La grandeza de Carl Sagan

Carl Sagan fue uno de los mayores divulgadores científicos del siglo XX, pero también hizo algunos descubrimientos propios. (Foto: cortesía Edgar Castro Bathen)

Carl Sagan fue uno de los mayores divulgadores científicos del siglo XX, pero también hizo algunos descubrimientos propios. (Foto: cortesía Edgar Castro Bathen)

Carl Sagan fue el astrónomo más popular de la época moderna: el científico que promovió la astronomía a los niveles más altos, que la llevó a donde nunca había llegado, que inspiró a millones de personas y estudiantes que hoy son ingenieros espaciales, profesores y científicos.

¿Cuál fue la grandeza de este personaje? ¿Qué hizo diferente de otros grandes astrónomos?  

Para comenzar hice mi propia investigación. Leí tres biografías de él, la mayoría de sus libros, artículos a favor y en contra, pregunté su opinión a muchas personas y todos coinciden en que fue un genio y un gran divulgador de la astronomía.

Esto es lo que opina Israel Monterroso, estudiante de Mecatrónica y poseedor de una enorme vocación hacia la astronomía:

Carl Sagan fue tal vez el más grande divulgador científico de nuestros tiempos: el primero en usar medios de comunicación masiva para ello, logró hacer que la ciencia llegara a muchas personas. Lo caracterizó la forma en que él explicaba diversos temas científicos: una forma tan simple que hasta un niño los entendía. De cierta forma, quitó el misticismo que envolvía a la ciencia e hizo que personas de todas las edades encontraran una fascinación por ésta. Por estas acciones es recordado por muchos como la persona que inspiró a toda una nueva generación de científicos a investigar acerca del universo que nos rodea. Un legado que hasta hoy perdura.

Carl Sagan nació en Brooklyn, Nueva York, en una familia de judíos ucranianos. Su padre, Sam Sagan, era un obrero de la industria textil nacido en Ucrania, y su madre, Rachel Gruber, era ama de casa. Vivía con su familia en un modesto apartamento en un barrio de Brooklyn. Según Sagan, eran judíos reformistas: el más liberal de los tres principales grupos judíos.

Cuando tenía cuatro o cinco años de edad, sus padres lo llevaron a la Exposición Universal de Nueva York de 1939, lo cual marcó su vida. Tiempo después recordaba el mapa móvil de la América del Mañana. También recordaba cómo una lámpara que iluminaba una célula fotoeléctrica creaba un sonido crujiente y cómo el sonido de un diapasón se convertía en una onda en un osciloscopio.  También fue testigo de la tecnología que supuestamente reemplazaría a la radio: la televisión. Eran cosas que nunca se había imaginado. 

Pero lo que impactó profundamente su vida fue algo que tenía que ver con el tiempo. Carl vio cuando enterraron una cápsula del tiempo, que contenía recuerdos de la década de 1930 para ser recuperados por las generaciones de un futuro milenio.

Carl Sagan, trabajando con colegas en el Jet Propulsion Laboratory de la NASA. (Foto: cortesía Edgar Castro Bathen)
Carl Sagan, trabajando con colegas en el Jet Propulsion Laboratory de la NASA. (Foto: cortesía Edgar Castro Bathen)

Qué lejos estaba el joven Carl de saber que de adulto, él crearía cápsulas del tiempo mayores, sólo que, en vez de enterrarlas, las pondrían en una nave espacial y las mandaría a los confines de las estrellas. La placa de la Pioneer y el disco de oro de las Voyager fueron producto de los recuerdos de Sagan de la Exposición Universal.

Para María del Rosario Molina, reconocida columnista y escritora guatemalteca, “lo más valioso de Carl Sagan fue que, aunque fue un astrónomo y científico notable, escribió sus libros de manera sencilla, para que el gran público se interesara por esas ciencias y además fue un soñador que imaginó la pluralidad de los mundos habitados, como antes lo hizo Flammarion”. 

Algo interesante fue que, desde temprana edad, Carl comenzó a interesarse por la naturaleza.  Iba a la biblioteca pública cuando tenía ¡cinco años!  Ojo. Tome nota de la edad.  Carl quería saber qué eran las estrellas desde los cinco años, ya que ni sus padres ni sus amigos le explicaban bien. En la biblioteca aprendió que el Sol era una estrella y que estaba muy cerca y que las estrellas eran como el sol, pero tan lejanas que solo parecían puntos de luz. 

De repente, la escala del universo se abrió ante él. Fue una experiencia íntima, personal. Había algo magnífico en ello, una grandiosidad, una escala que jamás lo dejó, como nos ha pasado a muchos.

Sus padres lo observaron y alimentaron su interés por la ciencia, le compraban juegos de química y libros, le dejaban leer historias de ciencia-ficción, como las de Edgar Rice Burroughs, que planteaban cómo sería la vida en otros planetas, como Marte.  Esas historietas estimularon al joven Carl para seguir más tarde una carrera en ciencia real y trabajar en lo que fue el viaje a Marte de varias sondas, así como el viaje a Júpiter y Saturno de las naves Voyager.

Para Gus van Zant, máster en telecomunicaciones de la Universidad Galileo, “Sagan fue grande porque fue un brillante astrofísico y un visionario de la ciencia espacial, pero sobre todo por ser un prolífico comunicador de ciencia, que buscó satisfacer su innata curiosidad y formación escéptica, a través de la tecnología y del método científico. Su deseo porque millones de personas se maravillaran y se interesaran por el estudio del campo celeste fue el motivo de sus documentales y sus publicaciones."

Sagan se graduó en ciencias y sacó su maestría en Física en 1956, luego su doctorado en Astronomía y Astrofísica en 1960. Tuvo una base para un postgrado en la Universidad de California, Berkeley. Posteriormente trabajó en el Smithsonian Astrophysical Observatory en Cambridge, Massachusetts y dio clases en la Universidad de Harvard hasta 1968, año en que se incorporó a la Universidad Cornell en Ithaca, Nueva York, porque ya tenía ciertos problemas con el establishment de científicos de Harvard, quienes lo consideraron “demasiado atrevido”. En cambio, en Cornell aceptaban las nuevas ideas. Sagan estuvo más cómodo allí y de hecho dio clases hasta su muerte en 1996. 

Esta es la placa que Sagan diseñó para incluir en las sondas espaciales Pioneer I y II. (Foto: Cortesía Edgar Castro Bathen)
Esta es la placa que Sagan diseñó para incluir en las sondas espaciales Pioneer I y II. (Foto: Cortesía Edgar Castro Bathen)

A pesar de ser un astrónomo, Carl no se conformó con observar los astros, quería llegar a ellos. Por eso se unió al programa espacial de la NASA donde trabajó como asesor de varias misiones espaciales como el programa Apolo, las misiones Pioneer y Voyager, donde convenció a todos de añadir un mensaje universal y perdurable que pudiese ser comprensible por cualquier inteligencia extraterrestre que lo encontrase. A la Pioneer 10, lanzada en 1972, le colocaron una placa. A la Pioneer 11, que lanzaron en 1973, también. Pero Sagan continuó refinando sus diseños y a las Voyager les pusieron un disco de oro en 1977, que aún llevan en el espacio interestelar. ¿Quién sabe?  Quizá algún día Carl se vea reivindicado por una civilización extraterrestre que encuentre lo que mandó…

Entre sus logros fuera de la NASA cuenta ser co-fundador de la Sociedad Planetaria, el mayor grupo privado del mundo dedicado a la investigación espacial, con más de cien mil miembros en más de 149 países, así como también fue miembro del Consejo de Administración del Instituto SETI (Search for Extraterrestrial Intelligence).

Las investigaciones de Sagan fueron vitales para el descubrimiento de las altas temperaturas superficiales del planeta Venus. Sagan afirmó que Venus era un planeta muy caliente y no el planeta templado que otros imaginaban, cosa que probó ser correcta.

Aquí se ve a Carl Sagan con el disco de oro que se colocó en las misiones Voyager I y II. (Foto: Cortesía Edgar Castro Bathen)
Aquí se ve a Carl Sagan con el disco de oro que se colocó en las misiones Voyager I y II. (Foto: Cortesía Edgar Castro Bathen)

Sagan fue de los primeros en plantear la hipótesis de que uno de los satélites de Júpiter, Europa, podría tener océanos internos. Esto haría que Europa fuese potencialmente habitable por formas de vida. Este océano subterráneo de agua de Europa fue posteriormente confirmado por el radar de la misión espacial Galileo. Otro descubrimiento interesante fue el de bruma rojiza de Titán, satélite de Saturno. Hoy se sabe que este satélite tiene océanos de metano líquido con moléculas orgánicas complejas en constante lluvia sobre su superficie, tal y como Sagan lo predijo. Lástima que ya no esté entre nosotros para ver que su predicción se cumplió, pero quizá no necesitaba verlo, él lo sabía.

Wendy Garay, maestra de primaria y miembro de la Asociación Guatemalteca de Astronomía, dice esto: “Carl Sagan logró cambiar la forma en que hoy en día es conocida la ciencia. Sus cinco mayores contribuciones fueron: 1. La serie «Cosmos» en la que describió conceptos científicos complejos de una forma fácil de comprender para el público en general. 2. La exploración espacial haciendo grandes aportes, colaborando con diseños y coordinando expediciones, como la del planeta Venus. 3. Fue un firme creyente de la vida extraterrestre, promocionando el lanzamiento al espacio de un disco con un mensaje de nuestra especie para ser encontrado por seres fuera de nuestro planeta.4.Ser un defensor de causas políticas mostrando su preocupación por las alteraciones que, como especie, hemos causado a nuestro ambiente incluyendo el calentamiento global.5. Porque escribió diversos libros sobre temas desde la evolución de la inteligencia humana hasta la vida extraterrestre.”

A Carl Sagan le apasionaba algo que también lo metió en problemas: la posibilidad de vida extraterrestre. Sus afirmaciones, declaraciones públicas y en shows de televisión hicieron que sus colegas científicos de la línea dura lo criticaran y lo llamaran “showman”, “poco científico”, “un tipo ligero”, etc. Es más, a Sagan le bloquearon su admisión en la Academia de Ciencias de Estados Unidos por estas declaraciones, una especie de inquisición moderna, pero no le importó. 

Carl Sagan fue un gran divulgador: difundió la ciencia en espacios de comunicación masiva, como el show de Johnny Carson. (Foto: cortesía Edgar Castro Bathen)
Carl Sagan fue un gran divulgador: difundió la ciencia en espacios de comunicación masiva, como el show de Johnny Carson. (Foto: cortesía Edgar Castro Bathen)

Sagan también fue activista en contra de las bombas atómicas y desacreditó el programa “Guerra de las Galaxias” de Ronald Reagan, afirmando que no era ninguna garantía para la defensa de EEUU.  Se convirtió en una pesadilla para Reagan. Incluso en una protesta se lo llevaron preso.

Entre algunas de sus excentricidades estuvo el apoyar el consumo de marihuana, ya que creía que no era más dañina que el licor. En la parte sentimental también fue inquieto, pues se casó tres veces: la primera vez con Lynn Margulis, bióloga, madre del ahora escritor Dorion Sagan y del empresario informático Jeremy Sagan; la segunda vez se casó con Linda Salzman, artista, su hijo es el escritor Nick Sagan; finalmente con la escritora y activista Ann Druyan, con quien tuvo dos hijos, Sasha Sagan y Sam Sagan, que fue con la que más congenió y su matrimonio duró hasta su muerte.

Carl Sagan y el Dalai Lama conversan del universo, en armonía. (Foto: cortesía Edgar Castro Bathen)
Carl Sagan y el Dalai Lama conversan del universo, en armonía. (Foto: cortesía Edgar Castro Bathen)

Sagan se declaró agnóstico, escribía a menudo sobre religión y ciencia, expresando su escepticismo sobre la convencional conceptualización de Dios como ser sapiente. Acuñó frases que hoy son muy famosas como la célebre “Afirmaciones extraordinarias requieren evidencias extraordinarias.” 

Escribió varios libros que ganaron premios en academias, universidades y lo dieron a conocer al mundo entero.  Uno de los mejores “El mundo y sus demonios”, es un recetario para detectar falacias y fraudes, abogando por el uso del método científico.  Posteriormente fue autor de la serie “Cosmos”, un documental sobre el universo, que ganó el premio Pulitzer.  Hace poco la serie fue renovada por Ann Druyan y tuvo como protagonista a su pupilo, el astrofísico Neil de Grasse Tyson.

Para Antonio Tomás, guatemalteco que, con un telescopio en la sexta avenida, se dedica a mostrar la Luna a cuanta persona quiera verla, dice “La serie Cosmos de Carl Sagan me inspiró a compartir el universo. Vi los videos y me parecieron muy inspiradores.

En 1994 le apareció una mancha en el brazo. Los médicos le diagnosticaron mielodisplasia, y después de someterse a tres trasplantes de médula ósea donada por su hermana, falleció de neumonía el 20 de diciembre de 1996. Quiero confesarles que cuando leí la noticia, lloré, lloré a mares. Fue como si hubiera muerto un familiar mío.

Para el Doctor Alfredo Samayoa Arana, médico guatemalteco, que lucha contra el cáncer en el INCAN, “Sagan fue grande porque promovió la divulgación científica y combatió con todas sus fuerzas la pseudociencia y la superstición”.

Finalizo esta historia como finaliza la película Contacto, basada en la novela que él mismo escribió, con una dedicatoria… Para Carl. 

22 de mayo de 2017, 16:05

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