Se aviva la controversia por muerte de niña por ataque de rottweiler

Keily fue este año la niña Independencia de su escuela en Oratorio, Santa Rosa, donde terminó de cursar el tercer grado de primaria. Quienes la conocieron la recuerdan como una niña amorosa, alegre, activa e inteligente.

Su vida transcurría entre los días de vacaciones, pero el 14 de noviembre fue atacada por Rocky, un perro de raza Rottweiler. La pequeña no sobrevivió a las mordeduras.

Jamás en la vida quizá (…) seré la misma persona, porque me hace falta un pedacito de mi
Wendy Enríquez
, madre de la niña
 

El caso de Keily Moreno Enríquez reavivó la inoperancia de la Ley para el Control de Animales Peligrosos al comprobarse que el dueño del can no lo registró como establece la normativa, y se determinó que las autoridades sanitarias no están preparadas para efectuar la eutanasia de un animal.

La madre de Keily, Wendy Enríquez, expresó entre sollozos que “no era justo” y reclama que el Centro de Salud no efectuara el sacrificio de Rocky este jueves 3 de diciembre como lo ordenó el Juez de Paz de la localidad Orlando Bardales, “en el Centro de Salud no tienen las cuestiones adecuadas para darle muerte al perro como lo indica la Ley”.

El juez reprogramó la ejecución del perro para el 9 de diciembre a las 10 horas.

El dueño de Rocky asegura que en la Gobernación departamental no existe ninguna oficina donde se puedan registrar a los perros considerados peligrosos. (Foto: José Sánchez/Nuestro Diario)
El dueño de Rocky asegura que en la Gobernación departamental no existe ninguna oficina donde se puedan registrar a los perros considerados peligrosos. (Foto: José Sánchez/Nuestro Diario)

El dueño de Rocky, Billy Ludwin Divas Medrano, mantiene la custodia del perro mientras llega el día del sacrificio, en tono tranquilo explicó “adquirí al perro para ser guardián de mi predio, pero estaba amarrado y hay un rótulo de advertencia de no entrar por ser una propiedad privada” se justifica.

Según Divas, la pequeña Keily entró porque iba siguiendo a una vaca “qué pasa con la responsabilidad de los padres”, protestó.

Divas contó que pagó una multa de 8 mil de quetzales por no tener licencia para uso del perro, pero reveló que en la Gobernación Departamental no hay una oficina para registrar a los animales peligrosos.

El ataque mantiene conmocionada a la población del caserío El Mango, Oratorio, Santa Rosa, donde ocurrió el trágico incidente.

* Con información de José Sánchez/Nuestro Diario  

04 de diciembre de 2015, 16:12

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