Las historias de angustia de las familias de la niñas del Hogar Seguro

El martes 8 de marzo, Guatemala se enlutó con la muerte de 35 niñas en el Hogar Seguro de la Virgen de la Asunción. Muchos aseguran que la tragedia pudo haberse evitado si se hubieran tomado las medidas necesarias a tiempo.

"Cuando vi los cuerpos, estaban irreconocibles y todos negros", comentó Patricia Hernández, la bisabuela de María Antonieta García, una de las víctimas.

María Antonieta ingresó hace dos meses al hogar y su bisabuela relató que la menor estuvo allí porque "ella por su propio gusto se fue a meter". La pequeña vivía en la colonia Cuatro de Febrero en la zona 7 y contaba a su familia que en el centro las trataban mal. "Me decían que adentro tenía buena conducta..., pero desdichadamente nos quedamos solas", dijo.

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Además de esta historia, se encuentran las horas de angustia que han vivido varios familiares y amigos que buscan a niñas desaparecidas del inmueble. Una de ellas es el caso de la familia Carías López, quienes tenían a sus dos hijas dentro del lugar.

Grindy Jazmín, de 16 años, y Gilma Sucely de 15 son dos hermanas de Jutiapa que ingresaron a la casa hace un mes "porque andaban mucho por la calle y estaban siendo amenazadas por unos pandilleros", relató su abuela Blanca Martínez. "Ellas contaban que eran maltratadas, que no comían bien e incluso abusaban de ellas", aseguró la mujer.

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Otra historia es la de Wendy Anahí Vividor Ramírez de 16 años, quien entró el 19 de enero de 2016 al centro. "Fuimos al hospital a ver si estaba entre alguna de las niñas, pero no se reconocen sinceramente...", contó su mamá, María Elizabeth Ramírez.

Por el momento, el Instituto Nacional de Ciencias Forenses (Inacif) solo ha identificado a 12 de las 35 víctimas y algunas autoridades aseguran que el estado crítico de las heridas podría aumentar el número de fallecidas.

Los antecedentes del hogar

Este centro forma parte de las obras de la Secretaría de Bienestar Social de la Presidencia (SBSP) y alberga aproximadamente a 800 menores, pero está diseñado solo para 400.

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El hogar tenía una orden para cerrarlo desde diciembre, pero el secretario de la SBSP, Carlos Antonio Rodas, justificó que "el tiempo de la administración pública no es como tener un reloj en mano".

Del lugar, la última fuga de jóvenes ocurrió en octubre de 2016, cuando 47 adolescentes huyeron. La secretaria de la SBSP en ese tiempo, Mareny Mérida, aseguró que los menores podrían estar siendo utilizados por el crimen organizado, aunque no presentó pruebas de ello.

10 de marzo de 2017, 06:03

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