Hincarle el diente a la Justicia

Un año exacto después de que los guatemaltecos despertáramos de un letargo de décadas y saliéramos a las plazas para exigir un cambio, empezamos a ver la primera respuesta concreta a nuestras súplicas. Me refiero a la instalación, el 25 de abril de 2016, del Gran Diálogo Nacional para reformar al sector justicia, tarea pendiente desde siempre y que, al parecer, se acometerá con toda la seriedad que amerita. 

Esa es, al menos, la primera impresión que flota en el ambiente: la que se deriva de ver reunidos en el mismo lugar a los jefes de los tres poderes del Estado, al Procurador de Derechos Humanos, la Fiscal General y al titular de la CICIG. Más apoyo institucional, imposible. 

Desde hace años, académicos, activistas, políticos y otros actores han diseñado planes, hecho estudios, elaborado diagnósticos o desarrollado hojas de ruta con el propósito de cambiar la manera en cómo en este país se imparte justicia. Muchas de estas iniciativas solo han acumulado polvo, lo cual es una verdadera lástima. En especial tomando en cuenta el trabajo que han significado. Casi todos los tanques de pensamiento se han involucrado de lleno en el tema. Y la USAC también, así como la URL. 

Por otra parte están las iniciativas oficiales. ¿Recuerdan el “Pacto por la Seguridad, Justicia y Paz”? Se suscribió en mayo de 2012. Lo que se pretendía, según el comunicado oficial de aquel momento, era “provocar una reforma profunda del régimen político y de derecho”. Ajá.

¿Y el “Acuerdo Nacional para el Avance de la Seguridad y Justicia”, promovido por el gobierno de Álvaro Colom? Éste, suscrito el 15 de abril de 2009, buscaba lograr “la coordinación de todos los organismos y entes del Estado… y sumar fuerzas que permitieran superar los obstáculos que han debilitado a las instituciones de seguridad y justicia. Estableció 101 metas, de las que la primera era crear un Ministerio de Seguridad Pública. Y también nanay. 

En esta ocasión, sin embargo, estamos más despiertos. El proceso está articulado y viene acompañado por una Secretaría Técnica que ya ha presentado un cronograma de trabajo, así como giras para incluir a todas las regiones del país. Para el diseño del documento final se tomará en cuenta mucho de lo antes trabajado. Y como los guatemaltecos estamos recibiendo, desde el año pasado, lecciones en directo y a todo color sobre cómo va un proceso judicial, y lo importante qué es contar con un sistema que opere, el momento no podría ser más propicio. También puede que sea nuestra última oportunidad. La responsabilidad colectiva es grande. Nos conocerán por nuestros frutos, y éste es vital que madure como se debe. 

27 de abril de 2016, 18:04

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