Queremos la Revolución de la Decencia

Otto Pérez Molina está acusado de dirigir una banda criminal que defraudó al Estado: no puede seguir en la Presidencia. (Foto: Nuestro Diario)

Otto Pérez Molina está acusado de dirigir una banda criminal que defraudó al Estado: no puede seguir en la Presidencia. (Foto: Nuestro Diario)

Al igual que más de un millón de guatemaltecos en el extranjero, seguí los acontecimientos históricos del 21 de agosto de 2015 por la web

Luego de la captura de Roxana Baldetti, me preguntaba, ¿qué sigue? Pensé en contribuir al #RenunciaOtto que retumba en redes y escribir una carta abierta al todavía Presidente de la República, exigiéndole que tenga dignidad y se largue ya, que no mancille más la institución que representa.

Me detuve porque es evidente que el presidente no está interesado. Creo que no le empujaría a renunciar ni una nueva "carta de los 311", menos una calzada con mi firma. Si el Congreso le hubiera retirado el antejuicio hace tan sólo una semana, hoy Pérez Molina estaría preso en el cuartel de Matamoros, por encabezar una banda criminal. Como es un sinvergüenza, ahora más que nunca se aferrará al hueso.

Luego pensé que había que escribir una carta contundente al Congreso, decirle que #LeToca retirarle la inmunidad a Pérez Molina ipso facto, para salvar la credibilidad de  la institución que representan. Pero no me duró el arranque de entusiasmo. La clase política corrupta que nos gobierna está en modo de supervivencia. ¿Realmente hace alguna diferencia que les recordemos que deben hacer lo que están harto obligados?

Por eso concluí que el único campo fértil en estos momentos son ustedes, los ciudadanos guatemaltecos hartos de la corrupción, los que han estado en la batalla, los que pese a todo, creen que la ley es para todos. La reserva moral del país.

Hace cuatro meses dije que lo peor que podía pasar era nada. Gracias a ustedes, los ciudadanos que se movilizaron, que inundaron la Plaza, que regresaron sábado a sábado con sus carteles inflamados para manifestar su indignación, gracias a ustedes, la impunidad no se entronizó. 

Gracias a ustedes, Roxana Baldetti renunció a la Vicepresidencia de la República y hoy está detenida. Gracias a ustedes, la Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala, CICIG, el Ministerio Público, MP, y un juez decente como Miguel Gálvez, se sienten hoy investidos con la fuerza de la Historia para arremeter contra los corruptos.

Gracias a ustedes, no fue como siempre. Gracias a ustedes, en vez de encogernos de hombros y repetir que "pasó nada, otra vez", hemos escrito y filmado la gesta histórica de un movimiento ciudadano que es ejemplo para el mundo.

Gracias a ustedes, el clamor de la decencia hinchó más de 60 mil gargantas el 16 de mayo y sus voces se elevaron sobre las almenas del Palacio Nacional y recorrieron, cual ventisca insurrecta, los pasillos donde se han paseado dictadores y ladrones.

Gracias a ustedes, el grito que exige justicia retumba en los campanarios de las iglesias y destruye la paz del Gabinete, toma por asalto los salones de la Embajada, irrumpe en el penthouse de la Cámara de Industria y se cuela entre los pilares de mármol del Capitolio.

Este es el momento de los guatemaltecos decentes. Que lo convirtamos en el umbral de la Revolución del 2015, depende de nosotros. Otto Pérez Molina debe temblar al ver la Plaza como la Bastilla y las instituciones deben entender que el futuro NO está en venta. Ni hoy ni después.

Otto Pérez Molina no puede permanecer en el gobierno y ningún candidato cuestionado puede pretender volver a las mismas.

Queremos una Revolución. Salgamos a su encuentro.

 

 

 

 

 

 

22 de agosto de 2015, 01:08

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