El guatemalteco que lo logró: Edward Hirst, jefe de misión en la NASA

Edward Hirst es la prueba de que un guatemalteco puede ser jefe de misión en la NASA. (Foto: Cortesía NASA)

Edward Hirst es la prueba de que un guatemalteco puede ser jefe de misión en la NASA. (Foto: Cortesía NASA)

Muchos guatemaltecos hemos soñado con llegar algún día a trabajar en la NASA: como astronautas, científicos, astrónomos o integrantes de los equipos que se embarcan en la aventura de explorar planetas y los confines del universo.

Hoy día hay jóvenes de ambos sexos que me preguntan: “¿qué debo hacer para llegar a la NASA?”, “¿cómo se hace para ser astronauta?”, “¿cómo se hace para ser científico espacial?”. Se nota que quieren hacer algo diferente, que son capaces de ello, de trabajar en lo que han soñado, en algo relacionado con el espacio, de ser parte del descubrimiento de los secretos del Universo.

Yo les respondo que no es fácil pero que sí es posible. Hay que ser número uno en matemáticas, física, no huirle al trabajo duro y estar completamente seguro de querer dedicar casi todo su tiempo a esa empresa, a la investigación, cueste lo que cueste.

Pero, ¿cómo se puede hacer eso? ¿Es posible que un guatemalteco llegue a trabajar en misiones espaciales?  Mi respuesta es un rotundo y sonoro «SÍ», puesto que Edward Hirst lo ha demostrado. Edward Hirst es un guatemalteco que no sólo logró llegar, sino convertirse en Jefe de Misión, teniendo a su cargo el trabajo de 50 a 60 personas.

Edward Hirst ha trabajado muy duro para llegar a dónde está en la NASA. (Foto: Cortesía Hirst y NASA)
Edward Hirst ha trabajado muy duro para llegar a dónde está en la NASA. (Foto: Cortesía Hirst y NASA)

Desde su adolescencia, Edward estuvo interesado en los aviones y naves espaciales. En su familia hay una buena cantidad de personas dedicadas a la aeronáutica y carreras relacionadas. Su abuelo fue uno de los primeros pilotos de líneas aéreas comerciales en volar regularmente en América Central. También tuvo un tío que volaba aviones fumigadores en el sur de Guatemala. En sus vacaciones, su tío lo llevaba a él y a sus hermanos a dar una vuelta. Su padre sirvió en la Fuerza Aérea de EE. UU. durante 23 años, antes de retirarse.

Edward es de la generación que se formó en los años 70 y 80. Creció con Star Wars y Battlestar Galáctica. El primer vuelo del transbordador espacial influyó decisivamente en él cuando tenía 11 años. En tercer grado le tocó hacer el ejercicio de escoger una empresa que proporcionara materiales gratuitos y escribirles para solicitárselos. Escogió una compañía llamada Jet Propulsion Laboratory de la NASA, porque era de cohetes y jets. Su sorpresa fue cuando recibió un montón de fotos de los planetas de regreso. El joven Hirst no sabía entonces que iba a terminar trabajando en el JPL.

Edward Hirst, en el centro de control de las misiones espaciales. (Foto: Cortesía NASA)
Edward Hirst, en el centro de control de las misiones espaciales. (Foto: Cortesía NASA)

Aunque en Guatemala no había ninguna universidad que ofreciera una carrera aeroespacial, decidió comenzar en la Universidad Del Valle y tomó cursos básicos de física y matemáticas. Investigó que en Austin había un departamento de Ingeniería Aeroespacial y se fue a estudiar allá. Su familia tenía las posibilidades económicas para mandarlo, pero él tuvo que estudiar muy duro. Le llevó tres años completar los requisitos.

Un factor clave fue que tenía que ser “multitarea”. Las empresas que buscan talentos aprecian la capacidad de hacer otras cosas además de ir a clase y estudiar. Edward estaba involucrado en el gobierno estudiantil, el periódico de los estudiantes, deportes y sociedades de honor. Además, trabajaba a tiempo parcial. Eso le ayudó a demostrar que era capaz de realizar bien su trabajo sin verse afectado por su vida fuera de él.

Hirst celebra aquí la inserción en órbita de la misión Juno. (Foto: Cortesía NASA)
Hirst celebra aquí la inserción en órbita de la misión Juno. (Foto: Cortesía NASA)

Un día recibió una llamada y fue invitado a JPL para una entrevista. Le fue bien. Aproximadamente un mes después, JPL le informó que tenían un trabajo para él. Así logró entrar a donde había deseado. Comenzó su carrera con la planificación de la misión y de la divulgación del proyecto Galileo.

La misión espacial Galileo fue una misión de estudio del planeta Júpiter, que constaba de un orbitador y una sonda. Fue lanzada el 18 de octubre de 1989. La sonda penetró en la atmósfera de Júpiter el 7 de diciembre de 1995, sumergiéndose unos 200 kilómetros en el interior de la atmósfera hasta ser destruida por las altas presiones y temperaturas, pero transmitiendo importantes datos de composición química y actividad meteorológica de Júpiter. Luego fue el administrador de la misión Stardust, una sonda espacial lanzada el 7 de febrero de 1999 para estudiar el cometa 81P/Wild, recolectar polvo de su coma y regresarlo a la Tierra. La misión fue un éxito. 

Hirst ha ocupado varios puestos de responsabilidad en la NASA. (Foto: Cortesía NASA)
Hirst ha ocupado varios puestos de responsabilidad en la NASA. (Foto: Cortesía NASA)

Recientemente ha sido nombrado administrador de la misión Juno, que el 4 de Julio de 2016 llegó a Júpiter y se insertó en órbita, con lo cual se espera revelar muchos de los secretos de su formación.

Edward Hirst lo logró. Logró hacer lo que muchos soñamos. Estar en el JPL de la NASA trabajando en misiones espaciales. Es un gran ejemplo para nuestra juventud, una prueba de triunfo para los chapines. Es un guatemalteco que enorgullece a sus compatriotas y cuyos logros debemos reconocer. 

08 de agosto de 2016, 10:08

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