Hay vida después de un crimen

Adrianne Haslet perdió su pierna en el ataque terrorista de la maratón de Boston, pero sobrevivió. (Foto: Nicolas Czarnecki/Boston Herald)

Adrianne Haslet perdió su pierna en el ataque terrorista de la maratón de Boston, pero sobrevivió. (Foto: Nicolas Czarnecki/Boston Herald)

15 de abril de 2013. La bailarina profesional Adrianne Haslet ha necesitado años de entreno y centenares de kilómetros para estar allí. La preparación, el enfoque y todos los sacrificios requeridos para estar dentro del corral de salida de este enorme evento han valido la pena.

Ese día, Adrianne recorrería 42.2 kilómetros en un evento al que no se llega solo por pagar una inscripción: debes clasificar para participar de la fiesta de maratón más grande del planeta en la ciudad de Boston. Aunque bailarina de profesión, Adrianne amaba el salir al asfalto a superar el dolor del impacto, a vencerse a sí misma, a sentirse libre y feliz. Nadie esperaba lo que ocurriría unas horas más tarde cuando dos hombres ejecutaron un ataque terrorista que cambiaría toda su vida y la de miles de personas más.

El atentado de la maratón de Boston terminó con la carrera de Adrianne Haslet, quien era bailarina. (Foto: Christopher Evans/Boston Herald)
El atentado de la maratón de Boston terminó con la carrera de Adrianne Haslet, quien era bailarina. (Foto: Christopher Evans/Boston Herald)

Muchos años antes, en un día común y corriente a finales de los 80s, la madre de Valerie Gatto terminaba su jornada laboral. Tenía entonces 19 años. Caminaba tranquila, cuando en un segundo fue violentamente sujetada por un hombre que colocó un cuchillo en su garganta y la llevó a un callejón cercano. Ese momento también cambió su realidad para siempre.

Para Adrianne el balance fue una maratón incompleta, el final de su carrera como bailarina profesional y la pérdida de la casi totalidad de su pierna izquierda. En el caso de la madre de Valerie, el día terminó en una violación y la inesperada e indeseada fecundación de un óvulo. Para ambas, el trauma físico y psicológico fue profundo y se convirtió en el reto más grande de sus vidas.  

Estas tragedias, aunque terribles, tienen un final feliz. Ambas guerreras trabajaron intensamente en sí mismas para superar esas pruebas tan fuertes.

Adrianne se recuperó física y mentalmente, retomó el rumbo de su vida y con el uso de una prótesis llegó a participar en el show Dancing with the stars.  Regresó años más adelante a la mima maratón que no había logrado conquistar y tras más de 10 horas de lucha, cubrió cada centímetro del recorrido. Anteriormente había clasificado con un tiempo menor a tres horas y media, sin embargo esta vez la decena de horas que le tomó completar la maratón la hizo sentir más orgullosa y feliz que en cualquiera de sus marcas anteriores.

En el caso de la madre de Valerie, superó todos los pensamientos destructivos en contra de su agresor, que nunca fue apresado. Luchó contra la propuesta de abortar a la bebé que se formaba en su vientre y con la ayuda de sus padres, sacó a adelante a una preciosa mujer graduó cum laude de la universidad de Pittsburgh, fue reina de belleza y ahora es activista por el derecho a la vida y la prevención del aborto.

Valerie Gatto ha contado su historia para promover el derecho a la vida. (Foto: Tomada de Lifesite.com)
Valerie Gatto ha contado su historia para promover el derecho a la vida. (Foto: Tomada de Lifesite.com)

Algunos rasgos en común son obvios en ambas historias que iniciaron con  episodios violentos y negativos, pero que con esfuerzo y mostrando los rasgos más bellos de lucha, adaptación y amor, intrínsecos en el ser humano, culminaron como ejemplo de superación y garra.

Ambas mujeres coinciden en que después de estos retos son mejores personas y aprecian más las cosas simples de la vida. Sin embrago hay una diferencia muy grande: Adrianne carga los efectos físicos de por vida de perder una parte de su cuerpo mientras que la madre de Valerie solo tuvo que soportar la carga de 9 meses de gestación en su cuerpo.

Cómo enfrentas los obstáculos en el camino hacen toda la diferencia. No podemos evitar toparnos con el mal o los peores rasgos de la especie humana, pero sí podemos imponernos con una actitud de lucha positiva y amorosa a cualquier adversidad que se nos atraviese.

El rencor y la muerte nunca serán la salida adecuada. Muchos clamaban por la muerte de los autores del ataque de Boston aunque eso no cambiaría en nada la historia. A la víctima de violación la buscaron convencer muchas veces de abortar y un hermoso ser humano no habría nacido.

El mayor rasgo que nos separa del resto del reino animal es el libre albedrío. Imploro porque cada uno de ustedes lo utilice de la forma más positiva que encuentren.

Los autores de los actos violentos ya llevan la carga de sus decisiones lo veamos o no. "En el pecado va la penitencia", dice el dicho. Elegir la vida y amor es el camino. A los que piden la pena de muerte, les digo: la muerte solo trae más muerte y odio. A quienes buscan justificar el aborto se los dice un sobreviviente a un intento de terminar un embarazo: yo agradezco que la pastilla no surtiera el efecto buscado.

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18 de septiembre de 2017, 06:09

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