilidad de su autor, no de Soy502
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