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La historia de Keily Moreno, quien perdió la vida atacada por un perro

Keily Moreno, de 10 años, fue atacada por un perro el pasado 21 de noviembre en cercanías de su residencia en Oratorio, Santa Rosa. (Foto: Cortesía Familia Moreno Enríquez) 

Keily Moreno, de 10 años, fue atacada por un perro el pasado 21 de noviembre en cercanías de su residencia en Oratorio, Santa Rosa. (Foto: Cortesía Familia Moreno Enríquez) 

En ocasiones la frase "la vida es tan frágil" puede sonar trivial o repetitiva, pero para encontrarle sentido debemos vivir situaciones como la muerte de la niña Keily Moreno Enríquez, en Oratorio, Santa Rosa, a causa de las mordidas de un perro de raza Rottweiler llamado "Rocky", que estaba condenado a la muerte. 

Este caso llegó a un juzgado de paz, donde se ordenó ejecutar a “Rocky”, por causar la muerte de la menor, y como resultado organizaciones en pro de los animales iniciaron con una campaña para evitar que fuera ejecutado. Las opiniones reflexionaban sobre distintos temas y se dividieron en las redes sociales.  

Este es el perro que atacó a la menor y que posteriormente fue envenenado por desconocidos. (Foto: José Sánchez/NuestroDiario)
Este es el perro que atacó a la menor y que posteriormente fue envenenado por desconocidos. (Foto: José Sánchez/NuestroDiario)

Sobre el propio hecho, ocurrido el 21 de noviembre, nadie hablaba. La información era confusa y los padres de la menor no se pronunciaban. ¿Pero qué fue lo que pasó ese día en Oratorio y por qué el tema se desvió tanto de la atención a la opinión pública? Las respuestas tardarían en llegar. 

A casi un mes de la tragedia, la madre de Keily, Wendy Enríquez, habló con Soy502, vía telefónica, y luego de mucha insistencia, ya que "todos los medios han publicado cosas relacionadas al perro y nos atacan por negligentes, pero no cuentan toda la verdad", afirma.  

Según explica, Keily estaba acompañada de su hermana mayor, de quien no precisó edad ni nombre por seguridad, cuando decidieron salir a jugar fútbol, ya que era una de las pasiones de la menor. Al momento de movilizarse por el terreno donde se encontraba "Rocky", este las atacó a la orilla del alambrado. Las menores jamás ingresaron al lugar. 

Tenemos un terreno, vacas y caballos, pero jamás enviamos a cuidar al ganado a las niñas. Yo estaba de turno trabajando en la estación de la Policía Nacional Civil (PNC), porque soy agente activo, cuando me notificaron del accidente de mi hija, quien salió a jugar con la hermana mayor
Wendy Enríquez
, madre de la niña fallecida

Keily Moreno
Estudiaba tercer grado primaria
10 años de edad

Algunos cabos sueltos 

El domingo 22 de noviembre la familia dio el último adiós a Keily y según la madre no solicitó una autopsia al Instituto Nacional de Ciencias Forenses (Inacif) porque las causas de la muerte de su hija fueron a cosecuencia de una mordida en el cuello, según el reporte médico al que no tuvo acceso la familia.  

Wendy denunció el hecho porque según ella el predio donde mantenían al animal, fue modificado, y asegura que no había anuncio sobre "perros peligrosos" o "propiedad privada", como sí lo afirmó el dueño de "Rocky", Billy Ludwin Divas Medrano, quien pagó una multa de 8 mil quetzales por no portar licencia para tener este tipo de mascotas, consideradas agresivas. 

Controversia 

La controversia se desató esta semana luego de que se diera a conocer la decisión del juez sobre eliminar a "Rocky", pues internautas comentaron a favor y en contra de la medida. De inmediato una campaña para salvar al perro se inició en redes sociales.  

Un día después se aplazó esta acción, porque no se contaban con los medios necesarios para ejecutar al perro. Las campañas en redes sociales continuaron y responsabilizaban a la familia de ser la culpable de la muerte de Keily.  

Esta es una de las imágenes que utilizaron para promover la campaña a favor del animal.  (Foto:  Facebook/AMA)
Esta es una de las imágenes que utilizaron para promover la campaña a favor del animal. (Foto: Facebook/AMA)

Finalmente la noche del jueves trascendió que el perro había sido envenenado, situación que no pudo ser confirmada con el dueño del perro, quien apagó el teléfono celular por recomendación de sus abogados, y al cuestionar a Wendy Enríquez dijo desconocer si el animal habría muerto.  

Nosotros, de hecho tenemos, animales: varios perros pequeños, porque a Keily le gustaban (...) no fuimos los responsables de la muerte del perro, porque nosotros seguimos el camino legal para solucionar el problema
Wendy Enríquez
, madre de la niña fallecida

La historia de Keily generó, además de comentarios negativos, la reflexión sobre el cuidado de los niños por parte de los padres. Sobre las mascotas, se habló de una mayor responsabilidad en manejo y crianza, para evitar tragedias como la sucedida en Oratorio, Santa Rosa, el pasado mes de noviembre.

14 de diciembre de 2015, 11:12

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