Con Gustavo Alejos en la cárcel, varios deben estar temblando

Gustavo Alejos quedó ligado a proceso en el caso conocido como "Negociantes de la Salud". (Foto: Jesús Alfonso/Soy502).

Gustavo Alejos quedó ligado a proceso en el caso conocido como "Negociantes de la Salud". (Foto: Jesús Alfonso/Soy502).

Con solo escuchar la exposición de la juez Silvia de León, era obvio que el empresario Gustavo Alejos iba a quedar ligado a proceso en el caso de "Negociantes de la Salud". ¿Cómo no, si por años hemos escuchado que este hombre era quien movía cientos de millones de quetzales del presupuesto en contratos farmaceúticos?

Como era lógico también, Alejos fue enviado a prisión preventiva. Quien sabe si estaba esperando ese fallo, pues el abogado del empresario, muy orondo, comentó en la audiencia de primera declaración, que Alejos no se había entregado antes porque estaba esperando que esta jueza, que ha sido laxa en otras oportunidades, regresara de vacaciones. ¡Será de bruto para decir algo así! Después de semejante ligereza, la jueza de León tenía que empuñar la espada de la justicia y clavarla hasta el fondo y sin piedad.

Ahora, después de dos meses prófugo, Alejos irá a reunirse con la clica de abogados y médicos que se confabulaban para vender la mayor cantidad posible de medicinas, al precio más conveniente (para ellos), y sobre todo con los ojos puestos en el negocio, no en el bienestar de los enfermos. La jueza ordenó que Alejos no tenga comunicación con los demás reos del mismo caso, pero conociendo las realidades de las prisiones de Guatemala, incluso de la cárcel militar de Mariscal Zavala, sabemos que eso es difícil.

Son varios los poderosos personajes que deben estar sudando frío desde que Alejos decidió entregarse a la justicia, en el Día de los Santos Inocentes, en una humorada que no debe haber caído en gracia en muchos despachos.

Para comenzar, Alejos fue un gran financista de campañas políticas y su única esperanza para lograr clemencia en estos juicios por corrupción podría ser negociar beneficios a cambio de información sobre quienes se encuentran por encima de él. 

No sería raro que el expresidente Álvaro Colom esté tronándose los dedos de los nervios, acerca de las tranzas que Alejos pudiera revelar que orquestró en la administración de la Unidad Nacional de la Esperanza. Lo que desembuche Alejos podría también sepultar los planes políticos que aún alberga Sandra Torres, quien es la heredera visible de ese gobierno.

Y la verdad, no solo la UNE podría padecer de peresión alta. Por algo a Alejos le llamaban "el pulpo": supo extender sus tentáculos a varios partidos políticos y candidatos. ¿Qué más habrá negociado este magnate emergente con Otto Pérez y Baldetti? ¿Qué le habrá dicho la vicepresidenta, en medio de la titánica lucha que libró ella en nombre de otros empresarios farmaceúticos?

De igual forma, la información privilegiada que podría poseer Alejos va más allá de la esfera política. Los empresarios que obtuvieron grandes contratos gracias a sus expertos oficios, como por ejemplo los comerciantes de fertilizantes y agroquímicos, podrían tener motivos de preocupación, por solo mencionar un caso.

A ello añadamos que desde el momento en que se supo que se le perseguía en este caso, se comenzó a mencionar que las cuentas de Alejos en los bancos locales eran exorbitantes. Sin embargo, al parecer, no hay tales. El hombre que le dijo sin parpadear al periodista Juan Luis Font que su patrimonio rondaba los 180 millones de dólares, ahora se voltea las bolsas del pantalón para mostrarlas vacías. Eso sí, dijo al entregarse, que había pasado dos meses "arreglando sus asuntos económicos". Ajá...¿Levantando bienes?

¿Qué pasó con ese supuesto dinero? Tiene que ser posible seguir el rastro de esa fabulosa fortuna.

Y para cerrar con broche de oro, también la justicia está en entredicho aquí. ¿Cómo es posible que durante dos meses Gustavo Alejos haya estado refugiado tranquilamente en su casa? ¿En qué está la Policía, que jamás lo fue a buscar después del primer operativo? A ver si el presidente de la Federación de Fútbol, Brayan Jiménez, no se encuentra igual de tranquilo, tomando cocteles a la orilla de una piscina en Petén, esperando que las fuerzas de seguridad tengan a bien ir a buscarlo a su propia casa.

Resulta que eso de los hombres "más buscados" en Guatemala es un chiste, porque en realidad, no necesitan vivir a salto de mata, mucho menos ser campeones de "escondite" ni de "chiviricuarta" para evadir a la justicia.

Pero más grave que eso: el propio Alejos también dijo que de la Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala, CICIG, hubo fuga de información. Y en ese caso particular, señaló a Estuardo del Pinal, un empresario que ha estado ligado a la telefonía, al igual que el socio capitalista y conspicuo del famoso bufete de ex CICIGs, José María Coma. ¿Entonces? ¿Mucha coincidencia ahí también? ¿Será que los ex investigadores de CICIG que ahora tienen una práctica privada conservan vasos comunicantes con esa entidad y los pueden utilizar en estos casos? ¿O será el abogado defensor de Alejos, que directamente trabajó ahí el responsable de fugas de información que podrían catalogarse como obstrucción a la justicia o quizá incluso de complicidad? 

La jueza de León fue severa y contundente en su exposición final: no sólo en el fondo de lo que dijo, sino en la forma y el tono. 

Al escuchar el fallo de la jueza Silvia de León, hemos presenciado cómo se desploma un hombre que simbolizó durante años la perversión de un sistema construido para favorecer el enriquecimiento personal, a través de los dineros y la gestión del Estado. 

No debería caer solo, pues muchos fueron quienes colaboraron con él para favorecer a unos pocos en detrimento de la salud de todos los guatemaltecos, pero en especial de los más vulnerables. 

Será decisión de Alejos si se lleva esa información a las mazmorras o si la divulga para que sus cómplices caigan con él.

29 de diciembre de 2015, 12:12

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